Emilio Monzó: 'Mauricio Macri es un líder moderno'

Emilio Monzó: 'Mauricio Macri es un líder moderno'

El flamante ministro de Gobierno es un político tradicional y pieza clave para el armado del PRO a nivel nacional. Se anima a comparar a su jefe con Perón.

Su despacho está reluciente. Todavía se siente el olor a pintura fresca, hay mucho espacio, poco papelerío. Nada indica que allí trabaja una pieza que el jefe de Gobierno Mauricio Macri considera como clave para su armado político nacional. Tampoco hay demasiados rasgos PRO. "Todavía no adopté el look de traje sin corbata", bromea, mientras se acomoda el nudo.

¿Cómo fueron los primeros días al frente del ministerio?

Ya veníamos trabajando, así que teníamos todo organizado. El cambio fue pasar de lo informal a lo formal. En vez de estar trabajando en casa a punto de que mi mujer me eche, pasamos a una oficina.

¿Agenda nueva, agenda completa?

Sí. El paso a la formalidad y la creación de un ministerio desde cero implican mucho trabajo administrativo, sobre todo con la designación de personal. Siempre los comienzos generan expectativas.

¿Cuáles son esas expectativas?

Desde el punto de vista de la Ciudad, las demandas están referidas a la relación con la Legislatura, con la reforma electoral que vamos a tratar de llevar a cabo. Queremos que la Ciudad tenga su propio código electoral y el objetivo máximo es la completa autonomía. Eso en cuanto a la gestión. En cuanto a la política, hay una fuerte expectativa sobre la figura de Mauricio Macri. Ser el ministro político del jefe de Gobierno hace que mucha gente tenga interés de conversar conmigo.

Como hombre de la provincia ¿se siente raro al estar rodeado de porteños en el gabinete?

No, para nada. Vivo en la Ciudad desde los 18 años y sólo me fui para ejercer la intendencia de Carlos Tejedor entre 2003 y 2007. Ése fue el único momento que estuve afuera. Si me pregunta qué extraño cuando viajo, le digo Buenos Aires.

Usted tiene una formación política tradicional, ¿cómo se lleva con el marketing y la comunicación que tiene el PRO?

En cuanto a la política, es muy diferente. La principal diferencia entre la Ciudad y la Provincia es que en la Capital hay un solo jefe territorial y en la provincia hay 135 más otros jefes que no son intendentes. En cuanto a lo comunicacional, creo que es una de las cosas más ricas que tiene el PRO. Es un partido moderno, de avanzada. Y a mí me toca estar, en términos políticos, entre lo último que se va y lo primero que viene. El PRO es lo que se viene. Esto, para mí, es un ejercicio obligado de aprendizaje. Y en el fondo, la política es un mix porque quizá es más fácil comunicar las políticas de la Ciudad a través de los medios de comunicación, pero en cambio, en el interior, se necesitan referentes para que reflejen con exactitud en sus zonas qué es lo que se quiere comunicar. Y ahí es donde aporto con mi conocimiento del país. Aprender a captar esa heterogeneidad y transformarla en comunicación es mi aporte, desde una visión más tradicional de la política.

¿Usted se considera peronista?

Sí, claro.

¿Macri es peronista?

Yo no soy de encasillar a la gente dentro o fuera del peronismo. La palabra peronista es utilizada para filtrar o incorporar dependiendo de los intereses. Hay que dejar tranquilo a Perón, que fue el mejor líder que tuvo el país. Hoy las circunstancias y el escenario son totalmente diferentes. Mauricio Macri es un líder moderno y está a la altura de los grandes líderes. Tiene de Perón la seguridad en sí mismo y a la hora de gobernar es magnánimo: piensa para adelante y en momentos exitosos incorpora gente como yo. Ésas son actitudes que tuvo Perón.

¿Cómo es su relación con el resto de los peronistas PRO?

Con Diego (Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público) tengo una amistad de 13 años. Vi nacer y crecer a sus hijos y él a los míos. Somos amigos más allá de la política. A Cristian (Ritondo, legislador PRO) lo conozco de la política. Con ellos es mucho más fácil entablar una conversación y obtener un objetivo político concreto. A su vez, ellos generaron confianza para que ingresara yo. Porque ambos, que vienen de una militancia peronista, se han sentido cómodos en este espacio y han evolucionado como dirigentes. Esas señales de Mauricio son las que generan confianza y atraen a dirigentes extrapartidarios.

¿De qué manera se va a combinar lo tradicional con lo marketinero del PRO para construir al Macri candidato en 2015?

