“Hay que empezar a tomar en cuenta a Lavagna como candidato en 2011”

Carlos Germano es uno de los más lúcidos analistas de la política nacional y permanente fuente de consulta de los medios extranjeros —como recientemente lo hizo el New York Times— sobre la realidad argentina. En una entrevista con La Capital, el sociólogo punteó presente y futuro de los presidenciables y sus circunstancias.
   —¿Cómo influye en el futuro político de Mauricio Macri el fallo de la Cámara?

   —Genera un cambio dentro del escenario político ya que el procesamiento en primera instancia por parte del juez Oyarbide no logró tener el mismo peso. Esta decisión estaba teñida indefectiblemente por las sospechas en torno al juez interviniente que fueron hábilmente acompañadas por una comunicación tendiente a ubicar a Macri como una víctima ante los embates de Néstor Kirchner. Asimismo, el jefe de Gobierno logró obtener el apoyo de sectores políticos importantes que le permitieron seguir consolidando su política de gobierno local así como su instalación a nivel nacional de su candidatura a presidente. Este nuevo fallo seguramente le restará apoyos de fuerzas que sí fueron un sustento en el pasado en su proyecto nacional, pero también su actual cargo genera más dudas que certezas.

   —De Narváez no puede, Reutemann no quiere y Macri está procesado. ¿Se le complica el panorama a la oposición? Más allá de Eduardo Duhalde, Felipe Solá y Mario Das Neves, ¿se puede vislumbrar algún otro candidato en el peronismo disidente?

   —Los dirigentes con mejores posibilidades dentro del PJ disidente son Carlos Reutemann y Francisco de Narváez pero ninguno puede ser tomado en consideración con una certeza absoluta. De Narváez no parece pasar el filtro judicial debido a su nacimiento en Colombia y el ex gobernador de Santa Fe manifiesta pública e internamente que no quiere ser candidato a presidente. Así, con estas figuras en un segundo plano, existe un fuerte obstáculo para este sector pero sin embargo aparecen en segundo lugar figuras que intentan ocupar posiciones más determinantes como Solá, Das Neves o Duhalde, pero los tres deben enfrentarse a un gran problema primero: la opinión pública. El gran problema de Solá es que aparece para la ciudadanía como parte del pasado. Sus dos gestiones en la provincia de Buenos Aires hacen que no sea considerado como una alternativa novedosa. Das Neves es todavía desconocido para la mayoría de la población del país, por lo que su trabajo durante el 2010 y 2011 deberá ser posicionarse frente a un electorado que aún lo desconoce. El inconveniente que enfrenta Duhalde es similar al de Solá, aunque agravado por la importancia en la política nacional que viene cumpliendo el ex presidente durante más de 15 años. Su imagen negativa es demasiado alta y parece difícil que pueda volver a presentarse, sobre todo ante los sectores medios, como una opción que pueda solucionar y dar lo que la ciudadanía está necesitando. Ante esta encrucijada, y teniendo en consideración la fuerza del sector en zonas como la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, existe la posibilidad que aparezca otro dirigente que logre sintetizar y unificar al peronismo disidente para superar figuras que no pueden o que no quieren ser candidatas. El nombre a tener en cuenta es el de Roberto Lavagna, el cual en sus últimas declaraciones públicas demostró que no será ni ministro de Economía ni jefe de Gobierno porteño. El economista viene planteando que el actual gobierno está tendiendo, al analizar sus políticas públicas, se está acercando demasiado a un estilo chavista de gobierno. Asimismo, su alianza estratégica con Duhalde es un plus que le puede permitir posicionarse como la solución a este cuello de botella del peronismo disidente.

   —¿El crecimiento de Kirchner hasta dónde puede llegar? ¿Crece por virtudes propias o desastres de la oposición?

