Ejecutaron a tiros a un joven y detuvieron a un pibe de 15 años

Fue la madrugada de ayer en La Tablada. Para la policía fue el desenlace de una pelea entre amigos. La víctima tenía 21 años, era vecino del acusado y recibió seis disparos en el cuerpo.

"En este lugar de día son todos amigos. Pero de noche, por dos o tres pesos se cagan a tiros". Esa lectura de la realidad en boca de un joven vecino de Garibaldi y Esmeralda sirve para enmarcar las últimas horas de Cristián Rafael Moy González, un pibe de 21 años asesinado de seis balazos ayer a la madrugada en un pasillo de Patricias Argentinas al 4300, en el barrio La Tablada. Por el crimen fue detenido pocos minutos después Matías Jesús P., un adolescente de 15 años al que conocen como Catito y que varios testigos dicen haber visto correr con una pistola en su mano y la gorra del pibe asesinado.

   Desde el entorno de Catito , sin embargo, dijeron que víctima y victimario "eran amigos, de comer asados juntos". Y que en el momento de los hechos, el menor estaba en Centeno y Esmeralda sin saber lo que había pasado con Moy. En ese sentido, el abogado del pibe, Marcos Cella, se negó a que se le tomara una declaración informativa e indicó que el menor estaba "muy angustiado porque el chico asesinado era su amigo".

   Moy tenía impactos en los brazos, la cadera y detrás de la oreja izquierda. En el pasillo donde fue baleado la policía secuestró al menos cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros pero el arma no fue hallada.

   Por tener 15 años, Catito es no punible para la ley penal argentina. No obstante, la jueza de Menores 3ª, Carolina Hernández, tomó intervención en el hecho desde un primer momento y con el correr de las horas el menor quedó bajo la órbita de la subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia. Ya por la tarde, el chico junto a su madre fueron trasladados a uno de los hogarcitos del padre Tomás Santidrián.

   Fuentes allegadas a la investigación indicaron que Catito tiene una veintena de ingresos en comisarías de la zona sur de la ciudad y que muchas de sus entradas fueron por el uso de armas de fuego. La primera de esas anotaciones data de cuando sólo tenía 10 años. Incluso, los pesquisas dicen que su nombre se escuchó en al menos dos investigaciones de homicidios: una en 2009 y la otra hace un par de meses, cuando se investigaba el crimen de Roque Ezequiel Fernández, un joven de 20 años muerto el 5 de septiembre en Presidente Quintana y Esmeralda. Sin embargo, en ninguno de los casos el chico llegó a ser detenido.

   Voceros policiales indicaron que Catito fue detenido pasadas las 3 de la mañana de ayer por efectivos del Comando Radioeléctrico a metros de Garibaldi y Esmeralda. En tanto, en la casa de Garibaldi 89 bis donde Moy vivía junto a un tío, los agentes secuestraron ropa ensangrentada que pertenecería al menor acusado. La hipótesis es que tras el crimen de González, el chico corrió los 250 metros que separan la escena del asesinato con la casa de la víctima y que allí se cambió de ropas, utilizando las del muerto.

Con sólo colocar en Google "Garibaldi y Esmeralda. Barrio Tablada", se entenderá lo que le toca sufrir en violencia a esa populosa zona de la ciudad desde hace siete u ocho años. La Tablada es así. Todo es de acuerdo al cristal con el que se lo mire o de la voz que se escuche. Hay muchos pibes con antecedentes buscando rescatarse, como en la jerga se menciona a los que quieren cambiar. Y otros muchos que simplemente transitan por el camino del delito. A casi todos, la droga le atraviesa sus vidas de distintas maneras. Como adictos, como soldaditos de los narcos, o como víctimas de unos u otros. Es cierto, no es sólo La Tablada, pero el barrio quedó expuesto como el botón de muestra por la violencia de los asesinatos que se han dado en la última década. Pibes que disparan como locos y mueren como perros. Cruces de calles grabadas en la memoria del cronista por los crímenes que allí ocurrieron. "Era un pibito buenito. Tenía sus cosas, pero era buen pibe", lo recordó ayer una doña de la cuadra. "Desde hace dos o tres semanas empezó a hacer junta con el otro (Catito) y se desbandó. Es más. Estos días estábamos por hacer una denuncia porque salían de la casa mostrando los fierros y acá hay muchos chicos. Mirá, si lo hubiéramos denunciado por ahí estaría vivo", dijo la mujer.

Tierra de mortajas.

   En la esquina de Garibaldi y Esmeralda vive la familia de Leandro Bebe Barrios, el muchacho de 21 años asesinado la madrugada del 14 de junio de 2009 frente a su casa. "El pibe que mataron anoche salió en una foto cuando nos hicieron la entrevista", le recordó ayer la mamá de Bebe, al cronista. "Es el pibito que estaba en cuclillas adelante de la pintada. Ese era Moy", indicó (ver aparte).

   Veinte metros en diagonal a la casa de los Barrios, en Garibaldi 89 bis, vivió hasta ayer el misionero Cristián Rafael Moy González. Su mamá es dueña de una verdulería ubicada en Uriburu y Grandoli, pero el vivía junto a un tío. Hasta hace un mes estuvo en pareja con una piba del barrio con la que tenía una beba de un año.

Una foto que fue un presagio

Mala junta.

   De acuerdo a los testimonios, a Moy la mataron a balazos a las 3 de la mañana en un pasillo a 250 metros de su casa. La hipótesis de investigación está dada en que el matador fue Catito y que todo ocurrió en el desenlace de una pelea por 5 pesos. Sí, 5 pesos. Esa teoría está avalada en que a Catito lo vieron correr hacia Garibaldi 89 bis con una pistola que quería disimular con la gorra del pibe muerto. La secuencia,según esa hipótesis, continuó con el pibe de 15 años entrando a la casa de su víctima, cambiándose de ropa y dejando allí las suyas, manchadas de sangre. Luego salió con ropa nueva y fue detenido por efectivos del Comando. Eso es lo que consta en las actas, palabras más o menos.

   Esa teoría fue puesta en jaque por allegados a Catito. Dijeron que el pibe no estuvo en el lugar. Que estaba en Centeno y Esmeralda. Y, como suele suceder con los crímenes a balazos en La Tablada, se pudo escuchar otra historia. Dice que los pibes fueron a comprar drogas en un pasillo de Patricias Argentinas al 4300 y que fueron emboscados por soldaditos de un narco. Lo concreto es que Moy González fue baleado y que lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña donde llegó muerto. Este fue el homicidio número 132 en 2011.

El sábado 14 de noviembre de 2009 Stella Marís Cereijo y José Ramón Barrios se sentaron con un periodista de La Capital para relatar el homicidio de su hijo Bebe, ocurrido el 21 de junio de ese año. Un homicidio que no había sido revelado hasta entonces a la opinión pública. Por ese crimen fue detenido en Paraguay, el 20 de diciembre pasado, Angel Ariel Arocha, quien fue procesado por la Justicia.

   Pero lo que vuelve a transformar en noticia aquella entrevista es una foto del reportero gráfico Sergio Torrigino que ilustró la tapa de la sección Policiales al día siguiente. En la imagen puede verse en cuclillas a Cristián Rafael Moy González, el muchacho asesinado la madrugada de ayer, debajo de una pintada que sobre un chapón y fondo rojinegro rezaba: "No seremos eternos, pero volveremos a vernos". Donde estaba el chapón hoy hay un regalería. Y a Moy le demostraron con seis balazos que el tampoco era eterno. Hoy está muerto.

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