Los peronistas esperan un amplio triunfo gracias a Cristina, mientras los radicales no ven bien posicionado a Alfonsín en la provincia. El PD apuesta a un buen resultado de Rodríguez Saá.
Y también están los que quieren que pasen lo más rápido posible y con el menor daño posible porque, intuyen, hoy no será un buen día para ellos. El resto se divide entre los que se esperanzan con que les vaya mejor de lo previsto y los que piden milagros para sacar el 1,5% exigido por la nueva ley electoral y así seguir participando.
El debut de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, tal como las denominó la ley impulsada hace un par de años por el kirchnerismo, encuentra a los mendocinos confundidos con la novedad, sin saber muy bien de qué se trata, ni cómo deben votar, tal como confirman las encuestas.
A eso se suma que el 70% de los ciudadanos no votará en el mismo lugar que la última vez al unificarse los padrones masculino y femenino en mesas mixtas. En este contexto, temen un alto ausentismo hoy.
En Mendoza, a diferencia de otras provincias como Buenos Aires, San Juan y San Luis, las primarias no incluyen cargos provinciales, es decir gobernador, legisladores provinciales, intendentes y concejales, porque no se adhirió a la ley nacional. En realidad, el Gobierno y la oposición amagaron con hacer una reforma política propia y al final el intento quedó en la nada.
Quienes entren hoy al cuarto oscuro se encontrarán con diez opciones presidenciales, de las cuales dos (José Bonacci, de Campo Popular, y Sergio Pastore, del Movimiento de Acción Vecinal) no tienen candidatos a legisladores en Mendoza y otra (Ricardo Alfonsín, de Unión para el Desarrollo Social) tiene dos listas legislativas.
Las boletas de candidatos a diputados nacionales también son diez, de las cuales una no lleva lista presidencial (la del Partido Federal, que encabeza Ricardo Puga) y dos comparten fórmula (las del Frente Cívico Federal que impulsan a Alfonsín).
Los radicales son los únicos que presentan dos opciones en la categoría de diputado nacional, bajo el nombre de Frente Cívico Federal, que ya usaron en 2009. La lista Unidad, encabezada por Enrique Vaquié y Emma Cunietti, se enfrenta a la de Fernando Armagnague.
El grueso de la dirigencia partidaria da el apoyo a la primera opción, integrada por ex funcionarios de los últimos gobiernos de la UCR, pero Armagnague, un experimentado ex legislador, no quedó conforme con el acuerdo y se postuló en nombre de quienes no se sentían representados. De obtener el 25% de los votos que, en total, se vuelquen por el Frente, entonces desplazaría del tercer lugar de la lista final para octubre a Sergio Pinto.
Pero éste no es el único ni el principal temor radical. En realidad, según las encuestas que manejan, Alfonsín tiene una baja intención de voto en la provincia y podría terminar tercero, lejos de la pelea, con el riesgo de que arrastre a ese lugar también a la boleta legislativa.
Esto podría impactar en el ánimo popular de cara a la pelea por la gobernación en octubre, aunque hoy no se dirima esta instancia.
Por eso, el candidato a gobernador Roberto Iglesias ya salió a minimizar la votación de hoy y dijo que mañana mismo empezará a trabajar por la verdaderamente importante, que es la general de octubre, para la que se ven con muchas más chances.
Esas mismas encuestas que auguran un mal resultado a Alfonsín en Mendoza ponen a Alberto Rodríguez Saá como posible segundo. El gobernador puntano se alió a los demócratas y armó Compromiso Federal, que lleva como candidato a diputado en primer término al ganso Roberto Pradines.
El partido provincial se esperanza con ese hipotético segundo lugar, aunque quizá no tenga un efecto positivo inmediato de cara a octubre ya que aún no definió su fórmula para la gobernación.
Los que ya festejan a cuenta son los justicialistas, que llevan adherida a la boleta de la presidenta, Cristina Fernández, la de diputados nacionales que encabezan Guillermo Carmona y Anabel Fernández Sagasti, militante de La Cámpora. El tercero es el sindicalista petrolero Dante González.
El armado de esta boleta fue tan o más traumático que la definición del candidato a la gobernación. Es que la Casa Rosada dejó afuera a Celso Jaque, rompiendo así con la tradición mendocina de que al finalizar su mandato el gobernador se postule como diputado nacional para continuar su carrera en el Congreso.
Así sucedió con Arturo Lafalla y antes con Rodolfo Gabrielli, e incluso con José Bordón, que al terminar su gestión ya tenía definida su nominación al año siguiente como senador nacional.
Pero ya en el olvido esta situación, el oficialismo se ilusiona con una gran elección hoy que ayude a instalar la fórmula Francisco Pérez-Carlos Ciurca y así, también de la mano de Cristina, en octubre poder vencer a los radicales Iglesias-Jaliff.
Entre el resto de los postulados, algunos como los del Frente Amplio Progresista, que respalda el proyecto presidencial de Hermes Binner e impulsa a Manuel Liberal y Graciela Cousinet como legisladores, tienen la convicción de que pueden dar una sorpresa.
Lo mismo ocurre en el búnker del Frente Popular, que acompaña la fórmula presidencial Duhalde-Das Neves con la postulación a diputado del vicegobernador Cristian Racconto.
Otros, en cambio, tienen centradas sus expectativas en lograr el 1,5% de los votos emitidos para poder pasar a la final del 23 de octubre. De hecho, el Frente de Izquierda que lleva a Jorge Altamira como candidato a presidente hizo campaña planteando este objetivo.
En Mendoza, esta fuerza postula a Jazmín Jiménez al Congreso y para superar el mínimo exigido necesitaría 18.500 votos si fueran a votar todos los mendocinos inscriptos en el padrón. Claro que, de acuerdo a las estimaciones conservadoras de ausentismo, tal vez les basten 12 mil.









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