La resolución del tribunal nombrado por acuerdo dispuso que tres provincias en pleno y varios distritos locales deban repetir el comicio, por las irregularidades comprobadas. El nuevo marco favorecería a Yasky. La Junta Electoral, afín a Micheli, no acató.
La distancia entre las interpretaciones es tan amplia como las imputaciones que se cruzaron tras los comicios. A pesar de que participaron cinco listas para esta inusual elección de autoridades en una central obrera (votación directa de los afiliados, pertenezcan o no a una organización sindical de primer grado o sindicato de base), la elección desde un primer momento quedó polarizada en dos. Justamente, las dos fracciones en las que se dividió la conducción histórica (desde su nacimiento, en 1993) de la CTA para estos comicios. De un lado quedaron los grupos y sectores hegemonizados por los estatales (ATE), cuyo principal referente es Víctor De Gennaro pero que, esta vez, llevó como candidato principal a uno de sus alfiles, Pablo Micheli. Del otro, los que rodearon a los docentes, que llevaron a Yasky a la postulación para renovar la conducción.
Tras una reñida elección, pareja en los votos pero más reñida aún por las imputaciones cruzadas, la Junta Electoral Nacional consagró ganadora a la Lista 1 de Micheli el 27 de septiembre, por un margen de unos 25 mil votos. Pero la gravedad de las impugnaciones obligó a la intervención del Tribunal Arbitral que se había acordado como órgano de apelación “irrecurrible”, según los términos del acta firmado por acuerdo de ambas listas antes de las elecciones. Dicho tribunal, compuesto por juristas de prestigio y abogados laboralistas de renombre, debió tomar cartas en el grave asunto, pronunciándose finalmente (con fecha 22 de octubre) en favor de la impugnación de las elecciones en tres provincias, un distrito de los grandes del Gran Buenos Aires y en varios menores del interior.
Las urnas o distritos corroborados, sin impugnaciones o con cuestionamientos rechazados, acercaron las distancias. La Lista 1 (Micheli) mantiene una diferencia a su favor de 11.500 votos sobre la Lista 10 (Yasky). Pero si hay que ir a nuevas elecciones en los distritos mencionados, el resultado es incierto. El padrón de Mendoza tiene 82.974 afiliados, Tucumán 37.456 y Mendoza 30.010. El distrito Esteban Echeverría-Ezeiza reúne a 15.880 afiliados a la CTA. Son más de 166 mil afiliados entre los cuatro, que sumados a otras localidades en diversas provincias que deberían ir a elección complementaria, se acercan a los 200 mil habilitados a votar.
Aunque se repitiera la limitada proporción de participación de la primera elección (un 20 por ciento del padrón), es probable que la Lista 10 esté en condiciones de acortar diferencias y se acerque a la posibilidad de torcer la votación a su favor, teniendo en cuenta que son regiones que previamente computaba como suyas (Mendoza y Esteban Echeverría, fundamentalmente) y que el trámite irregular de las elecciones impidió la participación masiva.
El problema, sin embargo, se da ahora en el plano de la interpretación. La Lista 1 sigue parada sobre la resolución de la Junta Electoral Nacional, que la favorece y desconoce, en los hechos, la convocatoria a complementarias del Tribunal Arbitral. Este, según el acta que le dio origen, tiene plenas facultades para tomar las decisiones que tomó y su laudo arbitral es “vinculante e irrecurrible”. La Junta Electoral debería, en ese caso, acatar y convocar a la elección complementaria. Pero por ahora ese cuerpo, con afinidad política con la Lista 1, eludió el compromiso



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