Economías regionales muy complicadas

Análisis económico a cargo del especialista de Tucumán, CPN Daniel Abad, Director del Centro de Estudios Económicos del Noroeste Argentino (CESNOA)
Con una brecha entre el dólar oficial y el paralelo o blue del orden del 25 por ciento, las economías regionales son las que más padecen las inconsistencias de las políticas económicas.

Para tener una idea, hace unos ocho años, el superávit fiscal rondaba el 4 por ciento del PBI y la inflación era del 6 por ciento anual. Hoy, inflación mediante, el déficit (sin computar los ingresos del Anses, Pami, Banco Central, etc) roza el 2 por ciento del PBI y la inflación en el orden del 23 por ciento.

Hasta no hace mucho tiempo, la gente se desprendía de los dólares y el gobierno no sabía cómo hacer para evitar la revaluación del peso. Hoy ocurre todo lo contrario, apela a controles policíacos para evitar la fuga al dólar.

La inflación ha hecho estragos en la competitividad de nuestra economía y en los bolsillos de los asalariados.

Las economías regionales lo sufren doblemente, por un lado porque los costos medidos en dólares no paran de subir.

No pueden exportar.

Así, pagan los platos rotos provincias como Mendoza que exporta la mayoría de sus productos a Brasil que en represalia ha cerrado sus mercados. Se suman Córdoba, Rio Negro, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, etc. en productos como automóviles, manzanas, peras, limón, oliva, ajo, ciruelas, vinos, etc.

No falta mucho para que se comience a sentir por el lado del empleo esta situación.

Por el otro lado y de la mano de la caída de las ventas de los productos citados, cae la recaudación municipal y provincial en cada una de las provincias afectadas. Si a ello le sumamos la caída de la coparticipación federal por la desaceleración y probable recesión de la economía nacional, encontramos la explicación de muchos de los problemas que enfrentan varios gobiernos provinciales que aumentaron impuestos (revalúo en Bs As o Ingresos Brutos en Tucumán) e incluso, saliendo a pedir fondos extras a la Nación que se queda con la mejor tajada de la torta. Por ejemplo, IVA y Ganancias son coparticipables, pero los impuestos al trabajo (aportes y contribuciones) no y éstos, representan tanto como el IVA en términos de ingresos nacionales.

No va a pasar mucho tiempo para que la gente comience a percibir los efectos del desaguisado macroeconómico.

Todavía no hay desempleo masivo; suben nominalmente sueldos vía paritarias; se abonan salarios al día en muchas provincias como Tucumán y por ende la tarjeta de crédito funciona.

Se está a tiempo de corregir. Si bien los votos están en el mercado interno, continuar bombeando el consumo no da para más como tampoco continuar mintiendo con el INDEC y que hay superávit fiscal.

Paradójicamente existe bajo endeudamiento, reservas suficientes e inmejorable precio de nuestro principal producto de exportación que es la soja.

Se confunde el gobierno, este es el momento de corregir, también se puede crecer incrementando la inversión en energía e infraestructura y mejorando el tipo de cambio vía bajar la inflación sin devaluar, de lo contrario las economías regionales la van a pasar muy mal y, tarde o temprano, también la Nación.

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