Una organización de Derechos Humanos difundió ayer un video en que se ve a opositores al régimen cuando asesinan a 20 soldados. Navi Pillay advirtió que no habrá impunidad y juzgarán todos los crímenes de guerra.
La cinta muestra los cuerpos de una veintena de uniformados colocados con las cabezas sobre un bordillo y en medio de charcos de sangre.
Los cadáveres aparecen maniatados, unos amordazados y otros con los ojos vendados, rodeados de una decena de combatientes rebeldes que gritan "Dios es el más grande", "Son los muertos de las brigadas de Al Asad" y "Son los perros de Al Asad".
Según activistas de Alepo citados por el Observatorio, la ejecución de los militares tuvo lugar los pasados días 7 u 8 de septiembre.
Precisamente ayer, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, advirtió a las fuerzas opositoras en Siria de que no gozarán de inmunidad y tendrán que responder, al igual que las fuerzas de Al Asad, por los crímenes de los que sean responsables.
Alarmada por las denuncias cada vez más numerosas de que también los grupos rebeldes están cometiendo crímenes contra los civiles, la alta comisionada les pidió hacer "un gran esfuerzo para poner alto al deterioro de su conducta y que se adhieran a las normas fundamentales del derecho internacional".
"Las fuerzas opositoras no deben tener la ilusión de que serán inmunes a un procesamiento (judicial)", dijo Pillay en un evento sobre la crisis siria organizado en paralelo con el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que se reúne en Ginebra.
Pillay señaló que tanto fuerzas gubernamentales como opositoras "despliegan francotiradores para atentar contra civiles".
"Hemos llegado al punto en que las matanzas, las ejecuciones sumarias y la tortura son la norma", lamentó la máxima responsable de Derechos Humanos en Naciones Unidas.
Alepo es desde hace dos meses escenario de combates entre las fuerzas del gobierno central y los rebeldes, que luchan por el control de la ciudad, la segunda en importancia de Siria.
Los bombardeos de las tropas gubernamentales volvieron a castigar esta urbe, así como Damasco y las localidades de su periferia y otras provincias como Hama (centro), Deraa (sur) e Idleb (norte), lo que causó la muerte a más de medio centenar de personas, según aseguran los grupos opositores al gobierno. «

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