La economía y el ritmo político

Por Ricardo Kirschbaum

Los límites que está mostrando la economía –hay estudios que hablan de síntomas recesivos– es la explicación por la que los gremios están inquietos y no cierran sus acuerdos paritarios, salvo excepciones.

El Gobierno, como había ocurrido años anteriores, no pudo imponer una cifra testigo como lo hizo antes con la paritaria de Camioneros. Por el contrario, la inflación real casi triplica a la que el INDEC se obstina en presentar como cierta , en una manipulación que de tan burda es ya patética.

La lucha por un mayor poder adquisitivo se enfrenta con las estrecheces y límites de una situación que ha empeorado , aunque el relato oficial insista en que todo está igual.

La dirigencia gremial, enfrascada además en una puja por la jefatura de la CGT y, además, fraccionada por sus profundos desacuerdos internos, tiene sin embargo motivos para unirse en los hechos : el reclamo salarial, por un lado, y el mantenimiento de la estabilidad de las fuentes de trabajo, por el otro. El empeoramiento de la situación económica, al mismo tiempo, impacta sobre el trabajo en blanco y sobre el mercado de trabajo. La caída de la demanda de empleo, por ejemplo, es un dato que está presente en cualquier análisis, además de la alta inflación.

Los sindicalistas, que hace años se mantienen al frente de gremios, tienen problemas de índole política entre ellos . Y eso determina su cercanía o alejamiento del poder.

El discurso de Cristina subió el malestar en el sindicalismo y excitó a un aventurero a intentar presentarse, sin ningún sustento real , como la vertiente más leal con la Casa Rosada. Caló, el dirigente metalúrgico que parecía ungido por Cristina como el candidato a disputarle a Moyano la CGT, ha dicho que mantiene su postulación a pesar del latigazo presidencial por la huelga que su gremio hizo para presionar en las paritarias.

La economía es la que dictará el ritmo de lo que vendrá. Los sindicalistas, como en otras oportunidades históricas, mostrarán cuál será su prioridad si las cosas empeoran.

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