La emoción de una noche histórica

Por Jeannette Arata de Erize

Esta noche fue la realización de una gran ilusión, porque entrar al Teatro Colón fue como entrar en algo mágico. Estaba tan bonito, tan lindo, tan bien todo que provocaba una gran emoción.

Realmente son días de fiesta; la gente estaba tan contenta, tanto que uno no se podía abstraer de eso. Además, al terminar, cuando yo ya me iba, estaban preparando todo para servir cosas ricas a los que habían estado. Algo que contribuye a dar esa sensación de fiesta.

No podía dejar de sentir que allí había algo que hablaba del futuro. Porque ha sido un día muy especial, y creo que esta fiesta, esta sensación de fiesta, es el punto de partida de algo mejor que vendrá para todos.

Todo lo que miraba me provocaba emoción. Como estaba en un palco casi encima del escenario podía ver el telón bien de cerca y se lo veía perfecto, muy bien, con los bordados impecables. Es que ese telón es una cosa maravillosa y ver ahora cómo lo han limpiado...

Respecto al sonido, creo que está perfecto, que se ha trabajado mucho y de una manera muy responsable. La orquesta estuvo muy bien y así también las voces en la segunda parte.

Todo ha sido muy armonioso y se veía a la gente, a toda la gente muy contenta. Los empleados estaban contentos y orgullosos.

Creo que hemos presenciado una noche histórica, que será recordada en los años venideros, que es una marca, un punto de partida de una nueva era para este teatro maravilloso.

No pude quedarme al cóctel, porque estaba muy cansada; no daba más. Pero ahora, en mi casa, sigo mirando por televisión lo que pasó y lo que sigue pasando. Ver la cúpula, sus vitraux es una felicidad enorme. ¡¡¡Y cómo quedaron los salones!!! Es que lo que tenemos es una joya. El Teatro Colón es una joya.

Respecto a la segunda parte, al acto de La Bohème , no puedo decir mucho de la puesta porque me faltaba perspectiva. Ya voy a ir, no mañana, porque voy a estar en mi concierto [el Mozarteum presenta a Sol Gabetta en el teatro Coliseo], pero sí seguro a otra función.

Lo que sí podía ver desde esa perspectiva eran los gestos de alegría de los cantantes, del coro, del coro de niños. Cuando bajaron el telón definitivamente, se oía un bullicio tremendo. Estoy segura de que han hecho como una fiestita ahí adentro también. Y está bien esa alegría porque es muy importante para el país, pero también para el mundo, porque el teatro es, de alguna manera, patrimonio de todos.

Y recordaba, mirando ese cielo raso pintado por Soldi, que cuando lo hicieron lo criticaron mucho, pero ahora está allí, y pensaba que es el pasado, pero ahora también es el presente. De eso se trata.

Presidenta del Mozarteum Argentino

Comentá la nota