Un micro escolar fue embestido por un tren; dimitió el ministro de Transporte
EL CAIRO.- El deteriorado sistema ferroviario de Egipto se cobró ayer la vida de 47 niños luego de que un tren atropelló a un ómnibus escolar en el que viajaban chicos de entre cuatro y ocho años.
Tras conocerse la tragedia, el ministro de Transportes, Rashad al-Mateeni, presentó la renuncia, así como el director de los ferrocarriles estatales. Todo indica que, en el momento del accidente, el guardabarrera estaba dormido y no había bajado la barrera del cruce, que sólo funcionaba de forma manual.
El accidente ocurrió la mañana de ayer en la ciudad de Manfalut, en la provincia sureña de Assiut, a unos 350 kilómetros de El Cairo.
El ómnibus, que transportaba a 60 menores en una excursión organizada por un jardín de infantes, intentó cruzar el paso a nivel cuando fue arrollado por el tren. Tras el impacto, el tren arrastró el vehículo a lo largo de un kilómetro antes de detener su marcha.
El corresponsal de la televisión pública que llegó al lugar habló de escenas terroríficas, con los cuerpos de los niños cubiertos de sangre, algunos de ellos mutilados, entre bolsos, cuadernos y útiles escolares teñidos de rojo.
El rescate de los sobrevivientes y de los cuerpos de los chicos fue también caótico. Los padres de los pequeños acudieron masivamente al lugar y revolvían entre los hierros retorcidos en busca de sus seres queridos.
Um Ibrahim, madre de tres niños que viajaban en el ómnibus, se daba tirones de cabello por el dolor y gritaba: "¡Mis niños! No los alimenté antes de que se fueran".
Un hombre levantó un cuerpo ya sin vida y exclamó "¡Sólo Dios puede ayudarnos!".
El gobernador de Assiut, Yayha Keshk, dijo que "el responsable del paso a nivel se durmió; ya fue arrestado".
Además de los 47 niños, murieron una mujer y un hombre, que sería el conductor del ómnibus.
En un breve discurso difundido por la televisión, el presidente Mohammed Morsi ofreció sus condolencias a las familias y afirmó que los responsables serán llevados a juicio.
El accidente de ayer volvió a poner a la luz los graves problemas de infraestructura que sufre el país. El estado de las vías férreas egipcias es desastroso debido a la falta de mantenimiento y a la mala gestión.
Cuando el primer ministro Hesham Kandil visitó por la tarde un hospital de Assiut donde están siendo atendidos los heridos, fue recibido por manifestantes furiosos que reclamaron su renuncia.
"Este accidente demuestra el fracaso del gobierno de Kandil, y fortalece las demandas de dimisión de un Ejecutivo que durante meses ha sido incapaz de producir nada que alivie el sufrimiento de los egipcios", dijo en un comunicado el Movimiento del 6 de Abril, uno de los principales impulsores de la revolución que destronó al ex presidente Hosni Mubarak, en febrero de 2011.
La tragedia más mortífera en el país se remonta a febrero de 2002, cuando 360 pasajeros murieron calcinados en un tren cuyas ventanillas estaban enrejadas.
Según los medios egipcios, anualmente mueren unas 7000 personas en accidentes ferroviarios.
Agencias DPA, AFP y AP.
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