Egipto: violencia y crisis de gobierno

El presidente Mohamed Mursi descabezó a toda la cúpula de seguridad por el ataque en la Península de Sinaí.
En la misma jornada que el ejército egipcio lanzó un ataque aéreo contra supuestos escondites extremistas en la Península del Sinaí que causó al menos 30 muertos, el presidente Mohamed Mursi realizó una profunda modificación en el aparato de seguridad tras los ataques del domingo contra puestos militares en esa región. Entre las principales medidas se destacaron los despidos del jefe de los servicios secretos, Murad Mufawi, y del comandante de la policía militar, Hamdi Badi. Los cambios anunciados por Mursi también incluyeron el despido del comandante de la guardia presidencial y la designación de nuevos jefes de seguridad en El Cairo y en la policía central, una importante fuerza paramilitar usada con frecuencia contra los desórdenes callejeros. Las modificaciones no se limitaron al área de defensa, Mursi también cesó en su cargo al gobernador de la provincia de Sinaí del norte, Abdel Wahab Mabruk.

Esta profunda reforma se produjo a dos días de la matanza de 16 soldados en un puesto de guardia de la Península del Sinaí, un área ubicada en la frontera con Israel y la Franja de Gaza. El ataque atribuido a "extremistas" generó interrogantes sobre la preparación de las fuerzas egipcias, en especial porque se dio a conocer que Israel había advertido hace varios días de una inminente agresión en la zona.

Mufawi había sido nombrado en enero de 2011 por el depuesto presidente Hosni Mubarak. Según fuentes periodísticas locales, el jefe de Inteligencia que Mursi pasó a retiro estaba al tanto de la advertencia israelí, pero no creyó que musulmanes atacarían a fieles de la misma religión en el cese del ayuno durante el mes sagrado del Ramadán.

Analistas egipcios señalaron que esta escalada de violencia puede dañar la joven democracia en su país. Esa impresión se reforzó al constatar el martes que Mursi no se atrevió a asistir al entierro de los 16 soldados muertos y que un grupo de manifestantes impidió a su primer ministro, Hisham Kandil, participar del acto.

El Consejo Supremo militar, que sigue ostentando gran parte del poder en un país aún sin Parlamento ni Constitución, se postula en contrapartida como el "único garante de la estabilidad". Desde esa posición intentó ayer disimular su fracaso en el Sinaí enviando aviones de combate a rastrear refugios "yihadistas". Muchos críticos temen ahora que el Consejo Supremo tome control de la situación en la península de Sinaí como excusa para fortalecer su presencia sobre el país. «

Ap, Dpa, Efe

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