Los ingenios azucareros de Salta y Jujuy (Ledesma, San Isidro y Tabacal) han logrado en los últimos años recuperar y transformar todos los residuos orgánicos que se generan en el proceso industrial de esta importante actividad productiva del norte argentino.
“Hoy, además de azúcar, papel y alcohol, también producen biofetilizantes y energía sustentable producto de un aprovechamiento y correcto manejo de sus efluentes”, dijo el ingeniero Juan María Gutierrez, gerente de Medio Ambiente del Ingenio Tabacal, en una jornada de biocombustibles que se realizó recientemente en el Colegio de Ingenieros de Jujuy.
En la oportunidad el especialista expresó que “la industria azucarera genera muchos residuos pero por suerte todos son de origen orgánico”. En este sentido destacó que el Ingenio Tabacal “a través de varios proyectos ha logrado recuperarlos y transformarlos en sustratos que se aprovecha para seguir fertilizando sus tierras”.
Gutiérrez reveló que “todos los años se recupera una cantidad muy importante por lo que más de un millón de toneladas vuelven al sistema productivo cada año”, agregando en este sentido que “hemos comprobado que la calidad de los suelos ha mejorado con la aplicación de este sustrato que distribuimos a razón de unas veintiseis toneladas por hectárea todos los años en el surco”.
RESIDUOS RICOS
Antes, los ingenios -recordó Gutierrez- “producían azúcar, después alcohol y papel”, pero luego descubrimos que “los residuos son muy ricos en elementos que son extraídos del suelo por la caña del azúcar y que a través de un manejo correcto pueden ser transformados en biofertilizantes”.
Pero no sólo Tabacal fertiliza sus tierras con la producción de este sustrato, aclaró Gutierrez, “sino también gran parte de productores de la región que viendo las bondades de este producto sustentable todos los años solicitan al ingenio su provisión para fertilizar sus cultivos”.
Sobre la contaminación que pueden causar los residuos mal manejados, el profesional explicó: “Cada litro de alcohol genera doce litros de vinaza, que si se tira a los ríos lógicamente contamina”. En este sentido aseguró que “no es el caso de Tabacal, donde son bien aprovechados para generar otros productos sustentables”. Prueba de ello es que -reveló- “si tuviéramos vinaza cerca, tal vez compraríamos porque para nosotros este residuo representa un abono para nuestro cultivo”.
Tabacal es una de las principales agroindustrias del Noroeste Argentino y el principal empleador privado de Salta. Se hizo acreedora del principal reconocimiento en la categoría “Cuidado del Medio Ambiente” del Premio al Emprendedor Solidario, que desde hace nueve años entrega el Foro Ecuménico Social. Este importante galardón le fue otorgado por la ejecución del programa “Recuperación y transformación de residuos y efluentes de la industria sucro-alcoholera en abonos orgánicos”, que constituye una alternativa para el desarrollo de una agricultura sostenible.
Este programa nació con el objetivo de buscar alternativas para que cada kilogramo de azúcar, cada litro de alcohol y cada kilowatt producido sean sustentables, apuntó.
En este sentido Gutierrez aseguró que “nosotros consideramos que somos cien por ciento sustentables” porque “una empresa que produce siete veces más combustible del que consume, tres veces más energía eléctrica de la que necesita, da trabajo a dos mil quinientas personas, está instalada hace noventa años, produce doscientas mil toneladas de azúcar, tiene efluente cero y genere sesenta millones de alcohol, me parece que eso es sustentable”, aseveró.
Sobre la transferencia de esta tecnología, el Gerente de Medio Ambiente del Ingenio Tabacal señaló que “nosotros siempre fuimos abiertos a compartir las tecnologías desarrolladas con los demás ingenios tanto de nuestro país como de los países vecinos”, completando en este sentido “no debe haber secretos para las soluciones ambientales por eso nosotros compartimos todo lo que hacemos y creo que ese es el camino”.
Advierten complicaciones en
la comercialización del maíz
La comercialización del maíz “se torna cada día más compleja” dado que los precios de la cosecha 2010/11 “han caído significativamente y en muchas zonas no hay quien compre la producción”, aseguró un informe elaborado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).
El trabajo señaló que además de los problemas provocados por las restricciones a las exportaciones, en algunas zonas del país “se pierden la mitad del precio del maíz por gastos de flete”.
Al respecto, el productor salteño Lucas Elizalde, contó que “si el maíz se cotiza 600 pesos por tonelada en Rosario, los productores recibimos 300 en el campo por los altísimos gastos de transporte aún así hay muchos problemas para vender”.
Con ese precio se requieren más de 60 quintales por hectárea para cubrir los costos en un campo alquilado, contra un rinde promedio de la zona del orden de 58 quintales por hectárea, con muchos casos de 40 ó 50 quintales por hectárea.
