La educación ambiental, factor que determina la evolución ecológica

En las deliberaciones y conferencias que se realizaron en el Congreso Latinoamericano de Conservación de la Biodiversidad realizado en nuestra provincia, los lineamientos estuvieron centrados en apelar a un uso responsable de los recursos naturales como verdaderos “servicios” para el desarrollo sustentable de la humanidad.
El capital natural en el desarrollo de la humanidad prevalece aún ante tantas actitudes irracionales y atentatorias contra la regulación misma de la propia evolución. Ese capital conlleva para su preeminencia la articulación de muchos factores sociales, culturales y económicos que tiendan a garantizar la preservación de la matriz ecológica y ambiental que cobija al hombre mismo. Por ello, la importancia radica en aspirar a la utilización responsable de diversos elementos funcionales que componen nuestra naturaleza asemejados a verdaderos servicios indispensables para asegurar la supervivencia misma de nuestro nicho comunitario.

A grandes rasgos puede caracterizarse este proceso como el eje sobre el cual giraron las diferentes exposiciones, simposios y conferencias que se desarrollaron en nuestra provincia en el marco del I Congreso Latinoamericano (IV Argentino) de Conservación de la Biodiversidad que culminó en la jornada de ayer. Básicamente, en la mayoría de las disertaciones concretadas se tuvo en cuenta la advertencia sobre la expansión demográfica y económica de la raza humana que condiciona gravemente el estado de equilibrio natural de las otras especies (animales y vegetales) que habitan el planeta, pues se lleva adelante la desaparición indiscriminada de ecosistemas, por la tala de bosques, la degradación de los suelos, la contaminación ambiental, la caza y la pesca excesivas, todas ellas causas que se constituyen en estigmas amenazantes para la capacidad de la biosfera y limitan su función de sustentar la vida humana a través de diversos servicios naturales y recursos renovables.

En este sentido, la bióloga e investigadora del CONICET, Bibiana Vilá (cuya orientación profesional se relaciona con el estudio de la "Conservación y uso sustentable de vicuñas silvestres") trazó los lineamientos principales que se necesitan para el abordaje integrador tanto de la investigación como de la preservación de los distintos ecosistemas (flora y fauna) en concordancia con las necesidades del hombre como cualidades intrínsecas de su naturaleza como tal.

"La clase de ciencia que hay que hacer para el manejo de fauna (extensible para otros grupos biológicos) es interdisciplinaria, donde se incluyan aspectos sociales y naturales. Esto permite la constitución en el manejo de lo que se denomina la ciencia ambiental. Hablamos de una etnociencia ya que incluyen saberes, prácticas y comportamientos locales y regionales sobre las especies y sus uso, esas valoraciones de las comunidades locales deben ser tomadas en cuenta para que los planes de manejo lleven a resultado exitosos dentro de un proyecto de educación ambiental", consideró.

De esta manera, la profesional propuso la articulación de puntos y marcos lógicos que permitan establecer relaciones socio-institucionales abarcativas para determinar los potenciales impactos ambientales causados por la presencia humana en el comportamiento de las comunidades animales y vegetales en pos de reducir las consecuencias.

Una cuestión de eficiencia y restricción

A partir de esta suerte de configuración de marco teórico y práctico a lo que se orienta es a promover la satisfacción de los menesteres de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades. Instancia esta que posee la meta de alcanzar el denominado desarrollo perdurable del ecosistema en su magnitud. "Cualquier especie silvestre tiene una cualidad intrínseca que se denomina 'potencial futuro de evolución' la cual debe sostenerse para buscar la sustentabilidad. Todo proyecto científico y accionar personal debe tener en cuenta como parámetros el maximizar el tamaño poblacional de las comunidades biológicas, mantener la variabilidad genética, mantener los comportamientos naturales de la especie, no interferir en la selección sexual de los animales, mantener la fortaleza silvestre (no interactuar con fármacos en la salud general de la población)", apuntó.

En torno a tales aspectos de conservación, la bióloga resaltó que se manifiestan una serie de vinculaciones con factores culturales, la cosmovisión y percepción sobre las especies que establecen las propias comunidades sociales, el marco legal en el que se insertan las prácticas que se imponen sobre el ambiente y sobre todo la estabilidad de políticas proteccionistas dispuestas a largo plazo, donde lo fundamental radica en mantener la propiedad pública del recurso natural sin afectar sus cualidades. Así, insistió en ponderar la educación ambiental como un aspecto clave.

"El manejo de la flora y fauna está relacionado con la sustentabilidad y la conservación si se basa en una relación estrecha entre la eficiencia y la restricción. Se pueden cumplir con todos los requisitos de sustentabilidad biológica pero ello dista de generar desarrollos sostenibles en las comunidades locales", a partir de la aseveración fundada por Vilá, surge el interrogante de si el uso sostenible de los recursos naturales, implica, a su vez, un verdadero desarrollo sustentable.

"Son dos instancias diferentes, porque la palabra desarrollo implica cambios en el estado de los usuarios, la escala del desarrollo es social y comunal mientras que el uso sustentable es poblacional y biológico", aclaró, al tiempo de argumentar que "existe una relación inequívoca entre la sustentabilidad de la vida humana con el uso de los recursos de forma prudente y con restricciones".

De esta manera puede considerarse que el uso de un recurso natural no siempre significa su conservación, que puede no ser sustentable. "En el marco de la ciencia ambiental es un complejo entramado de interacciones biofísicas y socioculturales donde el rol del científico se basa en tener datos de base previos para hacer comparaciones posteriores de modo tal de poder medir y cuantificar esta sustentabilidad", finalizó la profesional.

Actividades negativas para la diversidad biológica

* Desmonte de tierras, la eliminación de tierras húmedas, la inundación para reservorios para riego, el desplazamiento de la vida silvestre mediante cercos o ganado doméstico, el uso intensivo de pesticidas.

* Proyectos de piscicultura (cultivo de peces) que comprendan la conversión de importantes sitios naturales de reproducción o crianza, la pesca excesiva, la introducción de especies exóticas en ecosistemas acuáticos naturales.

* Proyectos de transporte que abarquen la construcción de caminos principales, puentes, caminos rurales, ferrocarriles o canales, los cuales podrían facilitar el acceso a áreas naturales y a la población de las mismas.

* Canalización de los ríos.

* Actividades de dragado y relleno en tierras húmedas costeras o del interior.

* Proyectos hidroeléctricos que impliquen grandes desviaciones del agua, inundaciones u otras importantes transformaciones de áreas naturales acuáticas o terrestres.

* Pérdida en gran escala del hábitat, debido a la minería y exploración mineral.

* Conversión de los recursos biológicos para combustibles o alimentos industriales.

Medidas de conservación de hábitats naturales

* Promover una integración entre el desarrollo económico y el ambiente.

* Establecer programas de mapeo y monitoreo de los ambientes y sus poblaciones de flora y fauna.

* Evitar la introducción de especies exóticas, salvo que sean beneficiosas y con exhaustivos estudios previos.

* Establecer programas para la recuperación de especies amenazadas.

* Implementar una política forestal que priorice el manejo sostenido de los bosques nativos.

* Establecer programas de control sobre el comercio de la vida silvestre.

* Contribuir a la reintroducción de especies en retroceso en su ambiente natural a través de zoológicos, jardines botánicos, acuarios y estaciones de cría.

* Realizar inventarios de los recursos naturales, que deben abarcar genes, especies, poblaciones y ecosistemas.

* Proteger las colecciones de referencia depositadas en los museos, ya que constituyen invalorables bancos de datos representativos de la diversidad biológica

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