   —Entre el festejo por el 25 de mayo y el del 9 de Julio se mantuvo una constante: un humor social que muestra un leve aumento de la imagen positiva de Cristina y Néstor Kirchner, acompañada de una suba en la intención de voto del santacruceño. Las principales figuras del oficialismo siguen apareciendo, aunque en forma moderada, en alza. La novedad vino, como hace tiempo no ocurría, desde el lado de la oposición. Mientras el país se movía a paso lento ante el ritmo mundialista, ocurrieron situaciones en donde el oficialismo debió enfrentarse a algunas derrotas importantes. La pregunta obvia radica en identificar si este escenario es solamente una ráfaga o una tendencia sostenible en el tiempo. Esto es el eje que puede condicionar el crecimiento de Néstor Kirchner. Claramente esta oposición no es la misma que hace 60 días y los pequeños éxitos políticos son los que pueden ponerle un techo aún más bajo a las expectativas del oficialismo.

   —¿Qué dicen las encuestas respecto a la gestión de Cristina?

   —Hubo una mejora interesante en el último tiempo pero es menester resaltar que su imagen negativa sigue siendo considerablemente alta. De todas maneras, hay un hecho que parece indudable y es que la economía no parece estar cerca de estallar, como muchos economistas preveían. Cuando esta variable se encuentra tranquila, con una inflación que logró reducirse levemente y salir de la agenda diaria de los medios de comunicación, la imagen positiva de Cristina Fernández logra aumentar.

   —-Sorprende cómo el kirchnerismo ha superado a un factor de poder tan influyente como la Iglesia y el Grupo Clarín.

   —En este punto, es importante considerar la forma de construcción política de Néstor Kirchner. Desde su primer día como presidente el 25 de Mayo de 2003, siempre buscó enemigos concretos para poder dividir y construir poder a partir de ello. La gran fortaleza de Kirchner es saber manejarse en esos terrenos generando batallas que parecen épicas peleando con rivales muy poderosos. De hecho, debe ser el dirigente con mayor capacidad para poder profundizar esa estrategia. De todas maneras, si uno analiza lo que la sociedad reclamó al elegir su voto en junio del año pasado, uno estaría tentado a pensar que este terreno no debería ser el más beneficioso para el oficialismo. El voto fue hacia propuestas tendientes a buscar acuerdos y consensos antes que ofensivas y ataques. Más allá de esto, por dentro del Partido Justicialista y sobre todo frente a sectores sociales organizados que crecieron y se formaron bajo el liderazgo de Néstor Kirchner, este estilo es el ideal. El punto aquí radica en ver hasta dónde el peronismo acompaña al santacruceño. Habrá que analizar con detenimiento los plazos electorales que se avecinan, para ver cuántas elecciones provinciales se desdoblan porque pueden consolidar o terminar dinamitando el proyecto político K.

   —¿Cómo analiza la situación en el radicalismo?

   —El hito respecto al radicalismo es que se comienza a sentir más cercano al poder. En primer lugar hay que analizar la irrupción de Ricardo Alfonsín en el escenario de la política mayor nacional y es un dato relevante que modificó el comportamiento de sectores al interior de su fuerza como en otros sectores opositores. De esta manera, se dio una situación que hay que seguir sobre todo dentro del antiguo Acuerdo Cívico y Social, ya que Alfonsín es un hombre generador de consensos nato. Ya sea por cualidades propias o heredadas, es un perfil que genera una integración plena con la Unión Cívica Radical y con buenas perspectivas de armar acuerdos fundacionales con las otras fuerzas que componían este espacio político no kirchnerista. La Unión Cívica Radical pasa a convertirse en la nave insignia de la oposición en el voto no peronista y por su historia y distribución a lo largo y ancho del país es la que en mejor situación está para generar un frente electoral y programático mirando al futuro.

   —¿Qué opinión le merece una fórmula Alfonsín Binner o Binner-Alfonsín?  

 —Una formula radical-socialista puede llegar a ser muy competitiva y la foto de hoy los pone en un ballotage contra Néstor Kirchner. Esto le da la posibilidad de estar cerca del poder y poder volver a tener la Presidencia de la República. Tiene como gran hito a favor que la figura de Binner tiene una buena inserción en la opinión pública pero todavía no es conocida por más del 50% de los ciudadanos. El santafesino tiene mucho por crecer y puede ser un factor que puede llegar a aportarle mucho al espacio. Por otra parte, Alfonsín empieza a traducir su buena imagen positiva en intención de voto concreta.

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