El efecto inflacionario de las trabas de Moreno

Algunos analistas preveían una menor tasa de inflación como consecuencia de una menor actividad. Pero las trabas a las importaciones podrían sumar presiones por la escasez de productos. También influye la suba de precios de las commodities.
La lectura que hizo el gobierno sobre la breve crisis cambiaria ocurrida apenas días después de la reelección de Cristina fue, a grandes rasgos, que en la Argentina faltan dólares.

La lectura de los analistas iba por otro lado. El acelerado ritmo inflacionario provocado por la expansión monetaria y fiscal, fue provocando una paulatina apreciación de la moneda. El público, ante esta situación, decide resguardarse en el dólar para conservar el valor de la moneda y como considera que la devaluación será inminente, elige hacerse de verdes hoy, adelantándose.

La reacción del gobierno fue sentarse sobre la caja de dólares. Controles cambiarios a mansalva y, a partir de febrero, a las importaciones. Pero con esta jugada se termina restringiendo con fuerza la oferta de ciertos productos y, ante la presión de la demanda, hay un mayor aumento de precios.

Esa es la lectura que realiza Luciano Cohan, de la consultora Elypsis, para quien el principal problema pasa por los desajustes en la política monetaria y fiscal. “Estamos haciendo una pequeña revisión de nuestra estimación inicial de la inflación, en un primer momento estaba en un 22% y ahora la estamos moviendo uno o dos puntos por arriba”, explicó este economista de la UBA a LPO.

En ese sentido, considera que las trabas a las importaciones están jugando un importante papel en el recrudecimiento de la suba de precios. A eso se le suma el retraso en las paritarias, con las que “podría haber algún punto de inflexión, lo cual es un fuerte riesgo”, señala. Aún así, las estimaciones hechas en Elypsis hablan de un salario real que se mantendría en el mismo nivel que el año pasado.

La visión disiente un poco con respecto a la de Quantum Finanzas. Diego Chameides, analista de la consultora dirigida por Daniel Marx, sostiene que “el efecto inflacionario de las trabas a las importaciones recién se verá en uno o dos meses”.

Mientras tanto, la suba en el precio de los commodities está jugando a favor de la apreciación cambiaria, por ejemplo en el sector alimentario. Basta mirar los números a los que se cotizó hoy la tonelada de soja: 516 dólares, con una ganancia del 18% para el primer trimestre del año.

Otro de los rubros afectado por el cierre en las fronteras es el de indumentaria y calzado, que vieron reducido su entrada de productos al país y por más que la demanda se haya desacelerado, continúa siendo muy fuerte, como demuestran los últimos números difundidos por el indec del consumo en los shoppings. Y la energía tampoco se queda atrás, con subas récord en el precio del petróleo.

Son dos los efectos que tiene la inflación sobre la economía. A nivel interno, carcome el poder adquisitivo de los asalariados. Por eso la promoción de tarjetas de crédito se vuelve una piedra fundamental para mantener el nivel de consumo y las ventas. Por el lado externo, vuelve menos competitivos los productos fabricados en el país.

Sin embargo el efecto no es el mismo para todos los rubros. “A un productor de soja lo afecta, pero con el valor de la oleaginosa a más de U$S500, continúa siendo muy rentable”, subraya Chameides.

Por eso el gobierno respira cada vez que la cotización sube y maneja estratégicamente los tiempos hasta las cosechas, que es cuando comienza el aluvión de dólares.

La situación es otra para los industriales, muchos menos productivos que los productores agrarios. El sector manufacturero “sí se perjudica con una inflación de dos dígitos”, concluye.

La obsesión de Moreno

El Secretario de Comercio Interior está obsesionado por controlar los precios. Por eso mantiene reuniones con empresarios de todos los sectores y trata de contener las subas a toda costa. En algunos casos concede aumentos en productos masivos, de marcas reconocidas –por ejemplo, en el queso por salut-, siempre y cuando mantengan los precios para “las baratas”.

Ahora bien, ¿dónde pueden conseguirse estos “precios populares”, más allá del Mercado Central? En abril del año pasado, el gobierno lanzó el plan “carne para todos” en la provincia de Buenos Aires.

Las declaraciones al programa Mañanas de Campo del titular de la Cámara de la Industria de la carne, Miguel Schiaritti, fueron contundentes: “es un relato de Moreno respecto de esto. A la gente no le llega carne barata y no sé porque.

Además las baratas pueden llegar a ser los camioncitos de carne para todos que pueden ofrecer 5 o 6 mil kilos de carne por día cuando en realidad en Argentina se consumen 6 millones de kilos de carne por día, entonces hablar de 6 mil kilos es absolutamente despreciable, esto es más para un acto publicitario que para llegar a sectores con menos recursos”.

De todas formas, Moreno parece estar flexibilizando los controles a los frigoríficos. Según publicó el pasado miércoles el diario Clarín, el funcionario se reunió con empresarios de la carne y se comprometió a habilitar más exportaciones de carne si los frigoríficos incrementan su producción destinada al mercado interno

El encargado de realizar las negociaciones fue Ricardo Bruzzese, el empresario que creó el plan “Carne Para Todos” y ex precandidato K a intendente de La Matanza. Le prometió al funcionario que habrá una caja de 7 kilogramos que costará $ 110 y que tendrá tres kilos de milanesas de novillo puro, un kilo de asado, dos kilos de bife y uno de carne picada.

Ante este escenario, Moreno dio el visto bueno para que los frigoríficos puedan incrementar sus exportaciones a cambio de destinar 2.000 cajas diarias al mercado interno .

Según las primeras negociaciones, estas cajas se podrían conseguir en 16 intendencias bonaerenses y también en algunas provincias como Chaco, Entre Ríos y Mendoza. De esta manera, y a diferencia del plan oficial de Carne Para Todos que se lanzó en abril del año pasado, se comprarían en distintos puntos del país y no solo en la provincia de Buenos Aires.

Comentá la nota