El arquitecto revela cinco lugares mágicos de la Ciudad. Y defiende la identidad de cada barrio.
¿Por ese origen es que no se respeta demasiado su patrimonio histórico?
Claro, es que nunca se la consagró como lo que es: la capital del sur de América. En París o Roma no podés tocar nada. Esta administración -la de Mauricio Macri- tiene el mismo desconocimiento de los últimos 40 años. No saben cuál es la posición que hizo tan dominante a Buenos Aires en el escenario internacional.
¿Por cuáles lugares demolidos o abandonados te lamentás?
El principal: el bar El Navegante, en Viamonte y el Bajo, que se demolió. Es un caso testigo de la indiferencia de la ciudad. Como ése, se pierden por ahí dos o tres edificios por año. A veces son anónimos, pero son los que definen el perfil porteño. ¡El turista no viene a ver la última torre sobre Libertador o el nuevo Starbucks! También la casona de Benoit, quien hizo la planificación urbana de La Plata, en Independencia y Defensa, que tenía un mural. Otro lugar es Colonia Solá en Barracas, junto a la estación: un conjunto de viviendas de estilo inglés, hechas para operarios ferroviarios. Hoy las casas están tomadas y casi en ruinas.
¿Cuál debería ser el criterio de preservación?
Hay una ley que dice que lo anterior a 1942 -año en que se declara la Ley de Propiedad Horizontal- va a revisión. Yo no soy un conservacionista acérrimo porque no quiero que Buenos Aires sea una ciudad donde el área central sea intocable. Pero la idea es tener una posición dura sobre nuestra identidad: catalogar los sectores que forman parte del patrimonio y defenderlos. ¡Es fácil de hacer!
Top 5 porteño
Espasandín se presta al juego de elegir sus cinco lugares preferidos de Buenos Aires.
1. Avenida de Mayo. Ahí entendés la potencia de la Ciudad. Cuando abren esta avenida como una de las calles de la República se explica por qué Buenos Aires se transforma en una megametrópolis.
2. La Boca. No hay sitio dentro de la ciudad donde me sienta más cómodo en relación con el río. Desde Almirante Brown donde están los dos puentes hasta la zona de Vuelta de Rocha es increíble. Ahí el Riachuelo es parte del paisaje urbano. Lástima la abundancia de camiones.
3. Estación Yrigoyen. La primera estación pasando Constitución. Otro lugar mágico. Ahí está la esquina del Polaco Goyeneche. Te encontrás en medio de un paraíso urbano, con una calle muy ancha y poca actividad.
4. La Galería Güemes: En Florida 150, entre Perón y Mitre. Fue el primer rascacielos porteño, de principios del siglo XX. Lo hizo Gianotti, el mismo de la Confitería del Molino. Hoy se puede llegar hasta el mirador, que tiene una vista de 360 grados impresionante. Yo creo que si Blade Runner se hubiera filmado en la Argentina, la batalla final se habría hecho acá.
5. Barrio Rawson. Un barrio obrero que ocupa ese triangulito pegado a Agronomía. Al caminar por ahí ya no sentís que estás en una ciudad. ¡Se escuchan los mugidos de las vacas!

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