Alrededor de cinco millones de bolivianos elegirán hoy a nueve gobernadores y 337 alcaldes. Del resultado de estas elecciones puede depender el futuro del proyecto político del presidente el país vecino
Las elecciones de gobernadores y asambleas de los nueve departamentos y de alcaldes y concejos de los 332 municipios del país andino podrían modificar parcialmente el mapa político pero sin riesgo inmediato para los planes indigenistas y socialistas del popular mandatario, según analistas.
Los comicios -cuartos en menos de dos años de agitados cambios políticos en el empobrecido país, incluido un cambio de Constitución- se realizarán menos de tres meses después de que el indígena socialista iniciara su segundo mandato con un respaldo récord del 64 por ciento de votos.
"Morales trata de aprovechar el desconcierto de la oposición para extender a todos los departamentos el impulso histórico de su reelección en diciembre, como clave para continuar sus políticas", dijo el analista Guido Riveros, de la Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria.
La oposición "cuida sus últimos reductos, pero ya no como bloque", agregó, remarcando que el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales es el único partido que inscribió candidatos para los poco más de 2.500 cargos en disputa.
El gobernante, quien votará en un pueblo de la región cocalera de Chapare, lideró personalmente una campaña repleta de promesas de megaproyectos energéticos y viales y obras de infraestructura urbana, en la que llamó a apuntalar su poder nacional con una "toma masiva" de los poderes locales.
Abierto admirador de los líderes Fidel Castro de Cuba y Hugo Chávez de Venezuela, Morales se opuso tenazmente a las autonomías en la primera mitad de su primer Gobierno pero terminó dándoles cabida en la Constitución "plurinacional" con la que impulsa desde hace un año la "refundación" del país.
"No quiero que los próximos cinco años sean de pelea sino de trabajo", dijo Morales en uno de sus últimos actos de campaña, recordando que la derecha afincada en algunas regiones conspiró para derrocarlo y bloqueó gran parte de sus iniciativas en los cuatro años pasado. "Por eso queremos ganar con el 70 por ciento de votos en todo el país", agregó el indígena, que nacionalizó en el 2006 la industria del gas que abastece a mercados de la Argentina y Brasil



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