“Estamos totalmente integrados a la sociedad y la sociedad misma entiende que el personal del Ejército sale desde su seno. Creo que la gente nos ve con muy buenos ojos”. El análisis pertenece al teniente coronel Rafael Víctor Guerrero, jefe de la Base de Apoyo Logístico de Resistencia, una unidad dependiente de la Brigada de Monte XII de Posadas, Misiones, y con asiento en los cuarteles de “La Liguria” de la capital chaqueña.
Hace doscientos años, un 29 de mayo de 1810, en Buenos Aires y por una proclama firmada por los integrantes de la Primera Junta de Gobierno Patrio, nacía el Ejército Argentino. Esa fecha fue instituida como día del Ejército Argentino por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 10.296, de 1951.
Para conmemorar el bicentenario de la institución, los actos centrales se realizarán hoy en Posadas, Misiones, desde las 9.30 y con la presencia de las máximas autoridades del Ejército Argentino y del gobernador de esa provincia, Maurice Closs. Allí, en el desfile que se realizará, participarán los soldados aborígenes incorporados el año pasado a la Base de Apoyo Logístico Resistencia, una muestra cabal de la apertura e integración del Ejército Argentino hacia los pueblos originarios.
En Resistencia, las actividades se concentrarán el lunes, en el predio de La Liguria. En la Plaza de Armas, a las 9.30 se realizará un acto y luego habrá una jornada de puertas abiertas en la que se expondrán las distintas actividades que realiza la Base de Apoyo Logístico. Asistirán distintos establecimientos educativos y se invita a la comunidad a participar.
La defensa, una
tarea de todos
Dos siglos atrás, en su génesis, quedaba claramente establecido que la defensa era una responsabilidad que les cabía a todos los habitantes de esta tierra. Ciudadanos comunes y tropas preexistentes se organizaban y eran convocadas para armarse con el noble propósito de materializar la voluntad soberana, los ideales de libertad y los objetivos de la patria naciente. “Nadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la patria”, decía el general Manuel Belgrano.
En mayo de 1810 se inició un camino entre innumerables dificultades internas y externas que exigieron potencialidades que sorprendieron hasta a los más escépticos. Ese Ejército libertador, promotor de generosas ideas y virtudes éticas, fue luego impulsor del desarrollo con Savio y Mosconi, pionero en la presencia soberana en el Continente Antártico con Pujato y modelo de valor y patriotismo en Malvinas con Estévez, Cisneros y Carrascul.
Nacía así un Ejército conformado por hombres y mujeres con vocación de entrega y servicio a la república; un ejército profesional, alistado y preparado para cumplir con su misión de proteger los intereses vitales de la nación, presente donde se lo necesite; un ejército que se moderniza día a día.
También el Ejército, como brazo armado de la política exterior, cumple importantes misiones de mantenimiento de la paz tanto en Chipre como en Haití y brinda apoyo humanitario a los afectados por el violento terremoto producido en Chile.
Además, se integra a la comunidad tecnológica y empresarial, tanto estatal como privada, a través de proyectos de aplicación civil y militar, que buscan incrementar la capacidad nacional de investigación, desarrollo y producción.
Una institución bicentenaria que se proyecta con entusiasmo y optimismo para hacer frente a las misiones que la nación imponga: en definitiva, un Ejército que estuvo presente siempre en estos doscientos años de nuestra historia.
Una misión integral
El Ejército Argentino fue creado con una misión integral y amplia, para servir a la Patria; contribuir a la defensa nacional a fin de proteger sus intereses vitales; la independencia y la soberanía; la capacidad de autodeterminación; la integridad territorial; los recursos naturales; la protección de los bienes, la vida y la libertad de sus habitantes. Asimismo, contribuirá al sostenimiento del sistema de gobierno representativo, republicano y federal.
Un poco de historia
El 25 de mayo de 1810 se estableció la Junta de Gobierno que asumió la conducción política de lo que era hasta ese momento el Virreynato del Río de La Plata, desplazando a las autoridades españolas. La presidencia de tal organismo de gobierno fue confiada al coronel Cornelio Saavedra, quien ejerció asimismo la comandancia general de armas. Esto constituyó un indicio cierto sobre la existencia de una profunda convicción: la revolución tendría que ser solventada en el terreno de los hechos.
El día 28, como reafirmación de tal premisa, se procedió a crear el Departamento de Gobierno y Guerra, cuya titularidad pasó a desempeñar Mariano Moreno. De inmediato se expidió un bando de la Junta ordenando la entrega de todas las armas, de cualquier tipo, en poder de los particulares, con el propósito de asegurar el armamento de una fuerza orgánica propia que avale el movimiento en expansión hacia las provincias interiores.
Precisamente para dar una estructura sólida a ese propósito, el 29 de mayo inmediato se decretó la creación de los cuerpos militares estables sobre la base de los batallones preexistentes, consolidados en los años inmediatamente anteriores a raíz de las invasiones inglesas y los malones de tribus indígenas.
Jura de la junta
de gobierno
Surgieron en tal ocasión los Regimientos 1 y 2 de Patricios; el 3, originado en los efectivos de arribeños y las compañías de indios naturales; el 4, a partir de las milicias de montañeses; y el 5, tomando a los elementos del batallón de andaluces. Asimismo se remontó como regimiento al conocido como de Fernando VII, encarándose la reestructuración de la caballería y la artillería heredadas del estado virreynal.
Esas providencias fueron tomadas en la fecha preindicada, por cuyo motivo se la reconoce como la del nacimiento del ejército argentino. La Junta, dadas las urgencias de la guerra, no tuvo tiempo de cambiar la organización y doctrina que regían bajo el mandato español, por lo cual en las primeras épocas se mantuvieron las reales ordenanzas de Carlos III (incluyendo el reglamento de instrucción y táctica de cada arma); la inspección de armas y los consejos de guerra.
Esta estructura castrense fue utilizada por las autoridades de Buenos Aires para hacer reconocer sus potestades, entusiasmar a los pueblos del interior por la causa revolucionaria, rechazar a los enemigos de este movimiento y asegurar la posesión de los territorios estratégicos.
Los hechos vinieron a justificar plenamente, con posterioridad, aquella previsión del primer gobierno patrio. Las fuerzas así formadas constituyeron el fundamento de los ejércitos que, a poco andar, llevaron el grito de libertad al Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental del Uruguay.
De esas primeras pruebas, esta institución militar acompañó al pueblo en todas sus vicisitudes, protagonizando las campañas de la emancipación nacional, las contiendas por la preservación de las fronteras internacionales, la incorporación del desierto a la vida nacional, y la reafirmación de los derechos argentinos en el atlántico sur. La celebración del 29 de mayo, Día del Ejército, permite sin duda evocar todos esos actos y abrir perspectivas de aliento para el futuro de la República.

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