Con una enorme participación cívica, caracterizada como la más alta conocida, los venezolanos concurrieron a las urnas ordenadamente y prácticamente sin violencia, ni incidentes en lo que fue una tensa jornada electoral. Se sugiere que un 75% de los habilitados para votar lo habría hecho.
Es necesario tomar conciencia de que el totalitarismo es contrario a la dignidad del hombre puesto que lo reduce a ser un peón en un juego de poder. Desde Venezuela, cual bacilo, el fenómeno del totalitarismo -al impulso de Hugo Chávez y los Castro- ha envenenado profundamente a la región. Y dividido a nuestros pueblos, desconociendo la importancia del pluralismo y pretendiendo instalar un discurso único. En este intento se ha arrasado con los principios morales, a punto tal que la mentira parece ser un instrumento más de gobierno y que la intimidación se ha transformado en una herramienta que algunos ejercen como si su accionar desde el poder no tuviera límite distinto al de su voluntad.
En ese marco, de pronto, muchos han tomado conciencia de la sombra del autoritarismo, nítida como pocas veces hasta ahora. Por esto no hay indiferencia respecto de elecciones como la venezolana.

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