El Departamento de Estado dijo que la ruptura no es la respuesta adecuada a la crisis bilateral.
Más allá de la inquietud general, el diagnóstico coincidente aquí apuntó a bajar la posibilidad de que esta crisis regional decante en un conflicto armado fronterizo, según constató La Nacion. Pero nunca se sabe.
En lo formal, apenas conocida la decisión venezolana de cortar los lazos con Colombia, el Departamento de Estado la deploró sin disimulo. "No creo que romper relaciones o comunicaciones sea el modo adecuado de conseguir ese fin", sentenció el vocero Philip Crowley.
El funcionario hizo la habitual llamada al diálogo y al esfuerzo diplomático. "Es importante que los dos países trabajen para reducir las sospechas mutuas e implementen plenamente sus compromisos bajo los tratados antiterroristas aplicables y las resoluciones" de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), dijo.
Una lectura entre líneas pareció dejar la carga del lado de Venezuela: fue el gobierno de Hugo Chávez el que decidió la ruptura, cuando estaba en marcha una asamblea de la OEA.
"En el último año, Washington optó por silenciar las diferencias con el gobierno de Chávez", dijo a La Nacion Ricardo Morales, del Centro de Estudios Regionales, con sede en esta ciudad. "Esta vez el gobierno venezolano está haciendo ruido en serio", añadió.
La ruptura puso otra vez en dificultades a la OEA y a su recientemente ratificado secretario general, José Miguel Insulza, un hombre que llegó a la cúpula del organismo con el apoyo de Chávez y que, con el correr del tiempo, se ha ganado críticas del mandatario venezolano.
Insulza no ocultó su incomodidad por el ariete contra el organismo a su cargo. "Me pide Colombia que constituya una comisión investigadora en Venezuela. Pero eso yo no puedo hacerlo, si Venezuela no autoriza", dijo.
Agotada la sesión, los argumentos se exprimieron como limones. "Nosotros no podemos hacer nada", decía Insulza, que ?con las horas? se alineó con el Departamento de Estado en el llamado al diálogo entre las partes en conflicto.
Venezuela no parecía convencida. "Lo que está montando Colombia es un operativo para que luego nos invadan militarmente", apuntó el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, en una diatriba en la que no faltó mención de las "bases militares de Estados Unidos" en territorio colombiano.
Asunto delicado
Sin perder la calma, el representante colombiano, Luis Alfonso Hoyos, insistió en que su gobierno no busca sanciones ni castigos, o una invasión a Venezuela. "Lo único que pedimos es que nos ayuden a investigar. Hay terroristas de las FARC en suelo venezolano y eso es delicado", explicó a cronistas locales.
¿Por qué todo esto en la OEA, si es evidente que el organismo no podrá decidir una comisión investigadora? "El gobierno de Alvaro Uribe quería el escenario de Washington", dijo una fuente diplomática cercana a esa gestión.
Aludía al hecho de que Colombia es uno de los principales aliados regionales de Estados Unidos. No sólo por la presencia de bases militares, sino por los dos ejes del vínculo bilateral: el Tratado de Libre Comercio (TLC), aprobado en 2006 y pendiente de ratificación por el Capitolio. Y, sobre todo, el llamado Plan Colombia, por el que Washington deriva más de 600 millones de dólares anuales al país latinoamericano para el combate del narcotráfico y de la guerrilla.
"Nada de lo sucedido ha puesto en riesgo ese vínculo", dijeron a La Nacion las mismas fuentes. Más bien al contrario, lo ocurrido pareció apuntar la carga sobre ese vecino cada vez más difícil para Washington que es Caracas. Y la cada vez más difícil estrategia de la indiferencia.
La última duda ?y casi para la anécdota? fue la presencia de Maradona, poco menos que un representante de hecho de la Argentina, bendiciendo la ruptura con Colombia.
"Para el gobierno argentino, hubiese sido más cómodo que él [Maradona] no estuviera allí", opinó un diplomático que siguió los entretelones en la áspera reunión de la OEA, en la que todo estalló.
No hubo más. Ante la duda sobre el sentido de la presencia del técnico, lo que imperó fue la prudencia. Y, en todo caso, el deseo de comprender. Si es posible.
DIXIT
"Sobre el tema de las relaciones nuestras con Venezuela, la mejor contribución que podemos hacer es no pronunciarnos". Juan Manuel Santos. Presidente electo de colombia
No creo que cortar los lazos sea el camino adecuado. Es importante que ambos países trabajen para reducir las sospechas mutuas". Hillary Clinton. Secretaria de Estado norteamericana
" Es lamentable. Pero tenemos la convicción de que, con el nuevo gobierno colombiano, las cosas se recompondrán inmediatamente". Luiz Inacio Lula da Silva. Presidente de Brasil
"Trato de hablar con todos. Trataré de hablar con Hugo Chávez y trataré de hablar algún día, si puedo, con Dios" José Mujica. Presidente de Uruguay
"Hago un llamado a calmar los espíritus y a buscar un diálogo, un camino. Espero que los gobiernos reflexionen en los próximos días" José Miguel Insulza. Secretario general de la OEA
"EE.UU. usa en algunos países como pretexto la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, como en Colombia, para fomentar la guerra" Evo Morales. Presidente de Bolivia









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