¿Cuánto tiempo hace que estamos, como lujanenses, enredados en esta novela berreta para media tarde entre Miguel Ángel Prince y Graciela Rosso, con decenas de actores secundarios que sólo aportan para el lucimiento o la decadencia de los protagonistas principales?
Primera cuestión interesante a tener en cuenta para comprender la trama de este culebrón: desde que el rossismo logró una presencia fuerte en la comunidad, Luján dejó de tener un acto el 24 de marzo. En los primeros años de gestión de Rosso se hicieron dos actos en la plazoleta de los Derechos Humanos, a diferente hora, para luego dar lugar a otro espacio como la plazoleta Nelly Dorronzoro; o como ocurrió esta semana, con familiares de desaparecidos que optaron por organizar otra opción de recordatorio. Una cuestión tan destacable como el dato que indica que desde que Prince dejó de ser jefe comunal, en "su acto" de recordación del 24 de marzo se observan muchos dirigentes menos que en tiempos de oficialismo municipal. Parece que estar en ejercicio del poder genera más y mejor memoria.
Pero Luján no sólo está empantanado en el modo supuestamente diferenciado de pedir Memoria y Justicia. Rosso retomó el contacto con los medios locales en el acto del miércoles, después de varios meses de silencio, para señalar que el ex intendente, hoy concejal, asesor de la CNRT, abogado y presidente del Partido Justicialista local se encuentra detrás de todas y cada una de las manifestaciones de disconformidad de los vecinos, empresarios, sindicatos y agregados. La mandataria no dudó en calificarlo como "gestor del caos", tal vez sin mirar los argumentos en los que se cimenta ese presunto agite popular. Prince, en cambio, opta por sugerir que "si piensan eso me están dando más poder de respuesta en la gente que el que realmente tengo".
Palabras recientes de Rosso y Prince al margen, lo que no cabe duda es que al menos desde que la dirigente originaria del PC realizó la campaña electoral que la depositó en la Intendencia, el juego de las acusaciones bloquea un sinfín de acciones que la comunidad necesita. Hace años que en lugar de ver cómo avanza el partido de Luján en pos del bienestar de todos, nos vemos obligados a mirar y relatar cada uno de los capítulos de esta decadente novela.
A poco de iniciada la gestión de Rosso, sus abogados se abocaron a la redacción de una denuncia contra el ex mandatario local por presunta comisión de una serie de delitos ligados a su tarea administrativa. Pasaron los meses sin un solo paso en firme de esa causa judicial y apareció, entonces, el sector de Prince presentando una denuncia de similares características, pero en este caso para que se investigue a Rosso y sus colaboradores. Tampoco este escrito tuvo resultados concretos en la Justicia.
Más rápido de lo pensando, se acercó una interna partidaria y lejos de hablar de lo que cada sector proponía para paliar las carencias de la ciudad, los argumentos de esa campaña se centraron en "los foráneos", "la prepotencia", "las persecuciones", para cerrar con los capítulos más fuertes que hablaron de "atentados", "tiros", "balas" y una deserción de la contienda que dejó a Prince hablando solo.
Sin tiempo para descanso –o para ocuparse de lo que preocupa a los vecinos- se aproximaron las elecciones legislativas de 2009 y otra vez la novela recuperó rating: "Rosso es la mejor militante para mi regreso", decía Prince. "La gestión de Prince fue desastrosa", argumentaban del otro lado. ¿Qué pensaban hacer los candidatos de la lista de Prince o Rosso si accedían a una banca? Los guionistas no repararon en esta temática.
Aunque lejos en el calendario, la política partidaria ya comienza a saborear la contienda electoral de 2011. Y Rosso, en un marco de profundas falencias dentro de su administración, rompe el silencio que le permite su licencia para retomar las acusaciones contra su "enemigo" político. Tan inoportuno como los cuatro de copas del princismo que no tardan un segundo en salir a denunciar cualquier error u omisión de la actual gestión comunal, en general sin reparar en el origen de problemas como los vuelcos de los atmosféricos o la saturación del basural, por citar sólo dos ejemplos.
Al parecer, la novela tendrá muchos capítulos más. Aunque con el tiempo puedan mermar sus televidentes.

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