La empresa Irsa está terminando la primera etapa de un centro comercial a cielo abierto por el que invertirá 230 millones de pesos, en unas tierras nacionales que pertenecían a la ex Onabe.
La Ciudad de Buenos Aires tendrá el año que viene un nuevo shopping en pleno barrio de Palermo. Lo está construyendo Irsa, la empresa de Eduardo Elsztain, que invertirá unos 230 millones de pesos.
Lo curioso de este proyecto es que no tiene autorización y pese a que se inició hace seis meses, nadie habla de ello.
El predio donde estará ubicado este “espacio comercial a cielo abierto”, está ubicado entre las calles Paraguay y Santa Fe, y entre Godoy Cruz y Juan B. Justo. Se trata de 24 mil metros cuadrados que pertenecen a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (Adif).
Estas tierras que fueron concesionadas por 20 años tras una licitación que se realizó en diciembre de 2002 por parte del Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (Onabe) a la firma “Arcos del Gourmet”.
Según explicaron fuentes de Irsa a este medio, Arcos del Gourmet es el nombre con el que la firma de Elsztain reconoce al proyecto que aún no tiene nombre.
Desde la empresa señalaron a LPO que ya realizó las excavaciones correspondientes y está construyendo tres subsuelos para cocheras. Luego construirá un centro comercial de un solo nivel, que va a respetar la línea ferroviaria y los arcos y ladrillos característicos del predio.
El shopping tendrá una calle interna con galerías, e incluirá restaurantes, negocios de ropa y casas de diseño.
La polémica
Sugestivamente este proyecto jamás pasó por la Legislatura porteña. Desde la empresa señalaron a LPO que Irsa tiene “la normativa del predio aprobada tanto de la Ciudad como de Nación” y que “todo lo que tiene que pasar por la Legislatura porteña, Irsa lo ha enviado, como sucedió con el shopping de Caballito y el barrio de Solares de Santa María”.
Sin embargo, como averiguó este medio, el predio en cuestión está zonificado en el Código de Planeamiento Urbano como UF (urbanización futura), lo que impide cualquier uso hasta que la Legislatura discuta qué se puede hacer en esas tierras.
Por esa misma razón, la Legislatura porteña debió aprobar la zonificación del predio que está a metros de allí y que la presidenta Cristina Kirchner utilizó para construir el Polo Científico donde está alojado el ministerio de Ciencia y Tecnología, en donde estaban ubicadas las bodegas Giol.
Pero llamativamente, los legisladores consultados por LPO no supieron contestar por qué el proyecto no pasó por la Legislatura o directamente argumentaron no saber la existencia de la iniciativa de Irsa.
Es decir que el shopping, que estará terminado en un año y medio o dos, está avanzando sin el consentimiento necesario del parlamento porteño, que mira para el costado.
Por otro lado, respecto de la relación del Ejecutivo porteño con el proyecto, en el predio hay un cartel de la Dirección General de Interpretación Urbanística (Dgiur) del ministerio de Desarrollo Urbano porteño. Desde esa cartera no respondieron las consultas de LPO.
En tanto que como explicó LPO, el gobierno nacional le tendió un brazo a Elsztain en su ahogo financiero. El titular de Irsa es uno de los mayores beneficiados con la creación del polo audiovisual en la Isla Demarchi, pegada a sus tierras en la ex Ciudad Deportiva, donde quiere montar la Dubai de Costanera Sur. Además, el programa Pro.cre.ar, el plan de créditos para viviendas anunciado por la presidenta en junio con fondos de la Anses, es operado por el Banco Hipotecario, que controla Elsztain.
El desalojo
La llegada de las excavadoras de Irsa tuvo que superar un obstáculo de emergencia habitacional. Es que hasta diciembre del año 2010, había unas 35 familias ocupando el predio.
Como pudo saber este medio, el Gobierno nacional se ocupó de desalojar a las familias con una urgencia inusitada. Como rara vez sucede con las “tomas”, el Gobierno bajó al predio les ofreció a los ocupantes una solución habitacional.
Les ofreció hoteles como vivienda transitoria y materiales para la construcción para aquellas familias que tenían algún terreno en otra parte. A los que no tenían terreno, les prometió una vivienda definitiva en un período máximo de seis meses.
Fue el propio Sergio Berni, no en su carácter de secretario de Seguridad sino de viceministro de Desarrollo Social, quien se ocupó de las negociaciones. Incluso fuentes que estuvieron presentes ese día señalaron a LPO que Berni le dijo a uno de los punteros que se resistía al desalojo que “si tanto te interesan los pobres, llevátelos a tu casa”.


Comentá la nota