La gestión de Pulti se consolidaba en las urnas obteniendo la mayoría en el Concejo y el control de la agenda municipal. No obstante el panorama político ya es diferente al que se configuró con el resultado de esas elecciones que, a nivel nacional, fueron un traspié para el kirchnerismo.
En Mar del Plata se repetía ese mismo resultado, aunque a nivel local la gestión de Gustavo Pulti lograba un importante respaldo en las urnas. Lo novedoso fue que la mayor parte de los votos que la gestión municipal recolectó a su favor provinieron de la lista que el intendente confeccionó con el acuerdo con el Frente para la Victoria -con su candidatura testimonial a senador incluía- a la que les fueron sumados los sufragios obtenidos por la lista de Acción Marplatense, llegando a un total del 32%.
Segunda quedó la UCR con el 23% y tercero, con el 10%, el Frente es Posible encabezado por Carlos Arroyo. Unión-Pro, que triunfó con De Narváez en Mar del Plata, en cambio no llegó demasiado lejos porque sus 2 listas locales pese a haber sumado el 14% de los votos no lograron instalarse en el Concejo porque ninguna de ellas obtuvo por separado el mínimo necesario para obtener una banca.
Con este resultado se configuró un panorama político y legislativo que en el plazo de un año, experimentó notorias modificaciones.
El oficialismo local había logrado consolidar un bloque de 12 concejales constituyendo una mayoría de la que hoy ya no dispone y que incluso contuvo a figuras como Eduardo Pezzati, quien ya no ocupa la banca obtenida hace un año como cabeza de lista.
El radicalismo, en tanto, se reconcilió con concejales que habían abandonado el partido, como Carlos Katz y Leticia González, reduciendo así en el ámbito legislativo el impacto de una derrota con la que vio reducida su presencia dentro del Concejo y que le arrebató la posibilidad de continuar marcándole la agenda al gobierno como lo venía haciendo.
Y, pese a que en las urnas los marplatenses le dieron al Frente es Posible la posibilidad de ocupar dos bancas, ese nuevo bloque se vio rápidamente disuelto por el hecho de que sus dos concejales electos, Carlos Arroyo y Mario Luchesi, se separaron antes de asumir.
Por lo tanto, la situación creada con el resultado de las elecciones del 28 de junio de 2009, en muy poco tiempo adquirió una nueva fisonomía que en el futuro tomará nuevas formas, a medida que se acerque el momento de elegir intendente en 2011.
Mayoría poco duradera
Las elecciones legislativas de 2009 le dieron a la gestión de Gustavo Pulti la posibilidad de superar una situación con la que tuvo que convivir a duras penas durante sus primeros meses en el gobierno.
El triunfo, en alianza con el kirchnerismo, permitió que su bloque de concejales pasara de 7 a 12 miembros, dándole una mayor presencia dentro del Deliberativo y la posibilidad de desembarazarse del rigor con el que el radicalismo venía marcándole el ritmo.
Pero lo cierto fue que esta ventaja duró poco. En mayo, José Cano decidió abandonar el bloque de Acción Marplatense por sus dicidencias con el oficialismo y crear un unibloque.
Un año después de las elecciones, Pulti ya no dispone de un bloque mayoritario y sabe que en caso de requerir la aprobación de ciertas iniciativas debe apelar al libreto de la negociación con las otras bancadas, en especial con las unipersonales.
No obstante, mientras tuvo la mayoría el oficialismo se mostró poco afecto a imponerla y no logró acelerar el tratamiento de iniciativas propias y que aún siguen sin resolución desde hace años, como por ejemplo la sanción del nuevo Código de Publicidad.
Dentro del bloque de A.M también hubo cambios de otra naturaleza, como el hecho de que hace apenas dos semanas el primer candidato a concejal de 2009, Eduardo Pezzati se fue del Concejo para asumir nuevas responsabilidades en la administración del puerto.
El radicalismo también transitó un año con novedades desde el 28 de junio. A diferencia de lo que sucedió a nivel nacional y provincial, la UCR marplatense no acordó en ese momento con otras fuerzas como la Coalición Cívica, el socialismo y el GEN presentarse a esas elecciones como Acuerdo Cívico y Social.
