Miembros del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea ofrecieron una disertación, que congregó a un nutrido auditorio en la Bolsa de Comercio local, referida a la economía mendocina del año pasado y las perspectivas para el año que transitamos.
De acuerdo a las estimaciones del IERAL a pesar de la desaceleración en el crecimiento, este año no hay que esperar una reducción sustancial de la tasa de inflación. Además, es probable que el Banco Central continúe utilizando como único instrumento de anclaje de precios el tipo de cambio oficial que, de acuerdo al escenario de IERAL, seguirá creciendo por debajo del ritmo inflacionario, generando nuevas caídas en el tipo de cambio real.
En relación al comportamiento de las distintas actividades productivas del año pasado se mencionó que en el agro, producto de la mayor cosecha, bajaron los precios generando una leve disminución en los ingresos agrícolas, especialmente en el este mendocino.
En la minería petrolera se mantiene la disminución de extracción influida por la política nacional que lleva a las empresas recibir precios menores a los internacionales.
Respecto a la industria vitivinícola, se destacó que con mayor cosecha de uva se elaboró menos vino y más mosto al estar beneficiado por precios internacionales. Pero el deterioro en la rentabilidad del sector disparó cierto reemplazo por exportaciones a granel en detrimento del embotellado para reducir costos e insumos. En tanto que en vinos genéricos se elaboró más de lo vendido, generando stocks vínicos que causaron baja en los precios de vinos de traslado.
El resto de la industria creció por debajo del promedio de la economía provincial y bajó el poder adquisitivo del dólar afectando la rentabilidad.
En materia de comercio se destacada el “boom” en la venta de autos nuevos pero leves incrementos en ventas de alimentos. En otros rubros hubo mayores ventas pero al ritmo que se dio en 2010, aunque la expansión en la masa salarial y el crédito fueron claves para el sector.
La construcción registró mayor actividad por la expansión de los créditos a bajas tasas pasivas, mientras el sector financiero mostró a través de la mayor expansión de los préstamos que aumentaron en términos reales, y más que los depósitos que no lo hicieron por las bajas tasas pasivas que no alentaron el ahorro, mientras los préstamos crecieron fuertemente por una disminución de las tasas activas.
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