Con cada campaña política se renueva una suerte de flagrante y desaprensiva contradicción entre quienes se postulan para trabajar por el bien común, tal el sentido de las propuestas políticas y las conductas públicas que asumen para difundir las ideas para seducir a los ciudadanos que los habrán de acompañar o no, con el voto.
Se largó formalmente el período de una nueva campaña política con vistas a las internas abiertas de agosto y aquellas paredes que varias veces se limpiaron, volvieron este fin de semana invadidas por los afiches.
La ciudad se degrada cada días más, a través de una arquitectura informal que violentando normas impone kioscos, puestos de venta de todo tipo, veredas techadas e invadidas por sillas, mesas, cajones, cartelería descontrolada; a lo que se suman camiones y colectivos que circulan por donde no deben al horario que quieren, la doble fila de vehículos en las puertas del excesivo número de colegios y escuelas del centro. Sería oportuno que los candidatos, algunos de ellos con funciones legislativas y ejecutivas pasen alguna vez del dicho al hecho y busquen una alternativa que no apabulle las paredes con pegatinas.
El Tribunal Municipal, de Faltas debería difundir las notificaciones que realice a partir de hoy a los partidos políticos y las multas impuestas a quienes piden votos, pero no respetan la ciudad, ni sus vecinos.
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