"ELIO APRILE”, por Ernesto Argueso

"ELIO APRILE”, por Ernesto Argueso
El ex concejal radical Ernesto Argueso se refirió a al fallecimiento de su amigo..Elio Aprile. “No es nada lindo recibir la mala noticia de la muerte de un Amigo, con mayúscula, y menos en un día que parecía tan tranquilo como éste soleado domingo de invierno. Se me fueron más de cuarenta años de vida política”, dijo. El texto completo.
Porque con Elio empezamos en aquellos años difíciles de los 70, con muchos amigos de fierro, en la Juventud Radical y por convicción, abrevando en la conducta y los principios de Ricardo Balbín, y en la doctrina de un Partido nacional y popular. Cuando no era fácil ser Radical. Éramos pocos en toda reunión de juventudes políticas, pero respetados y escuchados. Juntos transitamos las primeras responsabilidades políticas, marcando la presencia juvenil en las decisiones partidarias.

Nos conocimos en nuestro tránsito por la vida universitaria. Él, excelente alumno, se convirtió en un docente reconocido e “idolatrado” por sus alumnos. Hacía fácil y entendible una materia como Filosofía, no querible para la enjundia juvenil poco afecta a la ampliación del léxico, a la comprensión de textos y al pensamiento.

Compartimos sueños juveniles, momentos familiares, nuestro gusto por el deporte y los mismos colores deportivos, en el fútbol y en el básquet. La militancia y el compromiso era sin límites, y también nos golpearon hechos políticos no deseados.

Después de la negra etapa de la dictadura fue convocado en 1983 por un Gran Intendente, Ángel Roig, para asumir la responsabilidad de conducir la Secretaría de Educación y Cultura municipal. Y volvimos a encontrarnos en la misma causa. La Educación era su ocupación y una preocupación que supo orientar con calidad en esa instancia de la primavera democrática. Y después, al finalizar su período, elegido Concejal, nos tocó compartir el Bloque de la UCR durante un par de años. Excelente en el manejo de la palabra, era respetado en el debate. Agudo en sus comentarios, e impiadoso en la defensa de sus convicciones.

Y en 1995 imaginó “la ciudad posible” y recibió el honor más grande que pudiera soñar: fue elegido por el voto ciudadano Intendente Municipal de su ciudad adoptiva, Mar del Plata, a la que amaba. La misma que en 1999 lo reeligió con el 62% de los votos para un nuevo período. Y otra vez coincidimos.

Fue un Muy Buen Intendente. Y entre tantas cosas destacadas, logró el apoyo de la ciudad, que votó aceptar el aumento de sus impuestos (caso quizás único en el mundo) para desarrollar el Plan Mar del Plata 2000. El plan de obras más importante que se haya cumplimentado en la ciudad en los últimos años, y con dinero genuino del presupuesto municipal, dinero de los marplatenses y no recursos enviados por la nación o la provincia, como sabía defender.

Enfrentó, antes de finalizar su mandato, momentos difíciles, ataques personales, mentiras y una oposición desmemoriada, pero nada ha logrado opacar su importante tarea de gobierno, y el recuerdo cariñoso de la ciudadanía.

Y para decírtelo Amigo, se me hace difícil aceptar, porque fueron muchos años vividos, a veces juntos, a veces separados, pero siempre con el corazón abierto, que tantas veces brindaste, el mismo que te traicionó ésta mañana.

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