Cenó junto a Jorge Sarghini y Eduardo Amadeo en el Centro Español y pernoctó en Rojas el miércoles, previo al acto del jueves en Colón donde lanzó su candidatura a la presidencia de la Nación para 2011
Pero previo a ese acto Duhalde pasó por Rojas. Estuvo aquí el miércoles, acompañado de Eduardo Amadeo -quien posee campos en este distrito- y del ex diputado Jorge Sarghini, entre otros miembros de su reducida comitiva.
Duhalde cenó en el Centro Español y pernoctó en esta ciudad. Como no podía ser de otra manera, enterados de su presencia, compartimos un diálogo en el que abordó su visión de la coyuntura política actual.
EN MOVIMIENTO
«Empiezo a transitar nuevamente la provincia. Voy en camino en Colón y alguna vez vendré directamente a hacer un acto acá. Y en todas partes hago lo mismo: reuniones vinculadas con lo que entiendo debemos hacer en la Argentina. Vengo a preparar en Colón lo que va a ser el Movimiento Productivo de Colón. Y lo quiero replicar en todas partes», nos apuntó el ex presidente al inicio de la charla.
En esa línea, precisó que «el Movimiento Productivo lo constituimos en 2001, cuando se venía todo abajo: queríamos llevarle al doctor De La Rúa un plan distinto para salir de la crisis que ya veíamos, no sólo en el campo sino en la industria de la Argentina».
«Lo que yo hago no es hablar de política sino hablar de la inmensa potencialidad de nuestra tierra, y de la necesidad de que los dirigentes argentinos entiendan lo que hay que hacer con la producción en nuestro país», puntualizó.
SU CANDIDATURA
Duhalde dijo luego que «el Peronismo Federal está en un momento de organización, construyendo un espacio común» y aunque admitió que ese espacio ya tiene a cuatro políticos lanzados a la presidencia, «yo voy a ser el presidente de la República. No les quepa ninguna duda. Voy a ser el presidente y vamos nuevamente a recomenzar, porque hay que hacer todo de nuevo».
Sin ambages, se distanción de los demás postulantes del espacio. «De Narváez no puede competir conmigo porque yo voy a ser candidato a presidente y De Narváez va a ser candidato a gobernador», aunque aclaró que «nadie me hará hablar de ellos despectivamente, porque todos tienen derecho a participar».
En ese sentido, anticipó que «yo voy a ir a la interna, y por supuesto que voy a ir a ganar, pero de ninguna manera voy a criticar a ninguno de mis compañeros que están en el mismo espacio».
«Voy a ser presidente y conmigo van a estar Redrado, Lavagna, Jorge Sarghini y Eduardo Amadeo. Sin dudas el equipo que tenemos nosotros es el mejor equipo que hay en la Argentina», aseguró luego.
CRÍTICAS
También le disparó con munición gruesa al gobierno nacional. «Kirchner recibe el país en el mismo año que lo recibe Lula: los dos fueron electos en 2003. ¿Pero saben cuál es la diferencia? Que Lula siguió las políticas de Fernando Enrique Cardozo y las mejoró. Y Kirchner asume y dice empezamos todo de nuevo. Saca el Ministerio de la Producción; el Gabinete Productivo Nacional; el Gabinete Productivo Federal; y también desarma el Gabinete Social. Son los dos ejes en que se basó Brasil para salir de la crisis», arremetió.
Sostuvo que «Kirchner se enceguece cuando gana la elección en 2005. Pero hasta el 2005, que estaba Lavagna, la cosas seguían bien. Después se pelea con la Iglesia, se pelea con el campo, se pelea con los partidos políticos. Es un desastre. El mundo nos enseña que las peleas son cosas del pasado. A Europa le costó 50 millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial entender que la violencia, el lenguaje bélico, no sirven para nada. Que lo que sirve es el acuerdo, la integración, las buenas relaciones, el ponernos de acuerdo en todo: consensos. Eso es lo nuevo. Y esta gente, mientras los demás países tienen un pensamiento estratégico a 20 años, nosotros tenemos un pensamiento retrogrado, y estamos siempre anclados en el pasado».
En el plano económico dijo que, en su visión, «necesitamos créditos en la Argentina: de cada tres pesos que se ahorran en los bancos, dos se los lleva el Estado. Así no se puede seguir», disparó, y aseveró que «el modelo basado en la convertibilidad fue exitoso para salir de la hiperinflación, pero ya se había agotado, iba a enfermarnos de otra enfermedad que era la recesión, pero no me escucharon».
En ese sentido sostuvo que «el modelo K está agotado; se pueden mantener solamente porque tomaron la plata de las AFJP, porque tomaron la plata de los jubilados, porque están buscando cuanta caja haya, y se mantienen en forma artificial, como en los ’90, pidiendo plata prestada».
