La nota aparece quizás un tanto perdida entre la maraña de acontecimientos. Una semana cargada de celebraciones y expresiones por el Bicentenario de la patria; de la siempre latente interna de la Unión Cívica Radical; de definiciones o indefiniciones alrededor de los vuelcos de los tanques atmosféricos; de visitas políticas de peso, al margen de la simpatía que puedan generar los protagonistas, y de hechos policiales "de sangre"; esos que despiertan el particular interés de los lectores, vaya a saber uno por qué razón.
Lejos de minimizar o menospreciar la magnitud del resto de las noticias de la semana, que seguramente fueron objeto de observación del lector, muchos vecinos se sintieron afectados o interesados por un proyecto que busca conocer los motivos de las falencias en el servicio de remises o autos al instante en el partido de Luján.
La gran cantidad de opiniones de los vecinos ante esta problemática ratifica el contenido de esas discusiones que suelen sonar en las redacciones, en las producciones de noticieros, en las radios. ¿Qué temas le importan a la gente? ¿Les estaremos ofreciendo lo que ellos quieren leer?
Por una cuestión de lógica y cercanía, los vecinos quieren saber sobre lo que los afecta a diario; cuestiones sumamente palpables. Seguramente no dejan de observar otros contenidos, pero buscan en los medios de comunicación respuestas o exigencias a esos temas que los afectan ni bien abren la puerta de su casa y que no tienen eco en quienes deben actuar para modificar realidades. En ese contexto se explica, por ejemplo, el crecimiento en los reclamos que nos llegan para la sección "Espacio Urbano".
En el caso de los remises, es un padecimiento diario de miles de lujanenses. Está a la vista de quien quiera verlo el estado paupérrimo de decenas de rodados o, como señalan algunos usuarios, de la flota completa de algunas agencias.
Otro tema que preocupa es el trato que reciben de choferes y propietarios, con una conducta que no siempre se ata a lo que indican las normas de tránsito. O las horas de espera, con un fuerte desprecio hacia el usuario.
No se menciona entre los vecinos que comentaron el proyecto tratado en el Concejo, pero también merece una observación el respeto por la utilización de una playa de estacionamiento de modo de no afectar el tránsito en el sitio donde instalan sus oficinas.
Tampoco está clara la conducta de las empresas con algunos barrios o zonas alejadas del centro, tal vez los que más precisan del servicio de remis, que son directamente ignorados. Por decisión empresarial o personal de los conductores, muchas cuadras no son transitadas. ¿Las razones? Desde las empresas se argumenta sobre el pésimo estado de las calles o la latente inseguridad.
Y a esas quejas se suman los costos. Escasas son los remiseros que cobran 7 pesos el mínimo; otros viajes "cortos" cuestan 8 pesos o más. Una fortuna para las personas de contadísimos recursos. Y eso sin contar los remiseros que al llegar a destino miran el cuenta kilómetros, simulan hacer cálculos y terminan cobrando lo que se les ocurre.
Son realidades cotidianas que exponen falencias, descontrol y una falta total de autoridad en quienes deben regular la actividad. ¿Quién vigila el estado de los autos? ¿Quién controla las habilitaciones? ¿Cómo se selecciona al personal que conduce los vehículos? ¿Hay un control sobre los costos de cada viaje?
En su momento, cuando la crisis económica en el país arreciaba, las agencias de remises locales se poblaron de desocupados que allí encontraban el modo de cosechar un puñado de ingresos. Por eso, las autoridades locales de entonces no tomaron la decisión de ordenar una actividad totalmente anárquica.
Pasaron los años y en el Concejo Deliberante se debatieron varios proyectos para acomodar la actividad de modo de generar competencias leales entre agencias y seguridades mínimas para los usuarios. Pero los proyectos jamás trascendieron del papel y quedaron en letra muerta.
Ahora se vuelven a solicitar controles. Cuenta la leyenda que dentro del municipio funciona una Dirección de Tránsito.
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