El ex presidente estuvo en Río Cuarto en el marco de la Exposición Rural y cuestionó duro al gobierno kirchnerista. Dijo que hay luces amarillas en la economía y cruzó a Moyano por la toma de ganancias
Remarcó que hay que mirar a Lula y que hay que dejar los enfrentamientos. Cuestionó duro a Néstor Kirchner, su ahijado político allá por 2003 cuando su sucesión parecía confusa.
Lo cierto es que eligió para poner un pie en el sur provincial a la tribuna de la Sociedad Rural de Río Cuarto, un ámbito netamente antikirchnerista que no ahorró en cuestionamientos al rumbo económico, a las retenciones, a la falta de políticas de Estado y al manejo arbitrario de la caja. Junto a Duhalde estaba el presidente de la Rural, Julio Echenique, y, más allá, el gobernador Juan Schiaretti.
Aprovechó luego, cuando en el Concejo Deliberante se le entregó el reconocimiento de visitante distinguido, a recordar su historia con Córdoba, cuando su abuela lo recibía cada verano en El Quebracho y dormía en la única pieza con piso de cemento. El resto “era de tierra porque a mi abuela le gustaba eso”, recordó. Y contó cuando en esa humilde vivienda miraba con atención los cuadros ovalados que colgaban de la pared. Un año -relató- le consultó a su abuela quiénes eran los señores de las fotos, si eran parientes. “Resulta que eran don Hipólito Yrigoyen y Amadeo Sabattini”, dijo entre sonrisas. “Debo confesar que tiempo después me llevé esos cuadros”, agregó.
Muchas décadas más tarde, cuando fue presidente, volvió a ese campo y bajó en helicóptero a visitar a su familia que aún es propietaria de 300 hectáreas. “Me sorprendí porque le habían colocado baldosas a la cocina. Mis primos habían progresado”, comentó mientras los parientes lo miraban desde el fondo del recinto de sesiones del Concejo.
Después llegó el tiempo de la realidad y de las preguntas. En el hotel Howard Johnson lo aguardaba una interminable fila de dirigentes que esperaban una entrevista con él. En el medio, un grupo de periodistas locales tuvieron un mano a mano con Duhalde.
¿Le molesta que lo sitúen como un candidato de Clarín?, le consultó PUNTAL.
Me importa tres pepinos. Yo tengo un enorme respeto por todos los grandes empresarios argentinos. Un respeto absoluto. Por eso hoy le digo que esta decisión de Hugo Moyano de que las empresas de más de 300 empleados tienen que participar a los trabajadores de las ganancias es aplicarles una puñalada a los trabajadores argentinos. No va a venir una inversión, y los que estén se van a ir. No se puede hacer cualquier cosa. Y si quiere hacer gremialismo, que se copie de Lula, no de Chávez.
¿Qué opinión le merece el enfrentamiento del Gobierno con Clarín?
El Gobierno quiere manejar a su antojo todo. El que no está de acuerdo con lo que dice Kirchner es un enemigo, un mafioso, un golpista y en el tema de Clarín era gente extraordinaria. Mire qué tan extraordinaria sería que le prorrogaron por 10 años la licencia de los canales, antes de irse del gobierno permitió una dudosa unión de las dos más grandes operadoras de cable. Eran buenísimos.
¿Y qué pasó entonces?
Creo que Clarín, tal vez interpretando el sentimiento del campo, se puso a favor del campo y se convirtió en gente que quería derrocar al Gobierno.
¿Sigue creyendo que Argentina esta condenada al éxito?
No, cada día estoy más convencido. En realidad nuestro país, sin ninguna duda, está bendecido por Dios y la naturaleza, a diferencia de otros países. Hace un tiempo estuvo con Grobocopatel hablando de cómo le iba en Uruguay, en Brasil y en Argentina. Pensé que sin retenciones allá ganaría mucho más. Y en cambio me contó que para producir un quintal de soja tenía un 50% más de costos en Brasil por el tipo de suelo de allá. Lo que lograron los brasileros lo hicieron por la capacidad de su dirigencia y porque tienen proyectos estratégicos. Nosotros somos un país de los más dotados y no tenemos desarrollada o desplegada ni siquiera el 40% de nuestra potencialidad en las economías regionales.
Usted inauguró un proyecto productivista, Kirchner anunció la continuidad al asumir, ¿qué pasó?