SEGURIDAD
«Cuando usted tiene una enfermedad, y no va al médico, se agravará. Lo mismo pasa con la inseguridad. Este gobierno habla de cualquier cosa menos de los que tiene que hablar. Me están haciendo fama de fascista porque digo que tenemos que utilizar los lugares que las Fuerzas Armadas han dejado desocupados, donde estaban los conscriptos, porque un chico que comete delitos a los 13 o 14 años, hay que salvarlo, pero también hay que salvar al que este chico pueda matar. Todo menor que cometa un delito tiene que estar en un lugar donde se lo recupere. Y no tenemos otros lugares que las cuadras del Ejercito. Pero no para que estén los militares, porque ellos no están preparados para eso, sino un batallón de psicólogos, sociólogos, asistentes sociales y gente que los recupere. Lo que no puede pasar que un chico que comete dos o tres delitos esté en la calle», reflexionó luego.
«Los países deben tener orden. Orden no es matar a nadie: no hay que asustarse por reprimir el delito. Acá pareciera ser que la palabra reprimir es una mala palabra. Es el Estado el que tiene el monopolio de la fuerza. Yo no digo que tienen que matar a palos a todos, pero sí poner orden. Este país es un país totalmente desordenado, y cuando la Presidenta dice que no va a reprimir, para qué está», arremetió.
PRODUCCIÓN
«El campo hizo un milagro tranqueras adentro, pero no fue acompañado tranqueras afuera por el Estado: tenemos que plantearnos duplicar lo producción agrícola, y para eso se necesitan créditos. ¡Es una vergüenza que el Banco Nación le devuelva ganancias al Estado! Yo no puedo devolver plata. Hay que utilizarla para que, en vez de pagar el 10, 11, el 12 o el 20 por ciento, un productor pague el 3 por ciento», señaló luego.
«Acá los que nos gobiernan no entienden nada, pero además son soberbios. Porque uno puede no entender y hacerse asesorar. Pero no entienden, creen que entienden, y así nos va», criticó luego.
«Yo conozco la potencialidad nuestra. Lo que pasa es que acá no se le da importancia a la gente que produce. Es al revés: no se deja capitalizar a los sectores productivos. Cuando se capitaliza el campo, explota en agroindustria. Muchos productores han mandado a sus hijos a la universidad. Hay mucha gente que podría convertir el interior de nuestro país, las economías regionales en algo serio. Pero no solamente con soja, maíz, trigo, girasol, lino… La diversidad productiva nuestra es extraordinaria. Pero tenemos que aprovecharla», sostuvo.
«De Brasil, cuando yo era joven, no podíamos comer la carne, porque parecía suela de zapato. Hoy son los primeros productores y exportadores de carne vacuna del mundo. Y no se conforman. Hicieron un estudio de prospectiva, y saben que en el mundo lo que más valdrá será la carne, y salieron a comprar frigoríficos. Tienen pensamiento estratégico», explicó.
«La base insustituible de nuestra economía es el campo. En lo demás tenemos una burguesía industrial que apenas usted le ayuda un poco, como lo hace Brasil con la banca de fomento, comienzan a producir fuertemente·, concluyó.
POLÍTICAS
«Mi función principal es tener políticas a largo plazo, de 10 a 15 años. Estoy trabajando desde hace 2 años ya, con la UCR, con el Socialismo del Santa Fe, y con el Pro, porque más allá de quién gane la próxima elección, tenemos que darle la seguridad a nuestra gente de que las políticas no se cambian», agregó.
En ese cometido, «tenemos que darle estabilidad al país: la gente tiene que saber que gane quién gane, cuatro o cinco políticas de estado debemos respetarlas. Inclusive este gobierno, que a mi criterio ha hecho muy pocas cosas, las que ha hecho bien hay que seguirlas, porque no se puede empezar siempre de nuevo», señaló.
«Nuestro país es el más potente de la región. Mucho más que Brasil. Lo que pasa es que ellos tuvieron nada más y nada menos que a Fernando Enrique Cardozo y a Lula y nosotros no. Y esa es la gran diferencia. Somos muy poderosos. Pero tenemos que entender que a ese poderío tenemos que aprovecharlo», reflexionó.
LA PRESIDENCIA
Finalmente, evocó su paso por la primera magistratura del país. «Había un mal diagnóstico. Nosotros le llevamos a De la Rúa lo que había que hacer en junio del 2001 con Alfonsín, y no lo hizo, o no se animaron. Y no se animaban porque la gente, naturalmente, en un país que ha tenido hiperinflación, la estabilidad es algo que gusta. Pero cuando nosotros veíamos que se prendían las luces amarillas en nuestro campo, que ya se endeudaban los productores y no podían hacer frentes a sus deudas, cuando veíamos que los industriales pasaban por lo mismo, sabíamos que había que cambiar», relató.
«El día que asumí me reía, realmente, porque cuando salgo me rodean periodistas, y lo primero que me preguntaron fue: Duhalde, la gente tiene miedo, ¿usted no va a renunciar...? Claro, era el quinto presidente en doce días. Y en la asamblea legislativa les dije que necesitaba seis meses nada más, para salir de la recesión y la depresión. Y me tomaban en joda. Cuando dijeo que el 9 de Julio terminaba la recesión y empezaba un proceso de crecimiento, que nos iba a llevar crecer en 2003 un 5 por ciento, no lo querían creer...», recordó.



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