El emisario submarino también tiene su público

Los visitantes pueden observar a escasa distancia, en la Base Naval, un tramo de cañería ya asegurada mediante lastres que permanece en acopio.
Desde que comenzó el horario de visita de la obra del Emisario Submarino, la Fragata Libertad y los buques de la Armada, ayer en el predio de la Base Naval de Mar del Plata, personal del área de relaciones institucionales de OSSE no dejó de responder las inquietudes de marplatenses.

En ese predio, se está realizando el ensamble de la cañería principal del Emisario Submarino, una obra de gran envergadura que marcará un quiebre en la historia del saneamiento en Argentina.

En el sector los visitantes pueden observar a escasa distancia un tramo de cañería ya asegurada mediante lastres que permanece en acopio mientras, en un obrador a pocos metros, se realiza el proceso de termofusión para unirlas hasta formar tramos de alrededor de 300 metros.

Esta obra encarada por OSSE y el Gobierno nacional a través del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), busca dar un mejor servicio a la población y a la vez cuidando el ambiente.

A la hora de conocer detalles de lo que se está haciendo, el público pregunta datos específicos, en general relacionados con las dimensiones de los caños (12 metros cada uno, com 2 metros de diámetro), cómo se unen, cuánto pesan, entre otros detalles.

Este emisario, que será el más grande y amplio de Sudamérica, está siendo ensamblado por una empresa chilena, la misma que provee los caños. El proceso implica una precisión total, desde el momento de dejar ambos extremos de los caños bien lisos, parejos y paralelos, para luego interponer entre ambos la plancha de termofusión, que trabaja a una determinada temperatura y presión. Esta también debe permanecer una cantidad de tiempo muy precisa y retirarse para luego unir ambos extremos de los caños. Una vez realizado este proceso ambos caños unidos deben permanecer inmóviles durante dos horas, período tras el cual se realiza un control de calidad con un sistema de ultrasonido.

Este proceso se realiza en un galpón para controlar los parámetros de la soldadura y evitar alteraciones por efectos externos o climáticos, no admisibles en trabajos de este tipo.

A medida que se van uniendo caños, la tubería va introduciéndose en el mar y paralelamente se efectúa el montaje de los contrapesos de hormigón armado.

Para ello se construyó una rampa de deslizamiento, de unos 80 metros de largo en el varadero de la Base Naval.

El resto de la obra está a cargo de una empresa nacional y luego de haber conocido los realizados en otros países de Sudamérica, que están funcionando correctamente.

Lo que pueden observar de forma directa los vecinos y también aprender en el stand montado más adelante es parte de una obra total que prevé la ejecución de un tramo total de cañerías de 3.284 metros de longitud total, seguido de un sistema difusor de 526 metros, con un trazado perpendicular a la costa, que completarán un largo total de 3.810 metros.

Es de destacar que estos caños estarán en el lecho del mar, en una zona de mar abierto, por lo que la unión de los tramos y la seguridad de los lastres son fundamentales.

Se trata de la solución más ajustada a la protección de los sectores de uso recreativo, según resultó de los diversos estudios realizados antes de iniciar la obra.

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