En la edición del sábado pasado, en este mismo espacio y bajo el título “¿De qué se van a disfrazar?”, se analizó y opinó respecto de las complejas estrategias electorales que deberán desplegar quienes asoman como posibles candidatos para las elecciones de 2011.
Desde entonces, entendimos que el editorial abría la necesidad de un segundo texto, con el mismo título, que intente desentramar un panorama idéntico, pero en el terreno “no justicialista”.
Ocurre que los sondeos iniciales de cara a esos comicios suelen posicionar adelante a los candidatos cercanos al gobierno o, en todo caso, al PJ disidente, pero ni en Nación, ni en Provincia y menos aún en Luján, las otras fuerzas políticas pierden las esperanzas de luchar cuerpo a cuerpo, en las urnas, el control ejecutivo de la Municipalidad.
Eso sí, en todos los casos, el camino a sortear se asemeja al que enfrenta el protagonista principal del Señor de los Anillos; es decir, por demás complejo.
Por cuestión de representación ganada en las urnas, uno de los sectores ilusionados con llegar a la Intendencia es la Unión Vecinal. A favor: lograr imponer un discurso que rompa la dicotomía entre Prince y Rosso, y que pegue en la sociedad la idea de dos gestiones ineficientes que no tendrían chances de imponer mejoras en caso de acceder a una nueva oportunidad. En contra: que siguen atados a un caudillismo que impide crecer con una fuerza a una renovación, además de remar contra la corriente a la hora de apoyarse en referentes nacionales que derramen votos hacia los municipios.
El GEN también pretenderá sumarse a la pelea, con un camino que se vislumbra cuesta arriba. Por problemas irreprochables, el bloque unipersonal no tuvo la presencia y la fuerza esperada por sus dirigentes y el diputado Juan Carlos Juárez se siente mucho más cómodo desfilando con sus opiniones en la Provincia que construyendo una alternativa local.
Otros que asomarán en la contienda serán los dirigentes de la Unión Cívica Radical. Después de rotundos fracasos electorales, traen aires renovados con la figura de Ricardo Alfonsín, aunque algunos, por lo bajo, lo califiquen como “una copia de La Salada de su padre”.
De todos modos, si la sensatez se adueña de estos sectores y no surge un acuerdo multipartidario que realmente sume y no rejunte, el objetivo debería apuntar a fortalecer su presencia institucional. Esto es, conseguir al menos ingresar al Concejo Deliberante.
En esta categoría se suma el ARI-Coalición Cívica, con la ya anunciada candidatura a intendente de Raúl Suescun; el Partido Socialista, amaniatado a las polémicas decisiones de sus dirigentes nacionales (que oscilan entre el coqueteo oficialista y la alternativa de Hermes Binner); Proyecto Sur, con su idea de jugar fuerte en la política electoral pero enfrentando los problemas lógicos de una construcción embrionaria –ínfima estructura- que depende ciegamente de Pino Solanas; el PRO, que en Luján hace años que se diluye a la hora de las urnas por la pelea entre dirigentes que pretenden captar esa representación, pero que tienen menos estructura que una sociedad de fomento; Nuevo Encuentro, si no se conforma con ser colectora del kirchnerismo; y las opciones locales de izquierda, que tendrían que revisar sus métodos, sus propuestas, sus candidatos si es que, en una elección, quieren aspirar a algo más que un puñado de votos.




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