El egoísmo sube al colectivo, no cede el asiento y pone música a todo volumen

El egoísmo sube al colectivo, no cede el asiento y pone música a todo volumen
La prohibición de escuchar música sin auriculares todavía no está vigente. Pero muchos pasajeros la esperan con ansiedad.
Se apura para llegar a la parada o, si ya está sobre la hora, prefiere demorarse un poco. Esta es la estrategia que emplea Luisa Saucedo para no subir al colectivo justo en el horario de salida de los colegios. Es que sin importar la línea que tome (generalmente viaja con su hija Carolina en el 7 o en el 9), los ómnibus se vuelven demasiado estruendosos. A ella el ruido no solo la molesta, sino que la pone en una situación que prefiere evitar: pedirles a los adolescentes que escuchan música a todo volumen que la apaguen. Por eso suele viajar en horarios más silenciosos. Y espera que empiece a regir cuanto antes la prohibición de escuchar música sin auriculares en los colectivos.

El proyecto que propone esta restricción continúa en el Concejo Deliberante. Fue aprobado en la última sesión, pero el Ejecutivo municipal lo vetó parcialmente (el texto aprobado decía que la autoridad de aplicación debía ser la Dirección de Policía de Tránsito y, en realidad, debe ser la Dirección de Transporte). Podría entrar en vigencia luego de la próxima sesión.

Suena contradictorio, pero a veces da la impresión de que cuando una persona se sube a un colectivo se encierra dentro de una cápsula y se olvida de que está compartiendo el viaje con sus semejantes. Qué mejor ejemplo que obligar al resto de los pasajeros a escuchar lo que a uno le gusta. Y la lista de actitudes egoístas es larga. Daniel Villarreal las enumera rápidamente, porque las conoce mejor que nadie. Él es el comunicador de la línea 19. Su trabajo consiste en subirse a los colectivos y hablar con los pasajeros: les transmite informaciones referidas al servicio, pero también intenta modificar malos hábitos mediante la palabra. "En general hay mucha agresividad, falta de paciencia y de tolerancia", definió. ¿Y eso cómo se combate? "Con amabilidad. En el 99% de los casos la amabilidad dio buenos resultados", respondió.

Adelante y sin saludar

Los choferes sostienen que una gran cantidad de pasajeros ignora cómo comportarse en un transporte público. "La mayoría baja por la puerta de adelante y no le importa entorpecer a los que quieren subir ni hacernos perder varios segundos a nosotros. Además, muy pocos nos saludan", destacó Gustavo Manuel, de la línea 19.

Villarreal enumeró los malos hábitos más comunes entre los pasajeros: no cederles el asiento a las personas mayores, a las mujeres o las embarazadas; romper los colectivos (la empresa gasta entre $ 3.500 y $ 4.000 por semana para reparar asientos y cortinas); ensuciar (cada siete días retiran el equivalente a un contenedor de basura del interior de los coches); y bajar por la puerta de adelante. Eso sí, el comunicador destacó que quienes deben dar el primer paso para mejorar la convivencia deben ser las empresas. "Si uno es amable y brinda un buen servicio se invita al otro a ser amable", apuntó. Villarreal agregó que dentro de este conjunto de malas actitudes, la costumbre de escuchar música sin auriculares genera una gran cantidad de quejas. "No molesta el tipo de música, sino el volumen", indicó.

En las paradas este es un tema del que se habla bastante. Alberto Lencina, pasajero de la línea 18, sostuvo que es habitual que la música atrone dentro del colectivo, pero que a él no le molesta demasiado. "A veces me trae recuerdos", aseguró en una parada de Santiago del Estero al 600. "El problema son los adolescentes. Viajan en grupo y hacen sonar lo que se les ocurre en los celulares. Obviamente nadie se anima a decirles nada. Yo, por ejemplo, uso auriculares porque no se me cruza la idea de andar molestando a los demás", afirmó Vanesa Castro mientras hacía fila para subir el 4 en Córdoba al 300.

Además de la ordenanza que está en el Concejo Deliberante de la capital, en la Legislatura también analizan cómo terminar con este problema fuera del ámbito de San Miguel de Tucumán. El legislador Alberto Colombres Garmendia (PRO) presentó un proyecto para que se aplique una prohibición similar en los ómnibus interurbanos (todavía no recibió dictamen de comisión).

"La ordenanza 400/79 regula el transporte público de pasajeros y señala las obligaciones de los prestatarios. Pero no hace mención a las obligaciones de los usuarios. Creo que sería necesario articular algún proyecto de ordenanza que indique medidas que lleven al pasajero a cuidar el servicio", analizó el director de Transporte de la Municipalidad, José Lesebvre. El funcionario hizo una advertencia: la ordenanza que aprobó el Concejo dispone que la única radio que se puede escuchar sin auriculares es la del colectivo, que maneja el chofer. Pero se contradice con la ordenanza 400: establece que los conductores no deben oír música mientras conducen.

Cuidado con los decibeles

Escuchar música con auriculares es la clave para no molestar a los demás. Pero ojo: puede causar daños en los oídos. Si el sonido supera los 80 decibeles hay muchas posibilidades de que genere traumas auditivos (una conversación normal se desenvuelve a alrededor de 60 decibeles).

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