Educación: Entre el rédito social y el lucro económico

No son pocos los gobernantes que consideran que los recursos destinados a la educación deben ser computados como gastos y no como inversiones que el Estado incluye en sus presupuestos.

Se trata de una visión errónea que confunde el rédito social con el lucro económico.

Una escuela, una universidad o una biblioteca no son fábricas de bienes materiales destinados al consumo ni tienen acciones que cotizan en la Bolsa.

Sus productos son intangibles como el aire que respiramos pero fundamentales como ese aire que nos mantiene vivos. ‘Lo esencial siempre es invisible a los ojos‘.

El analfabetismo es el primer escalón que conduce al sometimiento, a la esclavitud humana.

El alfabetizador es un sembrador de conocimientos.

Un guerrero contra la ignorancia.

Como diría Paulo Freire, ‘la alfabetización implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado‘.

La ignorancia es el caldo de cultivo donde prosperan la injusticia, la opresión y las grandes desigualdades entre los hombres y entre los pueblos.

El gobernante que en materia educativa confunde rédito social con lucro económico y subestima la tarea del alfabetizador es un analfabeto político.

Una de nuestras asignaturas pendientes es la de alfabetizar a los analfabetos políticos que gobiernan -como en el caso de La Pampa- de espaldas a una realidad educativa en creciente deterioro y que a falta de soluciones concretas eligen a los maestros como chivos expiatorios.

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