El día que asumió, mutiló el modelo. Porque se basaba en un Ministerio de la Producción, con un gabinete productivo nacional donde participaban los secretarios de Agricultura, de Ganadería, de Pesca; pero además de Educación, que tiene que ver también con la producción. Y se sumaba el de Energía y el de Economía. El 3 de enero de 2002 teníamos conformado un Ministerio de la Producción por primera vez en la historia argentina y un gabinete productivo. El 20 de enero constituimos el gabinete productivo de las provincias, el federal. Al terminar abril habíamos identificado en todo el país las cadenas productivas que podíamos desde el Gobierno ayudar a desarrollarse. Pero no es un invento de Duhalde, esto lo hizo Brasil.
¿Y por qué dice que Kirchner mutiló el modelo?
Porque eliminó de la estructura nacional eso que es la base del desarrollo productivo.
¿Esto es lo que se juega en este turno electoral?
Se juega un partido en el que tenemos que entrar juntos los hombres de la Unión Cívica Radical, los Socialistas, el macrismo y nosotros, con cinco o seis temas que sean políticas públicas a largo plazo. Eso es lo que se juega, que es mucho más importante que decir quién va a ganar la elección. Lo importante es que haya un grupo claramente mayoritario, que tengamos un proyecto estratégico de desarrollo de nuestra inmensa potencialidad. Yo vengo porque pretendo, no personalmente, sino con otros dirigentes, la unidad de todos los argentinos.
¿Revisaría la política de derechos humanos del gobierno kirchnerista?
El gobierno de Kirchner no tiene política de derechos humanos. Lo que tiene es otra cosa. Se dedicó como tema central de su gobierno a ocuparse del terrorismo de Estado y las secuelas tremendas de desaparecidos. Los derechos humanos son otra cosa. Tiene que ver con la mortalidad infantil que crece hasta en Capital Federal. Esto también lo dijo una de las ministras de la Corte Suprema, no hay que confundir los derechos humanos porque yo trabajaba por la aparición con vida cuando creíamos que estaban vivos. Pero cuando tuvimos la certeza de que estaban muertos ya no tenían derechos humanos, sí la necesidad de Justicia. Pero de ninguna manera confundir los derechos humanos con los crímenes de lesa humanidad, eso es un error trágico.
Pero hay juicios en marcha, ¿cree que deberían mantenerse?
Yo estoy totalmente de acuerdo con la opinión que dio el ex fiscal Strassera, en el sentido de que hay que acortar los procedimientos y hacerlos lo más rápidamente posible. Ningún país hizo lo que hizo la Argentina sobre este tema, en especial durante el gobierno de Alfonsín. Tuvimos la más cruel pero la más corta de las dictaduras sudamericanas. Pero hoy es imprescindible ocuparnos de los derechos humanos de hoy.
¿Cree que el que gane La Matanza, ganará las elecciones?
No, eso es un mito sin fundamento.
¿La importancia del conurbano bonaerense no es tal?
Bueno, no. Una cosa es el conurbano bonaerense y otra es un distrito donde votan 800 mil personas.
¿El conurbano será el centro de la batalla electoral?
Es una batalla más, pero no podemos arrogarnos que ésa será “la batalla”. Por supuesto que la provincia de Buenos Aires es el distrito más grande, tiene 40% de los habitantes del país.
¿Cree que usted será recordado por el hombre que se hizo cargo del país en medio de la peor crisis o por su promesa de que el que depositó dólares iba a retirar dólares?
No lo sé. Lo que sí le quiero contar es que en el prólogo de mi libro, Felipe González destacó cómo a los 10 días de haber prometido eso llamé a una conferencia de prensa, poniendo en riesgo mi gobierno diciendo que no podía ser, que me había equivocado.
Hay sectores que reclaman por la pérdida de competitividad. Usted impulsó una devaluación en su gobierno, ¿Cree que hay que volver a modificar el tipo de cambio?
Hoy estamos en 1998. Donde comenzaron a prenderse luces amarillas por el tipo de cambio fijo. Hoy estamos en un tipo de cambio fijo administrado de 4 a 1. Ojalá que no se deteriore más. Pero lo que yo ya veo es que están haciendo cálculos muchos empresarios para ver si no les conviene más despedir a sus trabajadores e importar lo que ellos producen porque sería más barato. Es un tema para gente muy capacitada.
¿Sería necesario un retoque en el tipo de cambio?
No me gusta opinar sin tener a los que saben. Yo no sé de economía. Tengo claro que la economía es la producción y el trabajo, pero los que saben son otros. Y con ésos me junto, gente de las universidades, sobre todo. Porque hay muchos economistas que responden a intereses concentrados. Creo que estamos en un momento en que debemos advertir que un país con el 30% de inflación aproximada, porque no tenemos termómetro para saber, y con un tipo de cambio anclado 4 a 1 se les está poniendo difícil a algunos sectores. Otros, como la producción agrícola ganadera está bien. ¿Pero hasta cuándo si las reglas de juego pueden cambiar de un momento a otro?





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