¿Y si empezamos por la DPU?

Más allá de la loable intencion de la Iglesia del Camino en pos de la paz y la buena convivencia social, sería muy gratificante que el Intendente Osvaldo Caffaro además desarme a sus agentes civiles de la DPU, una fuerza que a pesar de no estar facultada para portar armas participó armada del secuestro y homicidio de un zarateño el 14 de setiembre de 2010, a traves de dos agentes que seguirían prestando servicios en el Municipio a pesar de ser imputados como partícipes necesarios de ese homicidio.
Como otra prenda de paz y convivencia social, el Intendente debería tambien separar de su altísimo cargo de Director General a Walter Raúl Salcedo, hasta tanto la Justicia dictamine su responsabilidad penal al estar imputado en el homicidio culposo de otro zarateño en agosto del mismo año, semanas antes que el caso anterior, cuando Salcedo iba a bordo de una camioneta Toyota 4x4 propiedad de una gran contratista municipal.

El respeto a las víctimas es el nombre de la PAZ.

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