Favorece a sus fines la burocracia que ellos y sus superiores supieron construir y que ahora alimentan para que se mantenga.
Como expresó a este medio -con honestidad brutal- un ex consejero escolar, “si nos ponemos de acuerdo el grupito de representantes, nunca trascienden nuestros manejos”.
Ocurre que, por un lado, los controles se vuelven complejos por el cúmulo de obras y servicios que se brindan en cada distrito y porque además sólo se rinde cuenta a Provincia.
Por otra parte, las docentes y directivos de cada escuela o jardín de infantes tienen órdenes estrictas de no permitir el libre acceso de los medios de comunicación a sus instalaciones. Dicen resguardar la integridad de los alumnos, cuando en realidad lo que persiguen las autoridades políticas es ocultar o no dejar en demasiada evidencia sus chanchullos.
Con esos ingredientes se confeccionan situaciones como las que hoy reflejamos en nuestras páginas. Decenas de obras y servicios por mes que se brindan sin la calidad que corresponde; con precios que no se condicen que los vigentes en el mercado; realizados por empresas endebles que parecerían conformadas a medida, y con funcionarios que no sólo miran para otro lado, sino que amparan estas maniobras por ineficiencia o conveniencia personal.
Hoy, los manejos económicos de los últimos meses dentro del Consejo Escolar de Luján ven la luz porque tres consejeros decidieron pasar en limpio lo que observan como irregular y presentaron la denuncia ante las autoridades provinciales, con copia a los medios de comunicación.
Los pronósticos para que prime la transparencia y se sancione a los que no actuaron como corresponde, no son alentadores. Quienes recopilan información hace tiempo, aseguran que la intendenta Graciela Rosso, ante quien responden la presidenta Verónica Rodríguez Carer y la tesorera Miriam Dúo, estaba en conocimiento de las maniobras y había prometido hablar con “las chicas”. No mucho más.
El director de Consejos Escolares Bonaerense, Gonzalo Bagu, también se atajó de antemano ni bien recibió la denuncia de los consejeros locales. Dijo ser “orgánico” o “institucional” y que por ello no adelantaba acciones que pudieran comprometer a la actual gestión de gobierno. Menos aún en la antesala de una elección general.
Mientras tanto, las consecuencias se pueden revisar en cada una de las escuelas en las que se aplica el viciado sistema vigente. Trabajos de pésima calidad, carísimos, a pesar de que los perjudicados directos sean los chicos.
Analizar lo que se denuncia ahora en el Consejo de Luján permite comprender por qué tantas veces se escucha sobre establecimientos educativos con paredes que se caen a pedazos, con baños destrozados, con problemas en la calefacción, en sus techos, en el mantenimiento más esencial.
Como reflejan los detalles de la denuncia que damos a conocer, el dinero puede perderse en el camino. Personas que hace un puñadito de años llegaron a la “política” con una mano atrás y otra adelante, embanderadas en la frase común de trabajar para el bien común, hoy tendrían que explicar por qué permiten las desprolijidades, las trampas y el descontrol, acciones que repercuten de modo directo en las precarias condiciones para la educación de los chicos.


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