Lo hizo con su identidad propia, con Vilma Baragiola encabezando la lista y obteniendo 3 bancas en el Concejo.
Las fuerzas políticas con las que no hubo alianza, en cambio, no alcanzaron por sí solas a sumar los votos suficientes como para hacer ingresar al menos a un edil.
No obstante el resultado hizo que la fuerza numérica de la UCR en el Concejo disminuyera, pese a que reincorporó a Carlos Katz y Leticia González.
La conducta del bloque radical pasó por varios estadíos hasta llegar al punto de asumir que como oposición ya no dispone de los recursos que tenía en la primera etapa de la gestión de Pulti, cuando exhibía cierta capacidad para condicionar la tarea legislativa y del Ejecutivo.
El manejo de la agenda
La agenda política municipal, sin dudas, desde el resultado de las elecciones del 28 de junio y a pesar de los cambios sufridos desde entonces, quedó en poder el oficialismo y en especial del Ejecutivo.
El Concejo Deliberante parece haber ingresado desde entonces por un período en el que abundan debates en tono beligerante, con mucha pirotécnica discursiva que no logran trascender el microclima en el que suelen ensimismarse los concejales.
Meses atrás, mientras la oposición discutía la necesidad de que se sancionara una ley que asegurara que la Nación y la Provincia proveyeran de manera permanente los fondos para financiar la educación municipal, el intendente Pulti obtenía de la presidenta Cristina Fernández un decreto ley que disponía esa misma medida.
Una prueba de que el actual Concejo Deliberante parece moverse a destiempo a la hora de identificar y resolver los temas relevantes de la ciudad.
Los meses del último verano y el otoño fueron dedicados por algunos concejales a otorgar reconocimientos o a tratar de ser parte e incidir en el trámite por la adjudicación del predio de la vieja terminal de micros.
Hubo, durante este período una escasa producción legislativa y pocos debates que superaran lo meramente anecdótico.
Tal vez la discusión de mayor trascendencia haya sido la planteada por Cano cuando, curiosamente, aún integraba el bloque oficialista, dejando en evidencia la preocupante situación de la economía y las finanzas municipales.
Intenciones hacia futuro
Hoy, las intenciones de la dirigencia política local parecen inclinarse más hacia el futuro, analizando cuáles son los escenarios que a cada uno se le abren hacia adelante.
Las encuestas son un insumo permanente para quienes aspiran a competir por la intendencia en 2011 y, en líneas generales, éstas van marcando algunas tendencias claras.
Pese a haber sufrido un traspié en las recientes elecciones internas, todo indica que Baragiola es la figura que mejor se perfila para ser la candidata de la UCR, ya que sin dudas es la personalidad más conocida y con mejor imagen dentro del partido. Más atrás aparecen Carlos Katz y ubicado un poco más lejos aún, Maximiliano Abad.
El radicalismo local no tiene sin embargo un panorama claro sobre el rol que cumplirán sus referentes nacionales y provinciales, hoy dispersos ante el menú de alternativas en cuanto a nombres (Alfonsín, Cobos, Saenz) y de fórmulas de alianzas con eventuales socios como el socialismo o el GEN, entre otros.
Además, tampoco es clara qué incidencia tendrá ya no sólo en la UCR sino en todas las fuerzas políticas la nueva legislación sobre partidos políticos que obligará a internas.
Aunque se desconoce cuál será su decisión, la figura de Carlos Arroyo aparece de cara al futuro como la de alguien que gravitará en 2011.
Acción Marplatense tiene en cambio en Gustavo Pulti a su candidato natural para el año próximo, aunque el intendente medita íntimamente cuál será su decisión definitiva.
Las alternativas más evidentes en el caso de que él resuelva no ser candidato serían la de Marcelo Artime o Eduardo Pezzati.
Aunque el oficialismo no sólo tiene que resolver quién será su próximo postulante a la intendencia, sino que también tendrá que evaluar nuevamente cuál será su relación con el kirchnerismo de cara a las elecciones 2011, donde también existen figuran con aspiraciones, como la diputada Adela Segarra o hasta el ministro de Economía, Amado Boudou; cuyas imagenes Pulti pide medir en Mar del Plata junto a las de otros candidatos.













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