Cuando la empleada doméstica regresaba de hacer compras y se disponía a ingresar al domicilio, apareció una transeúnte que con la excusa del agobiante calor le pidió agua. Cuando salió con el vaso, la abordó un cómplice de la mujer. El delincuente amenazó a la trabajadora, revolvió su habitación y se apoderó de 7 mil pesos.
Así, ayer por la tarde, una pareja de delincuentes habría estudiado los movimientos de una vivienda ubicada sobre la avenida 13 de Diciembre casi Dorrego, frente a la plazoleta del barrio.
De acuerdo al relato que Martín, uno de los hijos de la propietaria brindó a Diario Patagónico, la joven empleada que hace tiempo cuida y vive con su madre, de 76 años, regresaba ayer alrededor de las 15:30 de realizar las compras, cuando apareció en la puerta de la vivienda una embarazada que vestía una pollera verde.
La transeúnte le pidió un vaso de agua. “Le dijo que no era por ella sino por su bebé (que espera). La empleada la dejó esperando afuera y después cuando llegó con el agua ya tenía a un tipo en la puerta”, explicó Martín.
El delincuente de contextura robusta amenazó a la trabajadora, de 22 años. “Dame la plata que tenés o te pego un tiro”, la amenazó, aunque sin mostrar ningún tipo de arma.
Ante esa situación, la empleada fue introducida a la casa. Ni bien pasaron al reducido espacio del living, la víctima se metió a la habitación que ocupa para no despertar a la dueña quien dormía y que sólo se moviliza en silla de ruedas.
ENTREGO SUS AHORROS
Los ladrones dieron vuelta la habitación de la joven, quien les entregó alrededor de 7 mil pesos que guardaba debajo de un somier. “Fue para que no revisara la otra pieza donde está la abuela acostada. Por el susto le entregó la plata que era su sueldo”, señaló Martín.
Conforme con la cuantiosa suma, la pareja se dio a la fuga y el caso fue denunciado a la policía. Así, en la tarde de ayer personal policial de la Seccional Segunda y de Criminalística levantaron huellas en la habitación de la víctima.
Muy conmovido por lo sucedido, Martín recalcó que los delincuentes “buscaban plata. Yo calculo que ya sabían los movimientos de la empleada (y de la casa), porque mi cuñado no estaba, porque trabajaba conmigo”, señaló. “La chica le entregó la plata para que no pase a mayores y no se metan más hacia adentro de la casa”, subrayó.
Tratando de encontrar una respuesta a lo sucedido, el hijo de la propietaria interrogó: “vos fijate que a una mujer embarazada ¿quién le puede negar un vaso de agua? Ni vos ni yo se lo podríamos negar sin saber las consecuencias que vienen por detrás. Hoy por hoy la verdad no sabés qué remedio darle a todo esto (de la inseguridad)”, reflexionó.
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