Embajadores europeos, muy duros en un mano a mano en el Congreso

Embajadores europeos, muy duros en un mano a mano en el Congreso
Dieciocho jefes diplomáticos hicieron oir su reclamo en Diputados.
La reunión entre los diputados de la Comisión de Relaciones Exteriores y 18 embajadores europeos estaba en agenda desde hace meses. Sólo se preveía camaradería y buenos augurios por la inminente reanudación de las conversaciones para un acuerdo comercial Unión Europea-Mercosur. Pero la decisión del Gobierno de trabar la importación de alimentos trastocó todos los planes.

Apenas se abrió ayer el encuentro en el Congreso, el embajador portugués tiró la papa caliente sobre la mesa. "No entendemos por qué, en este momento importante con el Mercosur, aparece esto como elemento desestabilizador", se quejó Joaquim Ferreira de Marques, que dijo hablar en nombre de toda la región.

No se quedó allí. Advirtió que, de confirmarse esas restricciones comerciales, Europa tomaría "medidas de reciprocidad" con sus importaciones argentinas. "Y no sé quién va a salir más perjudicado", planteó con firmeza.

No es difícil imaginarlo: Argentina exporta a la UE por más de 13 mil millones de dólares anuales, casi el doble de lo que importa. En el rubro alimentos, la diferencia es abismal: por cada dólar que Argentina importa de Europa, le vende por 22.

Por si faltara algo, demasiado fresco está el ejemplo de la "reciprocidad" china, al bloquear las importaciones de aceite de soja argentino en compensación por las restricciones a sus productos.

Al recoger el guante, el presidente de la comisión, el peronista federal Alfredo Atanasof, admitió que si se confirman las medidas y las esperables reciprocidades, "posiblemente el más perjudicado será Argentina", aunque reconoció que no tenía mayores precisiones que las aparecidas en la prensa.

Lo cierto es que no hay nada oficial. Pero las palabras de Guillermo Moreno suelen pesar más que cualquier ley o reglamento.

La semana pasada, el secretario de comercio adelantó a los supermercadistas su intención de restringir la importación de alimentos que se fabrican en Argentina. La idea fue confirmada por Amado Boudou en Nueva York y por la Presidenta Cristina Kirchner a la delegación de la CGT que la visitó el miércoles en la Casa Rosada. Sin ninguna resolución firmada, los importadores ya sienten el aliento oficial en la nuca.

Uno tras otro, Federico Pinedo (PRO), Daniel Katz (UCR), Margarita Stolbizer (GEN), Fernando Iglesias (CC), Gabriela Michetti (PRO) y Patricia Bullrich repudiaron la medida y se solidarizaron con los reclamos europeos. Por la tarde, Pinedo presentó un proyecto de declaración solicitando que el Poder Ejecutivo se "abstenga de impulsar medidas contrarias a la política nacional estratégica de integración regional". Y Bullrich, que ya había advertido en la reunión que Moreno deberá "responder ante la Justicia si imparte órdenes sin sustento legal", solicitó la interpelación del secretario.

El embajador alemán, Günter Kniess, apuntó al "factor psicológico" y confirmó que, de confirmarse este sorpresivo freno a las importaciones, sería una "señal negativa" para las negociaciones UE-Mercosur que se relanzarán la semana próxima en la Cumbre de Madrid con la presencia de Cristina y Néstor Kirchner.

La única voz del oficialismo fue la de Ruperto Godoy que alegó que hasta ahora se trata de "rumores informativos que no se verifican en la realidad" y apuntó a "otros rumores que también indican que empresas alimenticias extranjeras dejaron de comprar a proveedores locales". "Espero que se despejen las dudas y ninguna de las dos cosas sea cierta".

En un intento por distender, el embajador español, Rafael Estrella, planteó que no pedían "una marcha atrás, alcanzaría con que no se dé marcha adelante" y se manifestó confiado en que "la Argentina va a cumplir plenamente sus compromisos".

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