La Feria Juvenil 2010 concluyó con la realización de un foro donde el grupo etario manifestó sus prioridades. Más de 500 participantes se sumaron a la propuesta que se desarrolló durante dos días.
Se contabilizó la participación de alrededor de 40 adolescentes, entre invitados y organizadores, quienes divididos en grupos de seis analizaron cuáles eran sus principales preocupaciones. Para escucharlos, además de los miembros de la Fundación Jóvenes, impulsora del evento, estuvieron presentes integrantes del Consejo local de los Derechos de la Niña, Niño y Adolescentes, y de la Universidad del Comahue.
A la hora de la puesta en común, la educación resultó ser el tema de mayor preocupación. Para los jóvenes no es sólo una cuestión de “proyecto de vida”, también reclamaron que se revisen los contenidos y se garantice el equipamiento necesario para poder estudiar en los establecimientos. Otro necesidad que se planteó como “urgente” es la existencia de una consejería escolar, un espacio donde pueden ser escuchados y orientados.
También se sumaron a la lista de preocupaciones las adicciones como son las drogas y el alcohol. En ese sentido se hicieron propuestas sobre cómo se debería abordar las problemáticas.
Un reclamó que surgió, estuvo ligado a la falta de espacio para la expresión por parte de los varones. Los jóvenes consideran que cuentan con pocos lugares donde “poder hablar” y manifestar sentimientos y pensamientos.
Al culminar la puesta en común, se elaboraron dos borradores. Los mismos serán transcriptos y del Consejo de los Derechos de la Niña, Niño y Adolescentes se comprometieron a elevarlo a la intendencia.
Necesidad de inclusión
La importancia de contar con un espacio donde poder expresarse tuvo su ejemplo evidente durante el desarrollo de la Feria Juvenil. Uno de los participantes, quien se enteró del desarrollo del evento el pasado viernes, aceptó acercarse ayer a compartir sus experiencias y pensamientos.
A la hora de integrarse, explicó a sus pares que él poseía dos causas judiciales, y aseguró que se había acercado a participar en busca de un espacio que le permitiera tomar contacto con otras cosas y poder integrarse. Este joven, según se indicó desde la organización, no se encontraba escolarizado. Él habría afirmado que el fracaso escolar lo llevó a la deserción, pero que tampoco encontró nada que lo contuviera.
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