El espacio físico donde funcionarios y empleados del Registro Civil y Juzgado de Paz de General Pico, desde diciembre de 2011 a cargo de Jorge Gaitán, multiplicó exponencialmente su actividad interior en los últimos años.
Y esta demostración de bronca se da, además de la queja ante los propios empleados, y se escribe. Existe en el lugar un ‘Libro de Sugerencias’, que ayer fue ‘ojeado’ por un cronista de este medio. Las quejas en ese registro se remontan al año 2007 y es recurrente el reclamo: “Sugiero mudarlo”, escribió alguien a modo de ruego. “Hace falta más espacio, esto es terriblemente incómodo”, añadió otro. Las hojas, foliadas, tienen inscripciones del mismo tenor pero también allí, justo es decirlo, destacan el esmero de los empleados por sobre las inconveniencias de carácter estructural.
Los pedidos de reacondicionamiento de un lugar que no creció a la par del incremento poblacional de la ciudad y la zona se remontan a gestiones anteriores, y todas las solicitudes realizadas ante las áreas de Gobierno correspondiente cayeron en saco roto. Vale recordar lo que decía el propio Gaitán, en una nota que concediera a este medio al momento de asumir, “no hace falta ser muy ducho para darse cuenta que es un edificio que no cumple con las mínimas medidas de seguridad, no tiene buena accesibilidad en la sala de ceremonia, en fin, concuerdo que hacen falta otras cosas, así como está es incómodo para los trabajadores y para la comunidad”, dijo el funcionario a poco de asumir.
Ayer, con alta temperatura interior por la ausencia de refrigeración, el Registro Civil piquense era una amalgama de rostros reflejando fastidio. Abanicos en mano, madres con niños en brazos intentaban morigerar la espera con el sólo consuelo de los empleados que se esmeraban por hacer más calma la estadía. El Registro Civil tiene 25 empleados, 6 son del Poder Judicial, y desde un principio, Gaitán se propuso mejorar lo que hiciera falta. Claro que el escollo mayor seguirá siendo modificar interiormente el edificio para adecuarlo medianamente, a una demanda que así lo exige. El año pasado, Gaitán, hizo un intento. A pedido del Ministerio de Obras Públicas hizo como pudo, un bosquejo de lo que debería modificarse, y sacó cálculos.
“Hicimos una estimación de que los gastos serían de alrededor de 200 mil pesos, pero todo quedó en ese intento. Lo ideal sería conseguir otro edificio y hemos pensado, por ejemplo, en la antigua sede de la Junta Nacional de Granos ubicada en la esquina de calles 22 y 13, pero eso lo deberá definir Gobierno, no nosotros”, explicó el funcionario. Obras Públicas no es el único Ministerio que sabe del problema, según Gaitán, también el Secretario de Desarrollo Territorial, Luis Alberto Campo, tiene conocimiento de las necesidades del edificio piquense. “El año pasado no se alcanzó a instalar en el Presupuesto, y tenemos esperanza de que en algún momento se tomarán definiciones respecto al problema”, concluyó Gaitán.
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