El anuncio del Ejecutivo nacional de quitar los subsidios a servicios y sectores económicos sigue suscitando expectativas, la mayoría negativas, centradas en el temor del aumento de tarifas de servicios de luz, gas y transporte, que afecten directa o indirectamente a los consumidores. Se espera que sea gradual y se aplique a sectores más pudientes y empresas, y se contemple a los de menos recursos.
Desde el análisis económico se aboga por una aplicación gradual y equitativa, que despoje a los sectores pudientes de este beneficio y también a las empresas e industrias que se habrían visto beneficiadas desde tiempos de crisis, y se exceptúe a los sectores populares y de bajos recursos que no podrían afrontar las subas, lo cual -todos coinciden- podría generar una conflictiva situación.
En este sentido el presidente de la Cámara de Transporte de Jujuy, Oscar Inklemona, se refirió al impacto que podría tener la aplicación de la eliminación de subsidios, recordando que el sector ha estado siendo afectado en el referido al combustible, especialmente en el área de larga distancia.
Explicó que estos subsidios fueron otorgados oportunamente con el fin de lograr la recomposición de las economías de las empresas, aumento de salarios y congelamiento de tarifas. El subsidio entonces, forma parte de la tarifa que no se aumenta y se mantiene congelada en el tiempo.
"El retiro de los subsidios inmediatamente presupone el aumento tarifario que corrija el ingreso de las empresas", precisó Inklemona. Detalló por ello que el subsidio del gas oíl hace a la estructura de costos de las empresas y al tema salarial.
Recordó en este sentido que el transporte siempre estuvo subsidiado. Precisó que el transporte aéreo se subsidia un 40%, el tren un 90%, el transporte de colectivo de larga distancia un 5%, y el urbano entre un 60 a 70%.
"Si estos subsidios se sacaran, entendemos que debemos hacerlo en forma gradual, sino esto sería un gran salto al vacío, porque la brecha entre la tarifa de hoy y la que debería cobrarse en caso que no exista ningún tipo de subsidios, los porcentajes de incremento serían muy altos y entonces esto crearía una gran conmoción social", aseguró el empresario.
Detalló además que en el área de transporte a larga distancia los subsidios se aplican a los combustibles y llega al 5%, del que aseguró se ha venido disminuyendo con el tiempo. Recordó que en principio se subsidiaba el 100% del combustible, luego el 85%, y precisó que en el caso de su empresa (Balut) reciben el 50% de combustible que necesitan, y el restante deben buscarlo en plaza, cuyos proveedores habituales como YPF, lo comercializa un 25% más caro que el que se comercializa a cualquier usuario, por el hecho de ser grandes consumidores, con lo cual el subsidio se reduciría al 40%.
En tanto que el servicio urbano, según explicó, recibe el dinero del subsidio para adquirir combustible a un precio X, pero al hacerlo encontraría precios menores, por lo que se deduce que esto iría disminuyendo gradualmente.
A modo de comparación explicó que en Capital Federal, tras el retiro de subsidios al agua y a la energía eléctrica, ya se registraron aumentos de hasta el 300 % y nunca menor al 150%.
Inklemona entendió por ello que la disminución debe ser gradual en el tiempo, en un plazo prudente, porque sino incidirá en el costo de las empresas, con lo cual tendría que generarse un aumento de tarifas.
El caso de la minería
Los referentes de la Cámara Minera de Jujuy, Nilo Carrión y de la Cámara de Empresarios Mineros (Caem), Roberto Cacciola, coincidieron que la decisión nacional no afectaría directamente a la actividad, ya que esta no recibe subsidios directos.
El referente de la Cámara Minera de Jujuy, al referirse a la medida en general, consideró que es importante "que se blanquee la situación. El tema de subsidios sirve para una etapa cuando hay situaciones muy críticas, pero la situación ideal es cuando la economía está trabajando sin subsidios".
Carrión estimó que esta medida podría incidir en el área del gas y electricidad, señalando que la mayoría de las mineras adquiere ese tipo de energías directamente en boca de fosa. "En general las grandes empresas no sienten que vayan a sentirse afectadas porque ya están pagando los valores de mercado, y no están recibiendo ningún subsidio en particular", afirmó.
Insistió que la minería "no recibe" ningún subsidio en particular, y que entiende que la medida afectaría a algunas actividades en Buenos Aires, pero que en las empresas y las industrias sería prácticamente nula la incidencia de la eliminación de subsidios.
Aclaró que la minería se ve favorecida en cuestiones fiscales previstas en la Ley de Inversiones Mineras, que no tiene excepciones sino estabilidad fiscal, y amortizaciones de grandes inversiones de manera acelerada, de modo que no afecte tanto a la gran inversión en los primeros años. Es que, según explicó Carrión, inmediatamente después de que las empresas comienzan a trabajar van desgravando sus inversiones con sus amortizaciones, y una vez que terminan esta etapa empiezan el pago a las ganancias. Aclaró que no es que estén exentos, sino que se aceleran las amortizaciones.
"Es probable que no afecte tanto el tema de los subsidios pero sí que afecte en eventuales cambios de las tarifas, que no sabemos cómo van a seguir", precisó Carrión desde otro enfoque. Sin embargo dijo desconocer la dimensión de ello, ya que aún no han recibido respuestas de las empresas prestatarias de servicios.
Por su parte, Cacciola aseguró que están de acuerdo con la quita de subsidios como medida. "Desconozco los subsidios a los cuáles se refiere el mensaje del Poder Ejecutivo, porque en términos generales la minería no recibe subsidios ni en la compra de gas ni en general, por lo menos los proyectos medianos y grandes.

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