“En esa región, no hay consumos que demanden cantidades significativas del cereal y el 90 por ciento de lo producido se orienta a la exportación, por lo que cuesta concretar negocios”, planteó el informe.
Elizalde advirtió que “frente a esa realidad los agricultores tratan de ubicar su producción como pueden, de a poco, a medida que se van liberando ROE (permisos de exportación). Otros buscan canje de grano por insumos, pero esas operaciones son difíciles de concretar”.
El estudio de CREA, por su parte, puntualizó que en el primer trimestre de 2011 los valores de maíz disponible ofrecidos por la exportación, si bien sufrían un descuento considerable, copiaban la evolución de los precios internacionales.
“Pero a partir de abril -con el ingreso de la cosecha 2010/11- los precios locales comenzaron a registrar una tendencia decreciente a pesar de las subas experimentadas por los valores FOB, por la lenta liberación de ROE. Por ese motivo, el descuento aplicado por los exportadores llegó a registrar en algún momento hasta 80 Urs/tonelada”, indicó.
Asimismo, sostuvo que en el invierno de este año se pronosticaba un aumento del 30 por ciento en el área sembrada con maíz en la Argentina, por el incremento de los precios FOB y por el margen bruto competitivo con relación a la soja.
Sin embargo, subrayó que las últimas estimaciones estarían dando una suba de sólo 13 por ciento, al pasar de 3,1 al 3,5 millones de hectáreas. En este sentido, explicó que en parte influyó la escasez de humedad en septiembre, pero afirmó que “también falta un insumo clave: la confianza”.
Según evaluó, los productores temen no poder vender el maíz tras la cosecha y eso se refleja en el escaso aumento de área en un año histórico para los precios internacionales de maíz.
“Con un sistema de comercialización que complica seriamente esta etapa del cultivo, la Argentina está perdiendo una oportunidad que brinda un mercado mundial del maíz muy demandante. Sería muy conveniente que la situación descripta no se prolongue en el ciclo agrícola 2011/12, para el cual aún no se han liberado ROE por parte de las autoridades nacionales”, concluyó el informe.
INFORMÓ EL INTA
La floricultura genera 200
millones de
dólares anuales
El sector floricultor enfrenta una demanda creciente y asume el desafío de superar su actual producción de 200 millones de dólares por año, aseguró Daniel Morisigue, investigador del INTA Castelar.
De esta forma, la floricultura se ubica en el límite superior del tercer grupo de rubros en orden de importancia económica, por encima de actividades como el cultivo de pera, naranja, mandarina, sorgo y lana, destacó el INTA en un comunicado.
“Alrededor de 1.500 productores generan U$S 200 M anuales y, si se suma a los otros actores de la cadena, este número se cuadriplica”, aseguró Morisigue.
El INTA, destacó el técnico, desarrolla tecnologías adaptadas a las condiciones locales en el manejo de cultivos, mejoramiento genético y cultivos sin suelo.
Y consideró que se trata de “avances necesarios para impulsar un mayor crecimiento del sector que requiere experimentación y ajustes a las condiciones locales para una mejor calidad final”.
Entre los aportes del organismo al sector se destacan el desarrollo de nuevas especies comerciales para la producción del interior, algunas de ellas obtenidas a partir de especies nativas con valor ornamental, de los cuales ya se han inscripto variedades de lapacho, tecoma, calibrachoa y mercadonia.
Para el especialista de Castelar, la Argentina presenta un gran potencial por su situación geográfica, diversidad agroecológica y tecnología disponible.
Esto permite habilitar nuevas regiones y la posibilidad de producir flores de corte y plantas ornamentales en contra-estación respecto de los países importadores-.
En palabras de Américo López, presidente de la Cooperativa Argentina de Floricultores, la floricultura “es un gran generador de mano de obra, una alternativa para pequeños productores, ya que mediante pequeños beneficios económicos o financieros, se emplea automáticamente a familias enteras”.
De acuerdo con Morisigue, “la floricultura argentina presenta un gran potencial por su situación geográfica, diversidad agroecológica y tecnología disponible”.
Actualmente emplea a 22.000 trabajadores directa e indirectamente, distribuidos en su mayoría en el Gran Buenos Aires, Salta, Jujuy, Tucumán seguido por Mendoza Rosario y Córdoba.
El 99% de la producción nacional de flores se consume en el mercado interno, el mayor de Sudamérica junto con el brasileño. Desde la década del enta sólo ha habido exportaciones puntuales de rosa, clavel, lisiantus, gypsofila, fresia, aster, bulbos de tulipán y, recientemente, peonía.
Las flores más demandadas tanto en el país como en el exterior son los tradicionales crisantemos, claveles y rosas. En maceta, la mayor producción la lideran aquellas para jardín, las de interior, seguidas por las florales y los arbustos.
Según los especialistas, el incremento en la demanda de flores de corte y plantas ornamentales está relacionado con el crecimiento económico y el bienestar nacional.
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