El concejal Claudio Ersinger aseguró que es “desprolijo” enviar el proyecto al Concejo cuando hace más de veinte días que la obra fue emplazada. Las pronto bautizadas como “costillas de ballena” dispararon nuevas críticas por las mayorías automáticas.
La propuesta se concretó en el marco de los festejos por los cien años del tradicional barrio y apareció de la noche a la mañana, sin inauguración. Popularmente, algunos vecinos ya bautizaron a las columnas curvas como “costillas de ballena”.
El proyecto para autorizar el emplazamiento de la obra en el espacio público tomó estado legislativo en la sesión del jueves pasado “cuando ya sabemos que hace veintipico días que están puestas. Esto es algo que lo vengo mencionando desde que estoy en el Concejo Deliberante y padezco, de alguna manera, la mayoría automática, que en este caso está en poder del bloque oficialista de la UCR”, expresó Ersinger.
El también candidato a intendente por el Frente Popular sostuvo que “la mayoría automática es mala en cualquier partido y de cualquier color político que sea, porque suceden este tipo de cosas. En este caso, para muchos puede ser una nimiedad o algo absurdo o algo poco importante, pero sucede lo mismo cuando tenés que debatir o discutir el uso de un monto más importante de dinero”.
Argumentó que “cuando está la mayoría automática de por medio, lamentablemente es como que se relajan las estructuras, en este caso el Ejecutivo, y sabe que lo que manda al Concejo Deliberante tiene el aprobado de antemano y eso, lamentablemente, es muy poco enriquecedor para el debate y para un sistema democrático”.
“Por error”
Ahora el proyecto arribará a las comisiones que deberán estudiarlo, aunque ya forme parte de la geografía de Villa Italia. “Lamentablemente, éste es un caso que personalmente me avergüenza, pero entiendo que a los concejales del bloque oficialista debería avergonzarlos más todavía, porque en este caso la nota de elevación empieza diciendo que por un error se obvió el paso de solicitar el permiso”.
Si bien el edil indicó que pudo ser un “error involuntario”, se quejó porque “no es la primera vez que una obra que se financia con presupuesto de los contribuyentes se inicia y después viene el proyecto al Concejo Deliberante”.
En cuanto a las razones, señaló que argumentan el apremio del tiempo, del cumplimiento de los plazos o necesidad “pero en definitiva, en un sistema democrático, un órgano deliberativo plural como el Congreso de la Nación o un concejo deliberante o las legislaturas de las provincias, entre otras cosas, tienen que controlar lo que hacen los ejecutivos, en este caso cómo gasta la plata de los contribuyentes”.
Espacio y
estética
El edil de Unión PRO explicó que “el Concejo Deliberante tiene facultad en el uso del espacio público. En este caso es la vereda, que es de todos, donde se pusieron estas arcadas de madera, y la transitan seguramente los vecinos de la zona, pero también pertenece a los vecinos que viven en otras. Entonces el órgano de gobierno que representa al soberano, que es el pueblo, es el Concejo Deliberante y tiene que autorizar el uso del espacio público”, cuestionó.
En cuanto a la estética de estos monumentos, expresó que “también opinamos al respecto, y decimos que sería una práctica democrática que se llame a concurso y después, eventualmente, se forme un jurado de los vecinos y no se va a poder conformar a todo el mundo, pero por lo menos se llama a concurso y sale elegido el proyecto más votado”.
Como ejemplo, consignó que en el monumento a Santiago Selvetti, los bloques de la oposición mencionaron que “sería bueno llamar a concurso cada vez que se va a emplazar una obra o una escultura”.
Las “costillas”
Ersinger afirmó que “si no hubiera una mayoría automática, un proyecto que entra con una desprolijidad de este tipo directamente se rechaza y se manda para atrás. En este caso, sería desmontar las arcadas de madera, que se trate el tema y, eventualmente, volverlas a instalar o no”.
En cuanto a la demora de elevar el proyecto de las arcadas de madera de Villa Italia dijo que les cayó “mal, porque en definitiva nos enteramos como cualquier vecino cuando alguien nos dijo: ‘Vieron las costillas esas de madera que crecieron en la vereda en Quintana casi Del Valle’, y no sabíamos de lo que nos estaban hablando. Se supone que nosotros, como representantes del pueblo, somos justamente los que tenemos que autorizar el uso del espacio público y deberíamos estar al tanto”.
De todas formas, reiteró que sus pares radicales “deberían sentirse con una cuota mayor de ninguneo. Me parece que está muy mal, es muy desprolijo”.

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