La próxima semana serán difundidos los resultados del Censo 2009. Especialistas coinciden en que la pobreza pasará de 13,2% a 15%, la mayor suba desde que se mide
La próxima semana serán divulgados los resultados del Censo 2009 y los expertos prevén estadísticas sombrías, dada la grave crisis económica y financiera que atravesó el país en ese año y que aún sigue golpeando.
Según consignaron cables de las agencias de noticias AP y ANSA, seis especialistas en demografía que estudian las tendencias de la pobreza coincidieron en señalar en entrevistas que seguramente el censo mostrará que la pobreza tuvo un importante aumento, de 13,2% a entre 14,7 y 15%. De ser así, esto significaría que 45 millones de personas en Estados Unidos, es decir poco más de una de cada siete, son pobres.
Este incremento (en torno al 1,8%) sería el más alto en un solo año desde 1959, cuando el gobierno empezó a contabilizar la renta de sus ciudadanos. El anterior dato más alto se había registrado en 1980, durante la crisis energética, cuando la tasa de pobreza aumentó 1,3 puntos porcentuales y alcanzó el 13%.Además, los demógrafos coinciden que la pobreza infantil pasará de 19% a poco más del 20%, mientras que los negros y latinos registrarán estadísticas negativas excesivas dado que son los sectores más afectados por la desocupación, que actualmente se ubica en 9,6%.
La línea de pobreza de EE.UU. fue creada en 1963-1964 y se basa en el costo en dólares del plan de alimentos del Departamento de Agricultura, multiplicado por un factor de 3. El multiplicador se basa en estudios que muestran que los costos de la comida representan la tercera parte del ingreso total. Este cálculo es ajustado por la inflación cada año.
Muchos economistas critican esta medición porque sostienen que no mide la pobreza real. Entre otras razones, porque a la hora de calcular el ingreso se excluyen las ayudas gubernamentales. Además, el cálculo se hace antes del pago de impuestos, sobrevalorando a los más ricos y subvalorando a los más pobres.
Los resultados del nuevo censo no llegan en el momento más propicio para Obama, cuyo partido se prepara para las cruciales elecciones legislativas del 2 de noviembre, en las cuales se juega el control del Congreso.

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