Elevan a juicio a sospechosos por el “misterio del lago”

Elevan a juicio a sospechosos por el “misterio del lago”
Los sujetos de 30 y 27 años están acusados de “homicidio simple”. La víctima apareció flotando.
El fiscal de Río Tercero, Marcelo Ramognino, elevó ayer la citación a juicio contra los dos sospechosos de la aberrante muerte de María José Alonso, la mujer de 33 años hallada atada con alambres a un bloque de cemento en medio del lago de Embalse.

Tal como lo anticipó LA MAÑANA, a fines del pasado mes de agosto, el representante del Ministerio Público Fiscal recibió las últimas pericias que permitieron ratificar la línea investigativa por el atroz crimen que durante varios días fue un verdadero rompecabezas que conmocionó a todo el valle de Calamuchita y la provincia.

Según pudo conocer este diario, por el crimen de Alonso, se elevó la acusación contra Damián Luna (27) y Eduardo García (30), imputados del presunto delito de “homicidio simple”, en medio de un drama entre lo pasional y el mundo de la droga.

Ahora pasarán los plazos legales para la oposición de los defensores de los acusados del crimen, que en caso de una presentación podría quedar en manos de un Juez de Control que resolverá la citación a juicio. El mismo, finalmente, podría llegar a las audiencias recién el próximo año en la Cámara del Crimen de Río Tercero.

Pericias clave

En las últimas semanas, el fiscal Ramognino tuvo en sus manos los últimos informes sobre las líneas de teléfonos celulares de la víctima y los dos sospechosos detenidos por el crimen descubierto el pasado 11 de marzo.

También el principal investigador del caso, que se resolvió con las detenciones del 23 de marzo, receptó el análisis final realizado por la Policía Judicial a través de la utilización del luminol que habría permitido descubrir rastros de sangre en una vivienda, el auto y la canoa, todos los elementos utilizados por los supuestos asesinos para cometer el plan macabro.

En el marco de las nuevas pruebas, también aparecen las pericias psicológicas realizadas a los imputados y también la autopsia social de la víctima.

Uno de los primeros elementos que permitió dilucidar el caso para el fiscal fueron las fotografías sacadas en un boliche bailable de Calamuchita, donde la víctima aparecía con los dos sospechosos. En esa fotografía lograron identificar a Alonso a través de un llamativo tatuaje, el mismo que despertó la curiosidad a los investigadores cuando descubrieron el cuerpo flotando el espejo de agua.

Un atroz crimen

Luna y García, vecinos del valle de Calamuchita, se conocían entre sí desde hace un par de años y a la víctima la habrían visto una noche en un boliche de Embalse, donde habría surgido la amistad.

De acuerdo a las primeras diligencias investigativas, de un verdadero misterio descubierto por un pescador en el lago de Embalse, los imputados habrían llevado a María José Alonso hasta la Casa de la Piedra en Villa del Dique, perteneciente a Luna.

Desde esa vivienda, a 3 kilómetros del espejo de agua, habrían trasladado el cuerpo sin vida en un vehículo, quizás el Ford Fiesta que pertenecía a García.

Ya en la orilla del lago, y con la ayuda de una canoa, habrían arrojado el cuerpo, y atado al bloque de cemento con una soga de nylon trenzado, el mismo que habría usado para ahorcarla, y que a su vez estaba unido a los alambres.

Poco días después, el cuerpo flotaría y se descubriría el horror.

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