Una elección que tuvo en vilo a la región

Con una enorme participación cívica, caracterizada como “la más alta conocida”, los venezolanos concurrieron a las urnas ordenadamente y prácticamente sin violencia, ni incidentes en lo que fue una tensa jornada electoral. Se sugiere que un 75% de los habilitados para votar lo habría hecho.
En EE.UU. en la última elección presidencial del 2008 lo hizo sólo un 62%. Como pocas veces, lo que sucede en Venezuela nos ha tenido en vilo y ha sido seguido con expectativa en muchos rincones de América Latina. No sólo en Venezuela las apariencias de democracia enmascaran una realidad autoritaria que ha comenzado a extenderse. Razón por la cual hay quien ha señalado que algunas de nuestras democracias están “en agonía”. En aquellos escenarios en los que esto aparece, la deriva hacia el absolutismo del Estado se ha acelerado. Ocurre que un grupo de líderes presuntamente providenciales manipula el orden social como si su función no fuera la de servirlo, sino la de dominarlo. Por esto, muchos sienten la cercanía de una opción dura: la de vivir en libertad o, en cambio, caer en la opresión. Lo que es grave, porque si hay algo que define al hombre es su libertad.

Es necesario tomar conciencia de que el totalitarismo es contrario a la dignidad del hombre puesto que lo reduce a ser un peón en un juego de poder. Desde Venezuela, cual bacilo, el fenómeno del totalitarismo -al impulso de Hugo Chávez y los Castro- ha envenenado profundamente a la región. Y dividido a nuestros pueblos, desconociendo la importancia del pluralismo y pretendiendo instalar un discurso único. En este intento se ha arrasado con los principios morales, a punto tal que la mentira parece ser un instrumento más de gobierno y que la intimidación se ha transformado en una herramienta que algunos ejercen como si su accionar desde el poder no tuviera límite distinto al de su voluntad.

En ese marco, de pronto, muchos han tomado conciencia de la sombra del autoritarismo, nítida como pocas veces hasta ahora. Por esto no hay indiferencia respecto de elecciones como la venezolana.

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