Los datos del Ministerio de Salud de la Nación indican que en tres años aumentaron 9,7 por ciento los casos de nenas que, con menos de 15 años, se convirtieron en madres.
“Es una verdadera catástrofe sanitaria que debiera ser atendida” , sostiene Ariel Karolinski, consultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y médico del Hospital Durand de Buenos Aires.
Si bien hubo más casos desde 2007, también es cierto que en una proporción similar aumentaron el resto de los nacimientos. De todos modos, cuatro de cada mil bebés que nacen en Argentina corresponden a adolescentes precoces.
Más allá de los números, estos embarazos muestran la realidad de una infancia hecha añicos. Para Mabel Bianco, titular de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), más allá de que no se haya comprobado un abuso en sentido estricto, estos casos “siempre hay que interpretarlos como una situación forzada. Estas chicas no tienen la capacidad de dar su consentimiento para una relación sexual”.
Un informe sobre la situación de la población argentina realizado por el Fondo de población de las Naciones Unidas (UNFPA) citado por Clarín, indica que si bien el volumen de estos nacimientos “es pequeño, su importancia radica en las consecuencias potenciales sobre la salud física y psíquica de las niñas, debido a la falta de maduración en esos aspectos pero también a que los embarazos son el resultado de relaciones sexuales no consentidas o aceptadas sin el conocimiento pleno de sus consecuencias”. El informe agrega que una “evidencia directa” de esto es que la edad promedio de los padres “es mayor a medida que la edad de las madres es menor”.
En este punto, la ley es clara: la pena va de seis meses hasta cuatro años para quien abuse sexualmente de un menor de 13 años, más allá de que se haya ejercido o no violencia física.
Los índices de nacimientos de embarazos precoces muestran también profundas desigualdades : En Formosa, por ejemplo, las niñas que dan a luz superan tres veces el promedio nacional – 14 por mil –. La siguen Misiones, Chaco, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero donde se duplica la tasa de todo el país.
Aunque los índices de embarazos corren paralelos con los de pobreza, para Mabel Bianco este es un fenómeno que “pasa en todas las clases sociales”. Y es por eso que también plantea desigualdades: “Es cierto que hay más facilidades en los sectores más vulnerables para que esto ocurra. Muchas veces conviven en una misma habitación toda la familia. Pero cuando las familias tienen recursos pueden encontrar soluciones y entonces no nos enteramos”.
“¿Por qué aumentan los casos? Para la directora del Feim “por un lado, la sociedad está más erotizada y esto también llega a los chicos. Por el otro, hay mayor actividad sexual en las niñas y no aplicamos una educación sexual integral para evitar abusos sexuales”.
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