Editorial:FERNANDO ESTECHE:“Grandes sectores de la población siguen proscriptos”

Editorial:FERNANDO ESTECHE:“Grandes sectores de la población siguen proscriptos”

Dos días antes de ser nuevamente procesado por la Justicia, el máximo referente del Movimiento Patriótico Revolucionario participó de una actividad en la UNLu. En diálogo con EL CIVISMO, habló sobre la actualidad política y las metodologías de la agrupación.

El martes, en el marco de la presentación del libro “Patria o Saqueo”, estuvo en la Universidad Nacional de Luján el máximo referente del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, Fernando Esteche. La presencia del militante tuvo lugar dos días antes de ser procesado por la Justicia por el presunto delito de amenazas coactivas agravadas por el uso de armas. De esa manera, Esteche suma una nueva causa en su contra, luego de la condena registrada el año pasado por la participación de Quebracho en una jornada de repudio al asesinato del docente Carlos Fuentealba: “De esa manifestación no formé parte, pero de todas maneras a mí me condenan a tres años y ocho meses de presión de cumplimiento efectivo por entender que soy el autor intelectual. Eso está en la instancia de apelación”.

Antes de disertar en el auditorio de la universidad, Esteche dialogó con este medio.

- ¿Cómo caracterizan estos años de gobierno kirchnerista?

- La matriz del esquema económico-productivo sigue siendo lo que nosotros caracterizamos de saqueo y depredación, cuyas manifestaciones más emblemáticas son el saqueo minero, el petróleo en manos de Repsol, la agricultura transgénica. Contrarrestando esto, hay una suerte de resolución efectiva que ha tenido este gobierno en la política económica-financiera que permite a los sectores integrados a la vida económica decir que hoy estamos mejor. Pero también creemos que grandes sectores de la población siguen proscriptos, no sólo en términos económicos sino en cuanto a la producción histórica y política.

- ¿Creen que existen instancias de articulación con el gobierno?

- No pensamos la política en términos de kirchnerismo ni de oposición. Para nosotros lo que hay que resolver en la Argentina es la depredación y el saqueo. Estamos contra quienes vehiculicen depredación y saqueo. En cambio nos sentimos compañeros de quienes saludan políticas de recuperación de soberanía en nuestra América. Por eso nos podemos sentir compañeros con algunos que entienden que ese camino es el kirchenerismo. Pero este gobierno nacional a nosotros nos ha perseguido. Yo he estado clandestino en el gobierno de Kirchner y he estado preso. Hay que pensar la política desde lo estructural y animarse a complejizar la realidad, proponerle al pueblo argentino armarse en el sentido político-ideológico. En cuanto a la recuperación de la épica militante, desde el relato oficial se avanzó mucho, aunque entendemos que ese relato oficial no es la intención del kirchnerismo en sí mismo, sino que tiene que ver con la lucha del pueblo. Las condenas a los militares no es algo que Kirchner nos regaló, es algo que este pueblo con muchos años de lucha logró imponer en la agenda de las políticas de Estado.

- Hay sectores que tanto desde la derecha como desde la izquierda los caracterizan como una agrupación violenta. ¿Cómo se vinculan con la violencia? ¿Qué papel ocupa la violencia en sus metodologías de protesta?

- La violencia está ahí, no se trata de que una organización la protagonice o no. La violencia son los fusilados por bandas parapoliciales en el (Parque) Indoamericano, la violencia es el asesinato de Mariano Ferreira, la violencia son tantos compañeros masacrados en emboscadas. Cuando hablan de violencia, en realidad están hablando de unos vidrios rotos, y no hablan del saqueo minero, o se preocupan por los vidrios rotos de Repsol, cuando esa empresa se está llevando nuestro petróleo. Nos parece que eso es correr el eje de la discusión real.

Toda la militancia popular argentina trata de que los caminos que recorre su pueblo sean lo menos traumáticos posibles, nadie tiene vocación de enfrentamiento ni de confrontación.

El otro tema es ver quiénes son los compañeros que integran nuestra organización. Al margen del grupo de compañeros que venimos de una experiencia de integración social, lo cierto es que la inmensa mayoría son compañeros que están abandonados de la política de Estado, que para ser incluidos en una política de Estado tienen que pasar noches enteras en una ruta y cagarse a palos con la Policía. No es que van con un petitorio y piden acceder a un plan trabajar y se lo permiten. Me parece que hay que preguntarse cuáles son las condiciones de cotidianidad existencial de estos compañeros para tratar de explicarse por qué se manifiestan con el desparpajo y la insolencia que expresan en los sectores urbanos. Ellos vienen de la periferia a la ciudad.

- ¿Ese “desparpajo” en la acción es una política definida de la organización?

- La organización define las políticas en función de las circunstancias dadas. Tenemos un camino y una lógica de construcción política, pero después el repertorio de protesta se construye dialécticamente. Ante la invisibilidad de las condiciones de vida, en todo caso se construye visibilidad con determinados repertorios de protesta que están en la lógica de los compañeros y que por eso se incorporan a la organización. Esos compañeros tienen una relación con esos repertorios mucho más cotidiana de lo que uno quisiera como forma ideal. Creo que esa mirada no es fácil de entender para los sectores más integrados.

- Más allá de algunos manejos tendenciosos que pueden hacer los grandes medios de comunicación sobre Quebracho, ¿cómo se compatibiliza una vidriera rota con los intereses de los sectores que si bien están integrados, comparten muchas problemáticas con los sectores no integrados?

- El gran debe que tiene el pueblo argentino es identificar y tomar conciencia que no se puede concebir un país con justicia social si no se contempla ese afuera. Eso en las listas de candidatos no existe. Tenés listas de candidatos con muy buenos discursos, pero que son rubios, prolijos y que le tienen miedo y desprecio a la desprolijidad y a la insolencia de estos sectores. Resolver eso implica un cambio de matriz cultural de los sectores populares de argentina, donde tenemos que involucrarnos todas las organizaciones. La construcción del discurso dominante proviene de los grandes medios pero también de muchas organizaciones populares. Muchas veces son compañeros los que estigmatizan y permiten algunas cosas.

- ¿No cree que la utilización del palo y la capucha en ciudades como Luján hace que la organización se distancie de vecinos que también padecen problemas habitacionales y falta de trabajo?

- Objetivamente es así, me pasa a mí que soy de Quebracho. El problema es que nuestro objetivo no es quedar bien con el vecino, el objetivo tiene que ver con cómo los compañeros van construyendo la visibilidad política. También está en juego cómo los propios compañeros construyen su repertorio de protesta y su propia recuperación de visibilidad. Muchos de esos compañeros cuando se ponen en una línea de defensa a proteger a mujeres de los comedores, empiezan a tener un rol social que antes no tenían, a tener una disciplina organizativa. No se puede discutir el palo y la capucha sin entender qué le pasa al pibe que los usa. Evidentemente hay un mecanismo de construcción de subjetividad vinculado al grito de ese compañero que no tiene voz y que nos grita así ‘yo también existo’. Eso también te separa de algunos sectores, y esa es una de las grandes cuestiones que no tenemos resueltas, ni nosotros como organización ni el movimiento popular en su conjunto.

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