Por Ricardo KirschbaumLa ejecución de Kadafi de un balazo en la cabeza ha sido su final. El régimen que encabezó en Libia durante 42 años ya se había derrumbado tiempo antes .
La “Primavera Arabe” lo tumbó luego de una lucha en la que la OTAN intervino decididamente para darle a los rebeldes la llave del triunfo.
Las potencias saludaron su final y hablaron de las buenas intenciones futuras . Pero ¿cómo hará el nuevo gobierno para controlar la anárquica rebelión? ¿De qué manera podrá imponer la democracia liberal en una sociedad en la que la organización tribal maneja la política ? Irak es un ejemplo de que esa transición no es ni automática ni fácil.
El control del petróleo, fundamentalmente, y su reparto, serán la clave que determinará la estabilidad o la inestabilidad de Libia.
El mismo día, la ETA anunciaba su abandono de la lucha armada, 43 años después de su creación . La guerrilla que luchó por la independencia vasca, recurriendo muchas veces al terror, estaba acosada. Tiene 700 presos y los propios partidos políticos vascos tomaron distancia de su metodología.
Zapatero, en sus últimos días en el poder, recordó, sin atribuirse todos los méritos , a todos los jefes de Gobierno y ministros del Interior de las administraciones democráticas de España que enfrentaron a ETA.
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