Como se venía anticipando, el precio del pan subió su precio esta semana en las panaderías de la provincia. Hasta que los molinos y el Gobierno nacional no solucionen los conflictos por los subsidios de las harinas, los panaderos son rehenes del conflicto, que parece no solucionarse a corto plazo.
El conflicto entre las molineras y el Gobierno, que comenzó en abril, continúa su rumbo y sin vislumbrarse una solución, provocando así cada vez más escasez de harina subsidiada en el mercado y dejando solamente aquella más cara para adquirirla.
Es por eso que los panaderos no encontraron otra solución más que aumentar el precio. Similar es la situación de los molinos, quienes al no cobrar los subsidios pueden sufrir una caída financiera.
Cuando el Gobierno nacional decidió disolver la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) en marzo, hubo un antes y un después en la relación con los directivos de la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim). Las empresas del sector harinero dejaron de percibir las harinas subsidiadas.
La situación local
El vicepresidente del Centro de Panaderos de Jujuy, Julián Oller, indicó que esperaron 15 días mejoras en el conflicto nacional, pero como no hubo novedades, el Centro de Panaderos decidió implementar el aumento esta semana.
Según Oller se hizo todo lo posible para no incrementar los precios, pero no hubo otra solución. Desde las panaderías toman contacto cada semana o quince días con los molinos, y de la misma manera lo hacen con la Federación Argentina de Panadería, con el fin de estar informados de la situación a nivel nacional.
“La harina subió un cien por ciento, y la grasa también viene subiendo un uno o dos por ciento semanal”, sostuvo Oller. Agregó que los precios se “promediaron”, es decir, que los productos que tienen grasa o margarina deberían subir más, pero a todos se les incrementó el mismo porcentaje.
De esta manera, el mignón que estaba 7 pesos el kilogramo, ahora está a 8. Los bizcochos que costaban 12 pesos, ahora subieron a 14 o 15. En tanto que las facturas subieron a 16 pesos, estaban a 14. En este sentido, en nuestra provincia el incremento de precios, es similar a la del NOA. Diferente es el caso de Buenos Aires, en donde, por ejemplo el mignón ya está a 12 pesos el kilo.
Por supuesto que en los barrios los precios pueden variar, teniendo en cuenta que tanto a nivel nacional como local, se observa el problema de la ilegalidad en las panaderías. La mayoría son comercios que realizan repartos, y para la venta mantienen las persianas cerradas. (Valeria Alfaro)
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