EE.UU., en la mira tras las filtraciones

Varios países y organismos internacionales piden explicaciones por los abusos en Irak; Gran Bretaña reclama una investigación

WASHINGTON.- Lo que no quebró la guerra lo tensa, ahora, la información sobre ella. En medio de una creciente presión internacional, Gran Bretaña se diferenció ayer del silencio que mantiene la Casa Blanca y reclamó una amplia investigación sobre el papel tanto de las tropas británicas como de las norteamericanas en las matanzas, torturas y abusos de civiles iraquíes que salieron a la luz gracias a la abrumadora filtración de documentos militares.

El escándalo político y el clamor internacional sobre la hasta ahora muda Casa Blanca crecen a medida que se repasan los miles de documentos difundidos anteayer por el sitio de Internet WikiLeaks. De ellos surge que la coalición encabezada por Estados Unidos ocultó la muerte de unos 15.000 civiles iraquíes y la "indiferencia" de sus tropas frente a la tortura y abusos sufridos por la población a manos de sus propias fuerzas de seguridad.

Las presiones de organismos, gobiernos y entidades civiles internacionales se multiplican sobre Washington, con la paradoja de que ponen contra las cuerdas al presidente que no inició la guerra y que llegó a la Casa Blanca a caballo del compromiso de retirar las tropas de Irak.

El clamor más sensible fue ayer el del gobierno británico. "Claro que lamento cómo se conocieron estas informaciones. Pero lo que revelan es realmente serio y la gente espera una respuesta", disparó el viceprimer ministro británico, Nick Clegg.

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En una entrevista con la BBC, el número dos de David Cameron fue claro sobre lo que espera de Washington. "Supongo que querrá dar su propia respuesta. No nos corresponde decirles cómo hacerlo", dijo.

Las declaraciones de Clegg cayeron como un balde de agua fría en la Casa Blanca. Pero por segundo día consecutivo el presidente Barack Obama guardó silencio, al igual que sus colaboradores. Vía Twitter, sin embargo, líderes militares reiteraron su condena a la filtración y le reprocharon la "irresponsabilidad" de poner en riesgo la vida de soldados norteamericanos. Son filtraciones "que aportan datos importantes a los enemigos de Estados Unidos", dijo el jefe de Estado Mayor, Mike Mullen.

La amenaza a la seguridad es, hasta ahora, el principal argumento en Estados Unidos. Pero los primeros sondeos revelan que la mayoría de los norteamericanos considera que, aun así, el secretismo no es justificable.

La filtración de 400.000 documentos sobre la guerra en Irak (tras la revelación de otros 76.000 sobre Afganistán) se produce en la recta final de la campaña para las elecciones de medio término, en las que se espera un duro revés para los demócratas. Pero hasta ahora no parece haber hecho mella en los argumentos de campaña.

Las matanzas de civiles y los abusos en Irak no aparecieron en el debate que, por caso, mantuvieron ayer los candidatos al Senado por Florida, un territorio que suele ser escenario de batallas electorales decisivas. Sí apareció la guerra, pero sólo en el tramo final de una discusión centrada en el desempleo, los impuestos y la economía, según constató LA NACION.

Con relatos escalofriantes, los documentos dan cuenta de la matanza de civiles; entre ellos, el asesinato de una chica, en agosto de 2003, a manos de un soldado británico en la ciudad de Basora. "Ocurrió cuando los soldados repartían caramelos. De pronto, un tanque giró en la calle y emergió un soldado, que apuntó y mató a una niña que jugaba con su vestido", relató Phil Shiner, abogado de la organización de conciencia Public Interest Lawyers.

Las filtraciones, que reflejan las dificultades que enfrentó la coalición en el terreno, incluyen la revelación de que las tropas británicas dejaron escapar a Abu Mussab al-Zarkawi, el líder de Al-Qaeda, porque uno de los helicópteros que lo perseguían se quedó sin combustible. Además, muestran que la intervención de las empresas de seguridad privadas agravó considerablemente el caos en Irak, ya que no hubo suficiente coordinación con los militares.

A medida que la información decanta, se multiplican las presiones, a la espera de una reacción de Estados Unidos. "Queremos ver esos documentos y compararlos con nuestras informaciones", declaró Torben Kjedsen, vocero del ejército de Dinamarca. En tono similar, quienes trabajan con derechos humanos en la ONU reclaman una investigación, según el investigador jefe en la materia del organismo internacional, Manfred Nowak. Lo mismo pidió Amnistía Internacional, al considerar "una grave violación del derecho internacional" que las fuerzas norteamericanas hubieran entregado "a miles de detenidos a las fuerzas iraquíes sabiendo que continuaban recurriendo a la tortura".

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