Emocionado adiós a una luchadora social

Dos semanas después de recibir el diploma de ciudadana distinguida de Rosario en el césped del estadio de Newell's, cuando los amigos Maxi Rodríguez y Pupi Zanetti jugaron a beneficio de su obra, la incansable militante social Raquel Butazzoni falleció anteayer a los 75 años después de una breve enfermedad.
La lloran cientos de mujeres que encontraron refugio en su hogar para madres solteras primerizas y los 250 ancianos sin techo a los que alimentaba a diario; y la respeta toda la ciudad por su mayor virtud: su coherencia.

Sus restos fueron velados en el hall central del Concejo, donde había ocupado una banca en el bloque justicialista entre 1983 y 1987.

En lo que fue una de sus últimas fotografías, tomada el 12 de junio, se la ve sonriendo junto a Maxi y el Pupi mientras le entregan el reconocimiento impulsado por el concejal Jorge Boasso. La escena es casi una síntesis del sentido que eligió darle a su vida. "Su tarea no ha sido fácil. Generalmente las niñas madres que llegan a su hogar se encuentran desnutridas, enfermas y han soportado violencia física y psicológica. Y ella, con toda su ternura y como una gran madraza, las acompañó siempre en el camino de la recuperación", explicó el edil radical.

"Me preguntan cómo hago y yo lo único que sé es trabajar, pensar en el otro", dijo Raquel al momento de ser distinguida, naturalizando una solidaridad que asombra.

En 1985, en sintonía con juzgados rosarinos, comenzó su trabajo a favor de adolescentes embarazadas en estado de desamparo o que tuvieran problemas con la Justicia, drogas, fuga y prostitución.

Abrió un hogar en Córdoba 3744, donde hoy viven unas 30 jóvenes con sus hijos. Allí terminan sus estudios, establecen y disfrutan nuevos vínculos y cuando cumplen 21 años dejan el lugar ya maduras y con un trabajo en puerta.

Así relatada, su obra parece haber fluido, pero Raquel y quienes la conocieron saben de su esfuerzo y desafío. Entre las anécdotas se cuenta que para sostener la ayuda solidaria llegó a vender su auto y su alianza. "Trabajo desde los 14 años ayudando a los humildes, a mi me interesa la vida que dejo", dijo en una ocasión.

Butazzoni nació en Viale (Entre Ríos), pero se radicó en la zona norte de Rosario apenas formó su familia para seguir militando a favor de las personas carentes de recursos económicos, culturales y hasta afectivos.

El partido a beneficio que el ex Newell's y actual volante derecho del Liverpool de Inglaterra, Maxi Rodríguez, organizó junto a Zanetti en el Coloso no fue la única intervención a favor del hogar que fundó y comandó Raquel hasta el martes pasado. La madre de Maxi fue una de las tantas mujeres que encontró cobijo en el Hogar de Raquel.

"Estoy emocionada, este dinero es muy necesario, nos hace falta de todo porque no pudimos reparar aún lo que el granizo destrozó hace casi dos años", le dijo a LaCapital el 28 de junio de 2008 después de recibir 534 mil pesos donados por los jugadores del Atlético de Madrid, escuadra en la que por entonces jugaba La Fiera.

"Madraza"

“Una gran mujer, no podemos decir más en estos momentos”, dijo una voz angustiada desde el hogar de madres solteras primerizas. Si bien el objetivo del lugar fueron las adolescentes, allí tuvieron un sitio mujeres en cualquier condición de riesgo a quien “la madraza”, como llamaban a Raquel, intentaba suavizar sus vidas.

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