En EE.UU., darán papeles a millones de jóvenes

Regularizan a los llamados dreamers, los hijos de indocumentados

Por Silvia Pisani |

WASHINGTON.- El santafecino Carlos Andrés Ripetta esperaba ayer, pegado a su computadora, a que el gobierno norteamericano difundiera, por fin, los formularios con los que podrá, al igual que otros 1,7 millones de jóvenes indocumentados que residen en el país, conseguir un permiso temporal de trabajo que aleje, por ahora, el miedo a ser deportado.

"Es difícil entender lo que esto significa para mí y para muchos otros miles en la misma situación. Hace cuatro años que lucho por tener un documento legal y evitar el miedo a perderlo todo", dice este estudiante de diseño que, a los 21 años, está lleno de proyectos, financia su vida con trabajos varios y colabora en la iglesia Holly Cross de Bethesda, a pocos minutos de la Casa Blanca.

Su caso es uno más del más millón que, oficialmente, se estima que hay en el país. Se los conoce como los dreamers -soñadores-, miembros de una misma generación de chicos que, en su momento, ignoraban que sus padres los traían a Estados Unidos sin los papeles necesarios para residir. Crecieron lejos de su tierra de nacimiento, se sienten norteamericanos en todo, pero, como carecen de documentos, permanecen en un limbo legal y están expuestos a la expulsión en cualquier momento.

El gobierno cree que unos 800.000 se beneficiarán con la medida lanzada por Barack Obama hace unos meses. Pero centros de estudios demográficos estiman que entre 1 y 1,2 millones de personas podrían solicitar inmediatamente el beneficio, y entre 500.000 y 700.000 adicionales progresivamente, a medida que cumplan la edad mínima de 15 años para ser candidatos a la solicitud

En el caso de Carlos, el final tenía fecha fija: el 16 de octubre, día para el que se había fijado legalmente su expulsión, a referéndum de que un juez diera el visto bueno final. "Vivía con miedo, era horrible", confesó.

Ahora, tiene otra vez esperanza. En junio pasado, la decisión de Obama paralizó, en los hechos, la expulsión de los dreamers. Sin promesas sobre una regulación definitiva, la decisión presidencial garantiza la no deportación de jóvenes de hasta 30 años que hayan llegado antes de los 16 y que lleven, como mínimo, cinco años en el país.

"Que se levante de una vez la sombra que pesa sobre estos jóvenes", dijo Obama, al anunciar la medida. "Esto no es una amnistía encubierta. Es sólo una solución temporal hasta que lleguemos a la de fondo", aclaró.

En su mayoría, los republicanos cuestionaron la medida y la tildaron de "oportunista". Ella llegó en un momento en que el voto hispano es clave para ambos partidos de cara a las elecciones de noviembre.

Estados como Colorado, Nevada y Florida -considerados estados que no tienen decidido el color de su voto- podrían definir la balanza hacia uno u otro lado, según se incline la preferencia hispana, que en 2008 votó masivamente por el demócrata.

"No ignoro el peso político que esto tiene, pero puedo asegurar que nosotros estamos en el medio de un sándwich del que nadie quiere hacerse cargo", explicó Ripetta, activo militante en Dreamers Coalition, una de las entidades que batallan por una legislación que los ampare.

Hay entre ellos jóvenes procedentes de todos los rincones del planeta. De México, Colombia, Perú, Israel, República Dominicana o Corea del Sur, entre otras decenas de orígenes.

"Llevo aquí toda mi vida. Hasta los quince años no me di cuenta de que mi situación era distinta a la de mis compañeras", cuenta Melissa Vélez, una colombiana que llegó aquí a los dos años, traída por sus padres. Hoy se da la paradoja de que ellos sí tienen papeles, pero ella no.

"Sé que ellos decidieron lo mejor para mí en su momento, nadie pensó que la situación se volvería tan difícil", añadió la joven, que milita junto con su amigo santafecino. "Con diferentes orígenes, estamos todos en la misma lucha, la de sentirnos norteamericanos", dijo.

A partir de hoy, los jóvenes que quieran acceder a la posibilidad de los dos años de residencia temporal deberán llenar un formulario y pagar 465 dólares. Se sabe que serán rechazados aquellos que tengan antecedentes o que "representen un peligro para la seguridad".

Dentro de dos años, esos papeles provisorios caducarán y habrá que hablar de nuevo. El futuro es más incierto ante la reticencia del candidato republicano, Mitt Romney, a convalidar la alternativa. Hasta ahora, lo que viene defendiendo es una "reforma integral" del sistema migratorio. "Cómo puede Romney decir que defenderá un sistema migratorio integral si llega a la Casa Blanca cuando ni siquiera es capaz de pronunciarse sobre la norma más importante que ha tenido una generación de inmigrantes en estos últimos años", cuestionó Frank Sharry, de la organización America's Voice.

Los dos años que ahora empiezan a correr son, con todo, su mejor esperanza..

Comentá la nota