El mundo de hoy se maneja con el marketing. Muchos valores del mercado se han volcado a la política. Y hoy hay una gran discusión respecto a este punto: que los valores de la política son diferentes, que se alejan de la figura del estadista y aparece el candidato que manipula al electorado; los políticos se alejan de la verdad para concentrarse en lo que la gente quiere escuchar. Este debate se da con profundidad en Estados Unidos, donde están mucho más avanzados que nosotros con (Jaime) Durán Barba (risas). El PRO está a la altura de ese debate, pero eso no quiere decir que sea marketinero. El marketing existe también, por ejemplo, en el gobierno nacional. La diferencia es que el PRO cuenta con profesionales mucho más preparados. De todas maneras, yo creo que el mundo está desequilibrado porque los valores del consumo le han ganado a la política. Pero esto va a empezar a cambiar cuando la gente observe que hay que empezar a buscar más al estadista porque las consecuencias pueden ser fatales.

De su paso por el gabinete de Daniel Scioli, imagino que le quedaron muchos amigos.

Sí, claro. Me junto con ellos todas las semanas.

¿Se charla de política?

Totalmente.

¿Hay figuras a reclutar?

Todas las figuras son a conquistar. A mí no me interesa tanto la procedencia partidaria, sino la legitimidad como dirigentes, si han hecho bien o mal las cosas.

¿Quiénes le gustan del gobierno de Scioli?

Voy a ser muy subjetivo y espero no generar celos. Martín Ferre (ministro de Desarrollo Social), Guido Lorenzino (diputado provincial), Jorge Varela (diputado provincial), Gustavo Marangoni (Banco Provincia), Hugo Bilbao (titular de la Agencia de Transporte y Logística). Todos ellos por idoneidad y cariño, me encantaría que trabajemos juntos.

¿Con Pepe Scioli cómo se lleva?

Tengo una gran amistad y más de una vez hemos charlado para trabajar juntos. No queremos vivir en un país en el que tengamos que tener cuidado de que se sepa que estuvimos comiendo juntos.

Del resto de las figuras del peronismo ¿quién le interesa?

Me interesa mucho la figura de Sergio Massa. Es muy interesante, tiene una gestión brillante en Tigre. A nivel nacional, hay figuras importantes como Jorge Capitanich (gobernador de Chaco), Juan Manuel Urtubey (gobernador de Salta). Personas que respeto porque son gobernadores exitosos y obviamente que algún día me gustaría que puedan sumarse al PRO. También me interesa el radicalismo, a pesar de que la superestructura del partido esté tomando decisiones desacertadas, sin tener en cuenta el capital político que tienen. Tendrían que observar que aún cuentan con intendentes muy buenos, como Mario Meoni (Junín), "Cachi" Gutiérrez (Pergamino), Gustavo Posse (San Isidro), Alfredo Cornejo (Godoy Cruz-Mendoza), Ramón Mestre (Córdoba capital) y "Pichi" Quiroga (Neuquén). Son todos dirigentes que la sociedad ha juzgado como buenos referentes, así que por supuesto que interesan a Macri.

¿En qué tiene que trabajar con especial dedicación el PRO en el corto y mediano plazo?

A Mauricio lo conoce prácticamente el 100% de la sociedad. Eso es un capital inestimable. El PRO tiene figuras muy importantes en la Ciudad y recién está transitando de la General Paz hacia afuera. Contamos, también, con la ventaja de que muchos funcionarios porteños son conocidos en el resto del país por la repercusión que tienen las noticias sobre la Ciudad. Gabriela Michetti es una figura nacional. También lo son (Horacio) Rodríguez Larreta, (Marcos) Peña, (Esteban) Bullrich, (Federico) Pinedo. No carecemos de figuras. Pero saliendo de la Capital, todavía nos falta volumen político. Apelando a una metáfora futbolística, al ser un equipo nuevo todavía nos faltan las inferiores y no tenemos jugadores jóvenes preparados para jugar el partido. Por eso está la idea de formar un frente, una alianza con dirigentes de nuestra generación que tengan aprobada su legitimidad territorial, sin descuidar a esos jóvenes.

De su ministerio se espera una mejor relación con la Nación, ¿cómo va a encarar este punto?

Está en el espíritu de Mauricio. Algunos creyeron que porque conozco a varios de la vereda de enfrente, eso se va a traducir en una mejor relación. Y esa relación puede mejorar, pero tiene que nacer de un espíritu republicano. Tiene que haber una decisión política. La nuestra está, falta la decisión de la Presidenta. Nosotros esperamos que se avance, porque hay temas de Estado que se pueden solucionar.

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