A pesar de las protestas internacionales, se concretó la pena de muerte por el ataque en Misk, en abril pasado. Kovalyov y Konovalov recibieron, cada uno, un tiro en la nuca
El sábado 17 de marzo tan sólo la madre de Kvaljov recibió un escrito del máximo tribunal del país en el que se comunicaba que la condena había sido ejecutada. La Unión Europea y diversas instituciones internacionales protestaron duramente contra la ejecución.
También el proceso contra los acusados fue controvertido, pues desde el punto de vista de los expertos a los inculpados se les atribuyó el atentado, en el que murieron 15 personas y 300 resultaron heridas. La justicia en Bielorrusia ha sido objeto de denuncias por manipulación de pruebas, obtener confesiones bajo tortura, así como por dictar sentencias arbitrarias.
Considerado el último dictador de Europa, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, rechazó indultar a los acusados. Bielorrusia es el único país de Europa que ejecuta la pena de muerte y lo hace con un tiro en la nuca.
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